SAURON

 

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS

 
 
 
 
Sauron comprueba como le queda en su mano el Anillo Único que acaba de forjar en las forjas del Monte del Destino en Mordor
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

Sobrenombres: Thauron (Q. "el Aborrecido"); Gorthaur (S. "el Cruel"); Annatar (S. "Señor de los Dones"); Artano (Q. "Gran Herrero"); Aulendil (Q. "Sirviente de Aulë"); el Mentiroso; el Abominable; el Señor de Mordor; el Señor de la Torre Oscura; el Señor Oscuro; el Negro; el Maestro Oscuro; la Mano Negra; la Sombra; el Innombrable; el Ojo; el Ojo Rojo; el Ojo Maligno; el Ojo de Barad-dûr; el Ojo sin Párpado; el Ojo Innombrable: el Maligno; el Hacedor de los Anillos; el Señor de los Anillos.

 
Sauron, "el Aborrecido", fue seducido por Morgoth antes de la creación de Arda. Fue el más grande del Pueblo de Aulë, y el más poderoso de los maiar, salvo Eönwë e Ilmarë. Diestro en todas las artes y magistral en la diplomacia, demostró ser un formidable sirviente del Enemigo Negro. Hasta la caída de Morgoth, Sauron fue su único lugarteniente.
 
 
 
 
La Historia de Sauron
 
 
La Primera Edad

La Segunda Edad:
Annatar, El Señor de los Dones
Los Siete y Los Nueve
La Caída de Númenor
La Guerra de la Última Alianza
   
La Tercera Edad: El Retorno a Arda como El Nigromante
El Final del Reino de Arnor
La Paz Vigilante
La Víspera de la Guerra del Anillo
La Guerra del Anillo y el Fin de Sauron
La Naturaleza del Señor de Los Anillos  
Los Nueve Espectros del Anillo  
 
 
Bajo los Auspicios de Morgoth
 
Sauron mantuvo el reino de Angband durante la permanencia del Enemigo Negro en la infernal fortaleza de Angband. Posteriormente, durante las guerras contra Beleriand, dirigió las fuerzas del Mal siempre que Morgoth estaba preocupado por otras osas. Con la rotura del asedio de Angband, la Hueste de la Oscuridad tomó la ofensiva contra los enemigos elfos, y fue Sauron quien guió el ejército que asoló el oeste de Beleriand. Aprisionó y mató a Finrod y a sus elfos, y se enfrentó a Lúthien y al sabueso de los valar, Huan. Sin embargo, no fue capaz de soportar la fuerza de la Hueste de los Valar. Con la caída de Morgoth al final de la Primera Edad, se rindió a Eönwë y accedió a ser sometido a juicio en Valinor.
Sauron se arrepintió, pero su orgullo le traicionó. Antes de enfrentarse a los Valar en Aman, huyó y se escondió en los rincones más lejanos de Endor. Pasaron cinco siglos antes de que reapareciera.
 
La Segunda Edad
 
Annatar
 
En su regreso se alzó como el heredero del señorío de Morgoth, como Rey de los Hombres, y comenzó a seducir a seleccionados grupos humanos poco después. Alrededor del año 1000 S.E. había conseguido fuerza suficiente como para tomar y fortificar Mordor. La Tierra Negra se convirtió en su hogar, el lugar al que siempre volvería.
Sauron viajó a Eregión en tomo a 1200 S.E. Disfrazado como Annatar, el "Señor de los Dones", trabó amistad con los herreros elfos de Ost-in-Edhil. Su trama funcionó, pues los suaves modales de Annatar y su hermosa encamación llegaron a dominar a sus anfitriones. Sólo Galadriel consiguió salvarse de su diplomacia. Sin embargo, no tuvo tanto éxito en una embajada similar a Lindon, donde el rey élfico Gil-galad le expulsó, desconfiando sabiamente de aquel farsante.
Durante los siguientes trescientos ochenta años (1200-1580 S.E.), Annatar instruyó a los orfebres de Eregion en las artes de la forja de anillos. La ayuda de Annatar fue muy grande, pues gracias al conocimiento que Aulë y Morgoth habían proporcionado a Sauron, el Señor de los Dones pudo enseñar a los elfos nuevas técnicas sobre la forja de metales y joyas.
Para mantener su sutil plan; Sauron manipuló a sus anfitriones. La presencia de Annatar en Eregion se vio acompañada por la discordia, que crecía a medida que pasaban las décadas. Hacia el año 1350, los herreros se rebelaron abiertamente contra el gobierno de la noldo Galadriel y el teleri Celebom. Veinticinco años después, los dos señores renunciaron a su señorío sobre Ost-in-Edhil.
La ayuda de Annatar permitió a los grandes herreros, encabezados por Celebrimbor, crear los Anillos del Poder. La forja de dichos anillos comenzó alrededor del año 1500 S.E., bajo la atenta vigilancia del Señor Oscuro. Ochenta años después, Annatar volvió Mordor y comenzó a forjar el Anillo Único Gobernante en los fuegos del Monte del Destino (S. "Orodruin"). Su trama contra los elfos estaba cerca de su cúspide cuando Celebrimbor completó los Tres Anillos entre 1580 y 1590 S.E. Sólo diez años más tarde, él acabó el Anillo Unico, un artefacto ingeniado para gobernar a todos los demás Anillos del Poder.
En 1600 S.E., el Señor Oscuro creía que la victoria estaba al alcance de la mano, pero Celebrimbor y sus companeros descubrieron su locura cuando ya era demasiado tarde. En lugar de utilizar los Tres Anillos, los elfos los guardaron. Sauron se enfureció y exigió que le fueran entregados; sin embargo, sus exigencias cayeron en oídos sordos. Celebrimbor buscó a Galadriel en Lórien y le entregó Nenya, uno de los Tres Anillos, ese mismo año.
Con la negativa de los elfos, Sauron decidió destruir a sus enemigos utilizando la fuerza bruta y aplastante.
En 1693 S.E. comenzó la guerra. Los ejércitos de Mordor tomaron Calenardhon (posteriormente Rohan), marcharon hasta el sur de Eriador y asaltaron Eregion en 1697. Los enanos cerraron Moria. Los servidores de Sauron mataron a Celebrimbor
y Ost-in-Edhil cayó, huyendo sus supervivientes a Lórien, Lindon o Rivendel. Gil-galad, rey de Lindon y Rey Supremo de los Noldor, preparó la defensa de su tierra mientras todo Eriador caía bajo el yugo del Señor de los Anillos. Era el año1699 S.E.
Las fuerzas de Sauron llegaron al río Lhûn alrededor del año 1700, pero les esperaba una sorpresa. Un ejército dúnadan procedente de Númenor se hallaba junto a la hueste élfica defendiendo Lindon. Encabezados por Gil-galad, elfos y dúnedain aplastaron a los guerreros del Señor Oscuro, empujando a los supervivientes hacia el este. Eriador fue retomado y Sauron se vio obligado a fortificar el Desfiladero del Isen (más tarde Rohan). Así que el Maligno giró su atención hacia el este, en busca de nuevos refuerzos para su hueste.
 
Los Siete y Los Nueve Anillos de Poder
 
Los nueve anillos funcionaron mejor, y en torno a 2251 S.E. aparecieron por primera vez los Nueve Espectros del Anillo (LN. "Nazgûl"; S. "Úlairi"). Esclavizados por sus anillos y controlados por el Anillo Único, demostraron ser leales sirvientes del Señor de Mordor.
Tres eran númenóreanos negros, y los demás reyes corrompidos de otros puntos de Endor.
La aparición de los Nazgûl coincidió con la rebelión social en Númenor. La diplomacia de Sauron, cuidadosamente preparada, se basaba en las debilidades de los hombres, y los númenóreanos, pese a ser fuertes, no eran ninguna excepción. El orgullo dúnadan comenzó a aflorar cuando el rey Tar-Atanamir subió al trono. El respeto por los Valar fue desapareciendo según comenzaban a aparecer las sospechas y los celos dirigidos hacia los elfos. El nacionalismo y el racismo fueron sustituyendo poco a poco el respeto hacia los demás y hacia los eldar en particular. Durante los siglos posteriores al año 2200 S.E., los númenóreanos comenzaron a colonizar y explotar la Tierra Media. Las flotas dúnedain comenzaron a traer guerreros y regentes en lugar de maestros y mensajeros.
Respecto a los siete anillos de poder entregados a los enanos demostraron no ser tan eficaces a simple vista. El Pueblo de Aulë era diferente a ñlas otras razas de Eä y el poder de los anillos mágicos actuó en ellos de otra forma. No pudieron ser corrompidos pero el lado oscuro de su raza se vio acrecentado. La codicia y la envidia se acentuaron entre los señores enanos que poseían los anillos. Nunca parecían tener suficientes riquezas y al poco la desconfianza se aposentó en los Hijos de Aulë.
 
Sauron y La Caída de Númenor
 
Los por entonces altivos dúnedain comenzaron a disputar abiertamente el autoimpuesto cargo de Sauron de Rey de los Hombres. Sus posesiones costeras a lo largo de las orillas de Endor comenzaron a adoptar un nuevo carácter; los hombres de Númenor fortificaron sus puertos y se prepararon para desafiar al Señor Oscuro militarmente. Entonces, en el 3261 S.E., ocurrió lo inevitable: el ejército númenóreano, bajo el mando del rey Ar-Pharazôn, atracó en Umbar, con la intención de invadir Mordor y acabar con las pretensiones de Sauron.
Sin embargo, el astuto Señor Oscuro había previsto estos planes. Rindiéndose sin luchar, Sauron fue, llevado a. Númenor como prisionero al año siguiente. Su encarcelamiento selló la condenación númenóreana. Entre 3262 y 3340 S.E., el Maligno consiguió convencer a sus captores de su valor como consejero y, basándose en su orgullo, les convenció de su invulnerabilidad y su destino erróneo.
El consejo de Sauron corrompió rápidamente Númenor. Algunos elementos de la sociedad, exteriormente no religiosos, comenzaron a adorar a la Oscuridad, haciendo sacrificios a Morgoth y construyendo templos en honor del Enemigo Negro. La gente abandonaba los objetos considerados élficos y las persecuciones contra los Fieles (quienes se mantuvieron respetuosos con los Eldar y los Valar) alcanzaron un nivel febril. Ar-Pharazôn llegó fmalmente a la conclusión de que la inmortalidad y aparente superioridad de los elfos no era innata en esta raza; era su residencia en Aman lo que les confería la vida infinita.
En 3310 S.E., el rey númenóreano ordenó el Gran Armamento. Nueve años después, la mayor flota jamás vista en Arda asaltó la costa oriental de Aman. Desafiando la Prohibición de los Valar, una ley ancestral que impedía a los mortales poner pie en las Tierras Imperecederas, Ar-Pharazôn intentaba derrotar a los elfos y establecer su dominio sobre Aman. El orgullo númenóreano, aumentado por el éxito y alimentado por las dulces palabras de Sauron, causó la destrucción de los altivos dúnedain.
La llegada a Aman de la flota númenóreana se vio acompaliada de un rápido y trágico castigo. Abandonando por una vez su vigilancia sobre el mundo, los Valar llamaron a Eru para corregir lo equivocado y reforzar la Prohibición. Eru respondió abriendo un abismo entre Aman y Númenor. La flota de Ar-Pharazôn fue barrida hacia el este en un tumulto cataclismico, siendo engullida por la sima. Su gran isla natal se hundió bajo las terribles olas. La Caída de Númenor se había completado.
 
La Guerra de la Última Alianza
 
Sólo el pequeño número de Fieles que hizo caso de los avisos de la condenación que se avecinaba sobrevivieron a la Caída; el resto de los dúnedain de Númenor perecieron. Los dúnedain de Endor ya no tenían hogar.
Los habitantes deUmbar y otros puertos orientales y sureños, también llamados númenóreanos negros, rechazaron su herencia. Otros invitaron a los Fieles supervivientes a reconstruir la gloria de la antigua Númenor. Como respuesta, Elendil el Alto encabezó una flota con los Fieles supervivientes en dirección a la Tierra Media, para unirse a sus hermanos aislados. Una vez reunido con los Fieles de Lindon y Pelargir (en el Anduin), iniciaron el desarrollo de una nueva vida, fundando los Reinos en Exilio: Arnor y Gondor.
Sauron también sobrevivió a la Caída, pero su atractivo cuerpo fue destruido durante el cataclismo. Aun así, el poder del Maligno le permitió adoptar forma de nuevo, un acto crucial para su relación con los habitantes de Endor. Como maia, siempre sería un espíritu sin necesidad de forma; pero, al igual que Morgoth, Sauron quería gobernar la Tierra Media. Y para actuar a un nivel físico, necesitaba un cuerpo. Las herramientas físicas, incluyendo una forma corpórea y los obstáculos que posee, eran requisitos imprescindibles para su dominio. Al principio, podía adoptar el cuerpo que necesitaba en cualquier forma que deseara. Sin embargo, con su destrucción en la Caída de Númenor, en 3319 S.E., perdió la capacidad para adoptar una forma hermosa. Sauron precisaba de cierta fortaleza de espíritu para completar esta transición, y tras su muerte en la terrible Caída, nunca volvió a ser el mismo. Una parte del Señor Oscuro pereció junto a Númenor.
Sin embargo, Sauron sobrevivió y volvió a emerger en Mordor algunos años después. El Maligno reunió a todas sus tropas y eliminó cualquier vestigio de la antigua guardia númenóreana; En el año 3429 S.E., ya era capaz de entrar en guerra de nuevo, y ese mismo año sus ejércitos atacaron el oeste, el.joven reino dúnadan de Gondor. Su hueste tomó Minas lthil y destruyó el Árbol Blanco, símbolo de los dúnedain; pero fmalmente, Sauron fue vencido.
El ejército de la Última Alianza de Elfos y Hombres le derrotó en la Batalla de Dagorlad cinco años más tarde, y después asedió al Señor Oscuro en Barad-dûr. La Torre Oscura cayó en 3441 S.E., y en el combate que tuvo lugar, Sauron mató al Rey Supremo élfico Gil-galad y al rey dúnadan Elendil. Sin embargo, mientras su padre caía, el hijo de Elendil, Isildur, logró cortar hábilmente el dedo en que Sauron llevaba el Anillo. El espíritu del Señor Oscuro se retiró, vencido y sin el Anillo Único, que poseía el victorioso Isildur.
Sauron no volvió a llevar el Anillo Gobemante. Aunque Isildur murió a manos de un grupo de orcos sólo dos años después, los servidores del Señor Oscuro no consiguieron recuperar tan preciado tesoro. Mientras luchaba a través de las zarzas y los torrentes intentando escapar, el rey dúnadan perdió el Anillo en los pantanos en la confluencia de los ríos Gladio y Anduin. El Anillo Unico descansó en el fondo de un cenagoso pantano hasta que fue recuperado por el hobbit Déagol en 2463 T.E.
Sin el Anillo Único, que contenía gran parte de su esencia, Sauron recuperó su fuerza muy lentamente. Le costó mil años recomponer su espíritu, adoptar una nueva forma y manifestarse de nuevo en la Tierra Media.
 
La Tercera Edad
 
El Retorno a Arda como El Nigromante y La Paz Vigilante
 
En el invierno de 1050 T.E., Sauron entró en Dol Guldur y tomó residencia allí como el Nigromante. Este cono volcánico, llamado Amon Lane (S. "Colina Pelada") por los elfos del cercano Lórien, se elevaba sobre el ondulado paisaje del sur del Bosque Negro. Se trataba de una aislada elevación con abundantes excavaciones que alcanzaban los Subterráneos por debajo de la tierra, constituyendo un refugio ideal. Los Nazgûl prepararon el lugar para el regreso de su señor. Allí permaneció aislado e invisible durante más de un milenio. Todos los males que plagaron Rhovanion durante su permanencia allí pueden atribuirse a la Colina Pelada, pero nadie, ni siquiera los Sabios, percibió la gravedad del peligro.
Incluso los Sabios pensaban que el Nigromante era un insidioso legado del caído Señor de los Anillos. Sus miedos y sospechas comportaron una serie de perturbadoras respuestas, pero nadie descubrió que Sauron de Mordor había vuelto a alzarse de las cenizas de su derrota a manos de la Última Alianza. El disfraz del Señor Oscuro como Nigromante le sirvió para ocultar su naturaleza y verdaderos objetivos durante mucho tiempo, pues su sutil dominio del mal causó la destrucción sin relacionarle abiertamente a él con sus acciones. Su mano, su Ojo, estaban en todas partes, pero siempre invisibles.
Mientras estuvo en Dol Guldur, Sauron fue reconstruyendo su terrible poder, refrenándose constantemente para evitar dar muestras incontenidas de horror. Adoptando el Ojo Rojo sin Párpado como símbolo, Sauron iba dejando pasar el tiempo. Actuaba únicamente mediante sus agentes, en particular los perversos Espectros del Anillo.
 
El fin de Arnor
 
Poco después de tomar residencia en Dol Guldur, Sauron autorizó a los mayores de los Nazgûl para ir hacia el norte y establecer un reino que contrarrestara y destruyera el Reino Norte de los dúnedain de Arnor. El Señor de los nueve Nazgûl se convirtió en el Rey Brujo de Angmar, mientras que seis de los otros ocho Espectros del Anillo iban hacia el este y el sur para cumplir las órdenes del Señor Oscuro. Dos Nazgûl permanecieron junto a Sauron en Dol Guldur como ayudantes, mensajeros que extendieran su obra. De los dos, Sauron nombró a Khamûl el Oriental, el Segundo de los Nueve, Guardián de Dol Guldur.
El plan de Sauron de aplastar Arnor tuvo éxito. Separado en tres estados sucesores (Arthedain, Cardolan y Rhudaur) en 861 T.E., el Reino Dúnadan del Norte permanecía desunido y vulnerable cuando el Rey Brujo se estableció en Angmar en 1300 T.E. El Señor de los Nazgûl asoló Rhudaur y Cardolan en 1409, reduciendo ambos estados y aislando a los dúnedain de Arthedain. Posteriormente, tras cerca de seiscientos años de lucha, el Rey Brujo logró su objetivo. Su hueste angmarim arrasó todo Arthedain en 1974-75.
Mientras Arvedui, el último rey de Arthedain, huía hacia el norte y perecía en las heladas aguas de la Bahía de Forochel, un flota procedente de Gondor encabezada por Eärnur atracó en Lindon. Aunque era demasiado tarde para rescatar a Arvedui, los gondorianos se unieron a los restos del ejército arthadan y destrozaron a los angmarim en la Batalla de Fomost. Los vencedores persiguieron al Rey Brujo hasta las Landas de Etten, donde desapareció. Tanto Angmar como Arthedain pasaron a la historia como reinos perdidos.
Sauron tuvo éxito en su intento de destruir el Reino de Norte, lo que le permitió concentrar todas sus atenciones en el Reino Sur de Gondor.
El Rey Brujo volvió a Mordor y, tras veinte años de preparación, reunió a los demás Espectros del Anillo para atacar la ciudad más oriental de Gondor, Minas Ithil. Dos años más tarde (2002 T.E.), el ejército sitiador logró entrar en la ciudad. Junto a ella cayó supiedra vidente (el palantir), y la ciudad fue rebautizada como Minas Morgul. En el año 2050 T.E:, el Rey Brujo mató a Eärnur en un duelo a las puertas de Minas Morgul, acabando con la línea de reyes de Gondor.
 
La Paz Vigilante
 
Sauron seguía dirigiendo sus fuerzas en secreto desde su guarida en Dol Guldur. Buscaba el perdido Anillo Único, prefiriendo no revelarse hasta que su poder fuera inigualable. El Señor Oscuro mantuvo su disfraz de Nigromante hasta que Gandalf amenazó con descubrir su artimaña en el año 2063 T.E. y convenció al Concilio Blanco, reunión de los más sabios Elfos que quedaban en Arda y tres de los cinco Istari, para que atacaran al Nigromante de Dol Guldur. Maliciosamente, el Señor Oscuro fingió su derrota y huyó hacia el este. La paz que reinó en los territorios del oeste fue conocida como la Paz Vigilante. Durante esta era, los Espectros del Anillo permanecieron en silencioso reposo en Minas Morgul mientras que su amo reunía sus fuerzas y aumentaba sus domínios en el este de la Tierra Media.
Con el retomo de un fortalecido Sauron a Dol Guldur en 2460 T.E. acabó la Paz Vigilante. Los orcos se multiplicaron y comenzaron a abundar las guerras, todo causado por el Maligno. Los años siguientes vieron cómo crecía el poder de Sauron. En el momento en que Gandalf confirmó la identidad del Nigromante (2850 T.E.), ya estaba casi listo para desatar su ataque final. Confiado de su poder, pese a la ausencia del Anillo Gobemante, Sauron volvió a Mordor en 2941 T.E. Diez años después reveló su presencia y se declaró Señor de la Tierra Media.
El Señor Oscuro reconstruyó su torre-fortaleza de Barad-dûr en Mordor, mientras renovaba su búsqueda del Anillo Único tras volver a la Tierra Oscura, pero apresuró su carrera de armamento. Al saber de su recuperación, comenzó a luchar contra el tiempo. Aunque envió a sus mayores servidores —los Espectros del Anillo— en búsca de Su Tesoro, no estaba seguro de su destino.
El Señor Oscuro descubrió que mientras existiera el Anillo Único y no fuera utilizado por otra persona, era invulnerable; pero en manos de un enemigo, el Anillo Gobernante ponía en peligro su domimo y su propia existencia.
 
Las Vísperas de La Guerra del Anillo
 
Aun así, pocos tenían la fuerza necesaria para controlar el increíble poder que contenía el Anillo, pues una parte del mismo Sauron latía en el Único. También era totalmente maléfico, y por ello no adecuado para la mayoría de sus enemigos. La mayor amenaza era el Mago Blanco, Saruman, que por entonces era Señor de la torre-fortaleza de Isengard.
Al igual que Sauron, sabia de la reaparición del Anillo y secrétamente lo codiciaba, ya que deseaba suplantar a Sauron como Señor de la Tierra Media. Los sirvientes de Saruman exploraron zonas alejadas de su base, pero tampoco tuvieron éxito.
Frustrado, el Mago Blanco decidió utilizar la piedra vidente de Isengard en 3000 T.E., con la esperanza de poder arrancarle un conocimiento precioso al Señor Oscuro. Sin embargo, Sauron demostró ser demasiado fuerte para Saruman, y atrapó la mente exploradora del
mago. Así, el principal rival del Maligno cayó bajo el sortilegio de la Oscuridad.
Sauron no llegó nunca a sospechar que el portador del Anillo Único pudiera optar por destruirlo en lugar de utilizarlo en beneficio propio. El Señor Oscuro creía que incluso los buenos de corazón intentarían utilizarlo, si no para otra cosa, sí para derrotarle a él. Al hacer esto, el Anillo se revelaría y les esclavizaría, proporcionando a Sauron —su amo— una posibilidad para superar el peligro. Esta suposición le condenó.
 
La Guerra del Anillo y el Fin de Sauron
 
La Guerra del Anillo explotó a medida que la Compañía se abría camino hacia Mordor a finales de 3018 y principios de 3019.
Uno de los ejércitos de Sauron inició un terrorífico asalto atacando Osgiliath, la virtualmente abandonada capital que vigilaba el crece del Anduin entre la Tierra Oscura y Minas Tirith. Mientras la Compañía se relajaba en Rivendel, los Espectros del Anillo regresaban de su caza del Anillo Único, reunidos por su señor y listos para la estocada final contra el oeste.
Khamûl el Oriental, Segundo de entre los Nazgûl, dirigió los dos ejércitos que atacaron desde Dol Guldur; y el Rey Brujo mandó el ataque frontal contra las puertas de Minas Tirith. Sin embargo, a pesar de que estas huestes parecían abrumadoras, el contingente principal de fuerzas de Sauron permaneció en Mordor. Ninguna agrupación reunida por el oeste podría igualar su poder.
Sin embargo, la Guerra del Anillo no se decidió en el campo de batalla. La victoria sobre la Oscuridad en los Campos del Pelennor proporcionó algo de tiempo, pero no acabó con el peligro. Sólo la destrucción del Anillo Unico podría detener el triunfo de Sauron. Este era un acto que el Señor Oscuro jamás había considerado. A pesar de todo su poder y todos sus talentos como maestro de las mentes y manipulador de las emociones, el Señor Oscuro no comprendía la naturaleza de un bien inocente e inquebrantable. Dirigió su atención hacia el exterior, sin mirar nunca hacia el interior de su propia Tierra Oscura en busca del hobbit que causaría su destrucción.
Cuando Frodo y Gollum devolvieron el Anillo Único al fuego de las Grietas del Destino —donde el Anillo había sido forjado y podía ser destruido-, el imperio de Sauron se hundió.
Todo lo que Sauron había construido con el Unico fue destruido. Los demás Anillos del Poder perdieron toda su fuerza, dejando a los Espectros del Anillo sin vida; el miedo y el terror se apoderaron de los corazones de los servidores del Maligno. Sin líder y separados, los ejércitos de la Oscuridad huyeron o fueron derrotados rápidamente. Barad-dûr se derrumbó, pues sus aparentemente indestructibles cimientos habían sido construidos con la magia del Anillo.
Sauron salió de Arda, incapaz de mantener su espíritu bajo ningún tipo de forma. Una parte demasiado grande de su esencia había muerto con el Anillo Único. Con cada acto de creación, una parte de su hacedor quedaba dentro de la obra, y este hecho se cumplía también con el Anillo Gobernante, su mayor creación.Así fue como cayó el Señor de los Anillos.
 
La Naturaleza del Señor de los Anillos
 
Sauron formaba parte tanto de este mundo como del "mundo de las sombras", y por tanto no era completamente de ninguno de los dos. Aparecía como una imagen inexplicablemente elusiva, con una "superficie" negra y moteada que ardía con un fuego intenso pero a menudo invisible. No obstante, el Ojo ardiente siempre estaba presente, tanto en la mente como en la clara e increíble visión del espectador.
El Aborrecido fue un sirviente de la Oscuridad, el peor de los legados de Morgoth, su señor. Aunque se adoraba a sí mismo, Sauron era la personificación del legado del Enemigo Negro. Morgoth siguió siendo el mentor y maestro del Señor Oscuro, pues Morgoth era el Mal encamado. Incluso aprisionado en el Vacío fuera de Eä, el Enemigo Negro sobrevivió dentro del Mal que él mismo había inventado.
Sauron y sus seguidores, así como aquellos a quienes éstos dominaban, adoraban su Mal en miles de formas. El miedo al poder de la Oscuridad, naturalmente, era el principal incentivo, lo que causaba una reverencia por el Mal y su encamación. Sauron promulgaba un terror abrumador, y sus esclavos no tenían ningún tipo de elección. La fuerza brutal y las mentiras astutas permitían al Señor de los Anillos cebarse en las almas de los Pueblos Libres y reformar sociedades enteras.
A la hora de construir su reino de terrible ira, Sauron seleccionó cuidadosamente eficaces instrumentos de terror. Sus ejércitos contenían incontables Hombres, Orcos y Trolls. Sin embargo, imitó a su señor Melkor, que moldeó antaño pueblos hasta crear burlas de los Hijos de Eru; e igualmente intentó desarrollar nuevas razas guerreras.
Al igual que su maestro, el Enemigo Negro, tampoco podía crear vida; pero mediante los cruces, la manipulación de mentes y almas, y la cría selectiva, forjó tres nuevas razas: los Uruk-hai ("Pueblo orco"), los Olog-hai ("Pueblo troll") y los Furolog-hai ("Pueblo mediotroll"). Estas criaturas podían razonar y actuar a plena luz del día, superando los principales defectos de sus precursores.
El Maligno se alimentaba de la miseria y de las desenfrenadas muestras de dolor y sufrimiento de sus incontables victimas. Sus agentes utilizaban la fuerza brutal y las intrigas para conseguir los objetivos de Sauron en muchos aspectos; aunque el fin sólo era uno, siempre el mismo, el ejecutor raramente era revelado. A través de sus servidores, estranguló naciones y mutiló culturas de toda la Tierra Media; en el este y en el sur, su alcance era mayor, pero el Señor Oscuro también plagó el oeste. Allí, el legado de sus más odiados enemigos permanecía intacto, y fue allí donde píaneó su último movimiento culminante.
 
Los Mayores Sirvientes de Sauron: Los nueve Espectros del Anillo
 
Los Nueve Nazgûl actuaban como una extensión de la vil voluntad de Sauron; actuaban como sus "manos". Los nueve cumplían las órdenes del Señor Oscuro, temiéndole sólo a él, pues fue Sauron quien les esclavizó con los Nueve Anillos del Poder, y fue él quien les proporcionó la "vida" inmortal. Sin Sauron, los Espectros del Anillo no tendrían un centro y sin el poder de los Nueve Anillos que Sauron les proporcionó, no podrían existir.
El poder de los Nazgûl, incluso antes de su corrupción, era considerable. Con su esclavización, creció.
Sus raíces se remontan a la Segunda Edad, cuando reinaban sobre poderosos reinos de los hombres, lo que les permitió adquirir una experiencia más allá del alcance de la mayoría de los demás hombres. Con su sumisión ante el Señor Oscuro, se volvieron inmortales, aumentando sus habilidades durante siglos. Pero, al igual que Sauron, existían tanto en este mundo como en el reino de las sombras, aunque en ninguno de los dos por completo.
Fuera lo que fuese lo que ganaron los Nazgûl, lo adquirieron a cambio de ciertas pérdidas.
Los Espectros del Anillo eran inmortales e imperecederos, pero pese a esto hablaban como quienes han visto la muerte y sufren perpetuamente a través de sus últimos estertores vitales. Su tono hacia acobardarse o huir al más resistente de los hombres, pero era tanto una estridente llamada de sufrimiento como un grito de aviso. Los nueve gozaban de la "vista oscura", y su sentido del olfato les permitía encontrar cosas que serían invisibles para los demás; sin embargo, eran virtualmente ciegos. Grandes y terribles criaturas seguían su llamada, pero no confiaban en nadie y no consideraban a nadie su amigo. Ejércitos de hombres murieron por ellos, pero nunca daban un paso sin el permiso de Sauron. Ni las armas normales ni los sortilegios podían afectar a los Espectros del Anillo; pero, a su vez, huían de elementos muy comunes: el agua, los fuegos naturales y el nombre de la vala Varda (Elbereth).
Naturalmente, los vínculos de los Nazgûl con el Anillo Único les causaba una gran vulnerabilidad.
Todos los Anillos del Poder perdieron su fuerza cuando el Único fue destruido al final de la Tercera Edad, convirtiendo los Nueve Anillos de los hombres en simples joyas. Este cambio eliminó el encantamiento que proporcionaba una vida continua a los Espectros del Anillo; y así, con la caída de Sauron, los Nueve pasaron al olvido.
 
 
 
 
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