GLOSARIO DE PERSONAJES MAIAR

 
 

 
Los Maiar Uno por Uno
 
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AIWENDIL
 
Aiwendil era el sirviente de Yavanna que fue a la Tierra Media como uno de los Istari. Nunca volvió. Era un amante de las plantas y las criaturas menores -en particular de las aves—, y le importaban poco las normas políticas y sociales; por ello, era considerado un tanto extraño por sus hermanos maiar. Para más información sobre Aiwendil, ver la entrada de Radagast como uno de los cinco Istari.
 

 
ALATAR
 
Alatar era el más grande del pueblo de Oromë. Sabía muchas cosas sobre encantamientos y sobre las tierras salvajes, y aprendió grandes conocimientos sobre el este de la Tierra Media de su mentor, el Cazador de los Valar. Tras su partida de Valinor como uno de los Istari, Alatar vivió en la Tierra Media y nunca volvió a Aman. Para más información sobre Alatar, pulsa aquí o ve a la sección de la web dedicada a los cinco Istari.
Igual destino sufrió su compañero Pallando; otro de los cinco Istari.
 
 
ARIEN
 
Arien era una sirvienta de Vána y un espíritu del fuego de considerable poder. A diferencia de la mayoría de sus hermanos (los que serían conocidos como los Balrogs), resistió las mentiras de Morgoth y permaneció fiel a Eru y a su señora.
En los días más antiguos, Arien cuidaba las flores doradas de los jardines de Vána. Estaba fascinada por su color dorado,un tono que parecía ejemplificar su propia esencia, y las regaba cuidadosamente con el nutritivo rocío del gran Árbol Dorado Laurelin. La devoción de Arlen hacia el Árbol de Oro y las preciosas flores de Vána canalizaban su salvaje interior, sus ardientes pasiones.
Con la muerte del Árbol Dorado a manos de Morgoth y Ungoliant, Arien quedó desolada durante largo tiempo. La pena la hirió, pero continuó haciendo su trabajo, sabiendo que su cuidado era crítico para que el jardín no se marchitara, y sin descubrir que su mayor misión aún estaba delante suyo.
El último fruto del Árbol Dorado fue salvado por Yavanna. Aulë construyó un recipiente para guardar su luz. Tras ser bendecido por Manwë y recibir poder de la propia Varda, el recipiente se convirtió en Anar: el Sol; la lámpara dorada que los Noldor llamaron Vása ("Consumidora"). Anar era la joven compañera de Isil, el recipiente que contenía la luz plateada de la última flor del Árbol Plateado Telperion.
Los valar seleccionaron a Arien para guiar a Anar a través del cielo. Su fuerza era tal que podría soportar los desafíos de esa misión infinita, y su flamígera esencia le proporcionaría inmunidad contra el gran calor. Arien podía resistir cualquier fuego. Así, abandonó su hermosa forma y salió hacia el cielo para guiar a la estrella diurna.
La forma que Arien adoptaba en Valinor era la de una mujer hermosa aunque tempestuosa, cuyos ojos brillaban de forma tan brillante que podían herir a los de los elfos que la miraban.
 
 
BAYA DE ORO
 
Baya de Oro era un espíritu del agua, y por lo tanto una servidora de Ulmo. Era la hija encantada de la Dama del Río, y tenía una esencia similar (aunque algo menor) a la de la maia Uinen. Su cabello dorado, su gentil voz musical, su espíritu libre y su ágil forma la hacían rodearse de un aura de hermosa inocencia. Sus vestidos translúcidos iban adornados con flores, lo que ocultaba su poder interior. Las únicas pistas que sugerían su fuerza y origen eran muy sutiles y casi imperceptibles: la forma en que corría como el viento, o como bailaba sobre el agua, o como dormía en huecos por debajo de fríos estanques.
La presencia de Baya de Oro en la Tierra Media estaba vinculada con la extremadamente antigua zona boscosa del Bosque Viejo, lo único que quedaba de los bosques que habían cubierto la mayoría de Eriador y Rhovanion al principio de la historia. Su esposo Tom Bombadil fue el primero, y por ello el más anciano, de los residentes en la Tierra Media; su madre, la misteriosa Dama del Rio, era la esencia del Río Tornasauce, el siempre joven arroyo que penetraba en los oscuros rincones el Bosque Viejo.
En cierto sentido, por tanto, Baya de Oro era la hija de Uinen, y la mujer adecuada para Maese Tom.
 
 
CURUMO
 
Curumo era un sirviente de Aulë, y uno de los más inteligentes e ingeniosos Maiar. Escogido como jefe de la orden de los Istari, fue el primero de los Cinco Magos en entrar en la Tierra Media. Desafortunadamente, nunca volvió. Para más información sobre Curumo, ver la entrada de Saruman como uno de los cinco Istari.
 
 
EÖNWË
 
Eönwë era el heraldo de los Valar, su mensajero y portaestandarte. También era el mayor comandante que nunca fuera escogido como señor de la Hueste de los Valar (el mayor ejército de toda Arda). Su capitanía en el ataque contra la ciudadela de Morgoth en Thangorodrim ayudó a la alianza de Hombres, Elfos y Maiar a destruir a la mayor horda que nunca sirviera a la Oscuridad.
Nadie en Arda, ni siquiera entre los Valar, era más poderoso en las armas que Eönwë. Tulkas era más fuerte y Oromë un mejor arquero, pero el Heraldo era el guerrero consumado. Fue él quien enseñó a los Edain a utilizar las armas.
Eönwë era, sin embargo, algo más que un simple luchador. Actuó como Juez de los Eldar en la Guerra de la Cólera, al final de la Primera Edad. El Heraldo era también un líder, un consejero, un maestro y el ayudante de mayor confianza de Manwë, el maia a quien se confió la protección de los dos Silmarils que fueron arrancados de la Corona de Hierro de Morgoth. Ningún maia estaba por encima suyo.
 
 
GOTHMOG
 
Gothmog, el Odioso Enemigo, era el más poderoso de los espíritus del fuego seducidos por Morgoth. De los sirvientes de Morgoth, sólo Sauron estaba por encima suyo en la jerarquía del mal. Gothmog era el Jefe de los Balrogs y el Señor de la Hueste de Angband. Mediante su corte de Balrogs, dirigió a los ejércitos de Morgoth durante las dramáticas campañas con que finalizó la Primera Edad.
Cruel más allá de toda medida y unido para siempre a la Oscuridad, Gothmog quedó eternamente atado a una forma horrible. Realmente era un demonio de poder, pues medía casi 7 metros de altura. El fuego rodeaba su esqueleto de fuertes músculos siempre que decidía arder en llamas, y una negra sombra con forma alada rodeaba la zona superior de su cuerpo, proporcionándole una vaporosa envoltura que ocasionalmente desaparecía para revelar la horrible cara de Gothmog.
El poder de Gothmog era equivalente al terror que causaba su forma. Como maia de considerable poder, era capaz de manipular a espíritus menores, inspirándoles miedo, ordenando a sus mentes y haciendo cosas similares. Era el más fuerte de los espíritus del fuego con excepción de Arien, y amaba las llamas, pudiendo manipularías a su antojo. Sus sortilegios de fuego eran muy conocidos.
La reputación de Gothmog como guerrero, sin embargo, superaba a su imagen como encantador. Era, como todos los balrogs, un brutal demonio físico que no se lo pensaba dos veces a la hora de desafiar al más poderoso de sus enemigos. Gothmog hirió mortalmente a Fëanor, dio muerte al Alto Rey Fingon y mató al Gran Capitán de Gondolin, Ecthelion de la Fuente, aunque el Señor de los Balrogs también pereció a manos de éste durante su duelo.
 
 
ILMARË
 
Ilmarë era la compañera de Eönwë, y era la más alta entre las maier (mujeres de los maiar). Como doncella de Varda, era la mayor del pueblo de la Reina de los Valar. Por tanto, personificaba la compasión, disciplina y presencia de su señora. Podía oír cosas más allá del alcance de las orejas más agudas, y sus poderes curativos rivalizaban con los de cualquier individuo de Arda. Como Varda, amaba a todas las criaturas, incluso a las atrapadas por el Mal.
 
 
MELlAN
 
Melian era única entre las maier, pues se casó con uno de los Eldar. Como mujer del sinda Elwë (Elu Thingol), Rey de
Doriath en Beleriand en la Primera Edad, Melian estaba atada a una forma "humana" excepcionalmente bella. Respondió a los grandes peligros del norte tejiendo un cinturón de encantamiento dentro del cual Elwë pudo fundar su reino de Doriath, protegido de los destrozos de los ejércitos de Morgoth. Sin embargo, y a pesar de sus esfuerzos, Doriath sucumbió ante peligros menos obvios: la pasión y la codicia. Elwë no fue derrotado por los servidores del Enemigo Negro; fue asesinado
por los enanos en la lucha por un Silmaril.
Tras la muerte de Elwë, Melian volvió a los jardines de Lórien, la Tierra de los Sueños, en Valinor, abandonando su forma de Endor. Allí, cuidaba las flores de su señora Yavanna y los estanques de Estë, mujer de Irmo, Señor de Lórien. Sin embargo, su sangre discurrió para siempre en la Tierra Media, pues Melian fue la madre de Lúthien y la antepasada de Elrond y Elros.
Los considerables poderes de Melian le permitían proteger una enorme área contra un ejército de enemigos peligrosos. Era dominadora de los encantamientos protectores y de las bendiciones, e indudablemente fue una de las mejores cantantes que nunca caminara sobre Endor. Melian enseñó a cantar incluso a los ruiseñores, como era evidente al ver las bandadas que la seguían allá donde se movía. Era una amante de la naturaleza y estaba enamorada de la belleza y de la emoción, siendo comprensiva protectora de los hombres y las criaturas menores.
 
 
OLÓRIN
 
Olórin era el más sabio de los maiar, y el único de los Istari que volvió de la búsqueda en la Tierra Medía. Era un sirviente de Manwë, y sabía mucho de muchas cosas. Pero por encima de todo, comprendía la compasión, pues había pasado mucho tiempo en la Casa de Nienna, la valié que más conocimiento poseía en los aspectos de la piedad, la curación y, sobre todo, la esperanza. Para más información sobre Olórin, ver la entrada de Gandalf como uno de los cinco Istari que viajaron a Arda.
 
 
OSSË
 
Ossë y su esposa Uinen eran los mayores servidores de Ulmo y, entre los Hijos de Eru, los más conocidos de los Maiar. Sus espíritus corrían por las aguas que lamían las orillas de Endor.
Ossë era el mejor cantante que nunca agraciara la Tierra Media, y fue él quien enseñó a los Teleri cómo cantar. También les instruyó en las tareas de construcción de barcos, un legado que recibió el gran Círdan.
El amor de Ossë por los Teleri era grande, al igual que lo era su profunda pasión. Leal y fiero, era el más caprichoso de los maiar. Sus amores y odios eran fuertes; siempre estaba malhumorado y a menudo era violento. Los mares costeros que constituían sus dominios reflejaban el carácter cambiante de Ossë, pues dichos mares eran muy poco fiables.
Por ello, no es sorprendente que Morgoth intentara seducir a Ossë en los primeros días de Eä. Ofreciéndole a Ossë el señorío que poseía Ulmo sobre todas las aguas, el Enemigo Negro esperaba hallar un aliado capaz de eliminar los mares de Arda. Morgoth odiaba y temía al mar; por lo que trabajó mucho para seducir al vasallo de Ulmo; pero la amada de Ossë, Uinen, intervino y frustró el plan del vala caído.
Aunque Ossë había flirteado con el Mal y había perdido su gracia, Uinen convenció a los Valar para que le perdonasen, y su esposo volvió a estar bajo el mando de Ulmo.
Osse aprendió la lección, por supuesto, pero nunca reformó su carácter. Continuó siendo inconstante, y las aguas que golpeaban las costas de Endor conservaron su naturaleza siempre amenazante. Tuvieran el aspecto que tuvieran, los mares podían cambiar en un abrir y cerrar de ojos, causando destrucción y robando vidas y riquezas.
La hazaña más notable de Ossë tuvo lugar durante los principios de la Segunda Edad. Una vez acabada la guerra contra Morgoth, los Valar querían recompensar a los Edain, los hombres nobles que habían ayudado a la causa élfica. Los Señores de Aman decidieron proporcionarles a los Edain un hogar, y llamaron a Ossë para que levantara una isla bendecida de las profundidades del Gran Mar. Así hizo, y así fue alzada Númenor, para ser establecida por Aulë y bendecida por el pueblo de Aman. Fue trágico que esta gran creación volviera a hundirse en el mar sólo treinta y tres siglos más tarde.
 
 
SALMAR
 
Salmar vino a Arda con el vala Ulmo y residía con él en los mares, o cerca de ellos. Al igual que Ossë y Uinen, Salmar servía a Ulmo, aunque de forma diferente. No era un guardián de las aguas; más bien, era un creador de objetos. Como miembro del pueblo de Ulmo, Salmar tenía el don de cantar y crear una gran música, así que aplicó sus habilidades de artesanía para crear instrumentos encantados.
El mayor triunfo de Salmar fue sin duda los Ulumúri, los Cuernos de Ulmo, los más maravillosos instrumentos musicales jamás creados. Quienes oían una canción producida por los Ulumúrí nunca olvidaban ese sonido.
Gentil y siempre sonriente, Salmar se convirtió rápidamente en amigo del valiente y poderoso vala Tulkas. Algunas leyendas llegan incluso a afirmar que luchó junto a Tulkas en la mítica Batalla del Valle de los Sauces ("Dagor Nan-tathren") junto al Sirion en Beleriand; aunque relatos posteriores afirman que Tulkas luchó solo. Fuera o no cierto, Salmar era un buen amigo de los Eldar, y constituía un poderoso aliado en cualquier lucha.
 
 
SAURON
 
Sauron era originalmente el mejor de todo el pueblo de Aulë Antes de entrar en Eä, no obstante, Morgoth le sedujo, y su nombre se volvió infame entre los Maiar. Su caída al final de la Tercera Edad de la Tierra Media es descrita en la saga titulada El Señor de los Anillos. Si quieres saber más sobre Sauron pulsa Sígueme hasta su fortaleza de Barad-dûr.
 
 
TILION
 
Tilion es el guía de la Luna. Al igual que su flamígera (y más poderosa) compañera Arien, es un residente permanente de los cielos.
Sin embargo, Tilion era originalmente un cazador, un servidor del vala Cazador Oromë. Su amor por los objetos de plata era legendario, y llevaba a Telpelúva ("Arco de plata"; "Cúceleb"), arco plateado únicamente superado por el propio arco de Oromë, Coirehwesta ("Brisa que Despierta"; "Echuiwest").
Pocos entre los Ainur se sorprendieron cuando, tras el envenenamiento del Arbol Blanco Telperion por parte de Ungoliant, Tilion pidió a los Valar que le concedieran la protección del recipiente que contenía la última flor plateada del árbol. Construido por Aulë, este precioso recipiente plateado, o lámpara, fue llamado Isil: la Luna; y fue el compañero del dorado Anar, el Sol.
Varda le concedió a Tilion su deseo. Sacrificó su cuerpo y dirigió la lámpara plateada hacia el cielo. Así, la Luna se convirtió en la mayor de las dos lámparas del cielo; y, durante un tiempo, el mundo estuvo iluminado sólo por la entonces poderosa luz lunar de Isil. Poco después, se le unió el Sol, Anar.
Varda planeó que Isil se alzara por el oeste mientras Anar se ponía en el este. Cada día, ambos estarían navegando. Se cruzarían, sin unirse nunca, al mediodía. Su primer cruce marcó el inicio del tiempo.
Sin embargo, Tilion demostró no ser apto para esta rígida disciplina. Con su curso perdido y su velocidad errática, se enamoró de los hermosos fuegos de Anar. Finalmente, intentó unirse a Arien, pero el calor del Sol era demasiado para Tilion. Se volvió, pero no antes de que el recipiente de la Luna quedara abrasado. Desde ese momento en adelante, Isil brilló con menos de la mitad de su luz original. Los Elfos le dieron el nombre de Rána, el Vagabundo.
Pero la fortuna vino a ayudar a Tilion. Allí donde no había existido ninguna noche, donde la luz de las estrellas se había visto oscurecida por el brillo de las lámparas gemelas, no había habido ningún momento determinado para el descanso. Las calamidades de Tilion hicieron pensar en un cambio a los valar Lórien y Estë, quienes pidieron a Varda que reconcibiera la disposición de los cielos. Varda aceptó y así creó la noche, el tiempo en el que brillaría la Luna a media luz. Desde entonces, el día y la noche dividieron los días. Hasta hoy, Tilion guía la lámpara que ilumina la noche.
 
 
TOM BOMBADIL
 
Tom Bombadil, el más viejo de los Maiar en Endor, fue el primero de ellos en entrar en Eä. Originalmente era el jefe del pueblo de Yavanna, un poderoso espíritu de la tierra. Yavanna le convirtió en el guardián del Bosque Salvaje que antaño cubrió la mayor parte de la Tierra Media, pero su vigilancia adoptó finalmente un carácter inesperado.
Conforme los años pasaban, Maese Tom se unía cada vez más a la tierra, y su espíritu se iba encadenando al cada vez más pequeño bosque. Por ello, gran parte de su original espíritu Ainu fue desapareciendo gradualmente. Sus contactos con Yavanna se interrumpieron y veía cada vez menos a su amigo Oromë. Sin embargo, se casó con el espíritu del agua Baya de Oro, gozaron de buenas relaciones con los ents ("Onodrim") y los elfos de los bosques.
A finales de la Tercera Edad, poco quedaba del antaño glorioso dominio forestal de Tom. Sólo el pequeño enclave en el centro de Eriador reflejaba la naturaleza original de su esencia.
En cierto sentido, su evolución fue paralela a la maduración de la Tierra Media y la desaparición de las viejas costumbres asociadas a los Días Antiguos. Tom Bombadil, la personificación de la antigua Endor, se retiró por tanto del mundo, siguiendo su espíritu el camino de su amado bosque.
Dentro de los confines del Bosque Viejo, el poder de Tom Bombadil era absoluto. Su alma, unida a la de la tierra, era tan fuerte como la tierra que representaba. Ningún sortilegio podía dañarle; ningún encantamiento podía seducirle. Maese Tom seguía su propio camino, cantando y bailando, siguiendo el eterno ritmo del Bosque Salvaje. Inocente, sabía poco sobre la naturaleza del Mal, y le importaban menos aún los hechos que sucedían fuera de sus dominios. Sin embargo, Tom no soportaba la malicia o la injusticia, y nunca se mostraba reacio a ayudar a una criatura en apuros
El Más Viejo vivía en una pintoresca granja en la zona superior del Valle Árbolado, no muy lejos del punto donde el Río Tornasauce giraba hacia la parte oriental del Valle del Bosque Viejo. Allí vivía con Baya de Oro, la hermosa hija de la Dama del Río.
El espíritu de Tom quedó encadenado a su fana y, al igual que los Balrogs y los Magos caídos, llegó a ser incapaz de cambiar de forma. Aunque podía fundirse con el viento o con los árboles, sus poderes eran una mera sugerencia de lo que había sido su encamación original.
Bajo, robusto, con la cara roja y boyante, Maese Tom era un sujeto sencillo a quien le gustaban las ropas brillantes y las celebraciones gozosas. Siempre activo, sus saltarinas zancadas y sus sencillos poemas daban color a la vida de todos los rincones del, por lo demás, gris bosque, casi como si el Viejo Tom guardara toda la juventud perdida por los árboles a lo largo de los años. Poseía una larga barba y ojos brillantes que le daban el aspecto de un gran enano feliz; pero incluso los hobbits sabían que no era así. Su andrajoso sombrero puntiagudo con su pluma azul, su chaqueta azul y sus grandes botas amarillas, siempre limpias, traicionaban su amigable personalidad y hacían añicos cualquier ilusión de relacionarlo con la gente normal. Noble de corazón y hospitalario, era el anfitrión perfecto, aunque pocos se atrevían a visitarlo en su bosque maldito.
 
UINEN
 
Uinen, o "Agua Eterna", es una de los dos grandes sirvientes del vala Ulmo. Es la esposa de Ossë y, con la excepción de su marido, es la más conocida de los Maiar. Calmada y silenciosa, Uinen es el espíritu de las aguas amistosas. Su discreción y paz interior contrastan completamente con las caprichosas costumbres de Ossë.
Uinen reside en el agua dulce, pero su poder, como el de Ossë, se extiende allí donde existe o fluye el agua, incluso en las profundidades de la tierra. Es la protectora y pastora de este precioso don.
La hazaña más notable de Uinen tuvo lugar en los primeros días, antes de la historia. Cuando Ossë sucumbió a las suaves tentaciones y al asombroso poder de Morgoth, Uinen lo retuvo. Ayudada y empujada por los ruegos de Aulë, venció la seducción del Enemigo Negro. Uinen rescató a su esposo y consiguió obtener su perdón por parte de los Valar.
Pocos actos de amor y fe han igualado nunca este sacrificio.
 
 
 
 
Razas de Eä
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