La Naturaleza de Los Maiar

 
 
 
 
Los Maiar y su Adopción de Forma La Inmortalidad del Alma Maia El Efecto del Espíritu sobre la Forma Maia
El Espíritu Maia y las Creaciones Físicas El uso del poder por Los Maiar
 
 
Como Ainur, los Maiar son esencialmente espíritus inmortales, almas que originalmente son totalmente separables de cualquier forma que puedan adoptar. Sus cuerpos, aunque no son necesarios, les permiten relacionarse en Arda, pues el poseer un ente físico es esencial para tener una experiencia completa en el mundo fisico. Incluso en su hogar de Valinor, los Maiar mantienen su forma, caminando entre sus compatriotas elfos.
 
 
 
Los Maiar y Su Adopción de Forma
 
Las Tierras Mortales ejercen una fuerza más orientada hacia lo físico que Aman. La vida en la Tierra Media está atada a espíritus que figuran inevitablemente relacionados con una forma. Después de todo, Endor fue el lugar de nacimiento de los Hijos de Eru, y sigue siendo su hogar. La tierra refleja la naturaleza de los Pueblos Libres, todos aquelíos que necesitan cuerpos. (Incluso los inmortales Elfos necesitan una forma.) Aunque quizás son sólo residentes pasajeros en la Tierra Media, siguen siendo Hijos de Arda.
Los Maiar no son de Arda; entraron en Eä como vigilantes, sirvientes de los guardianes mayores, los Valar. Pero los espíritus Maiar, aunque originalmente son libres, pueden ser atrapados en una forma. En cada acto físico de la creación ajeno al esquema concebido por Eru, una parte del creador se ve atada al mundo físico; y esta regla se cumple tanto entre los Hijos de Eru como entre los Ainur. Todos los Ainur caídos fueron quedando atados gradualmente a sus cuerpos. Como intentaban manipular el mundo y se les confiaban las tareas de cultivar y proteger, iban poco a poco convirtiéndose en parte de ese mundo, y sufrían sus debilidades. En ningún lugar el peligro era mayor que en Endor. Este cambió tuvo lugar en el mismo Morgoth, así como entre sus servidores Maiar, principalmente en Sauron y en la hueste de Balrogs. También Tom Bombadil y Baya de Oro quedaron encadenados a sus formas; así como unidos a una zona específica de laTierra Media. Posteriormente, también los Istari se verían afectados.
 
La Inmortalidad del Alma Maia
 
Todos los Ainur son inmortales, naturalmente, y la destrucción de su forma solamente sirve para separar a su espíritu de sus cuerpos materiales. Sin embargo, sin un cuerpo, un maia no puede afectar al mundo físico, excepto en algunos casos, indirectamente. Durante el tiempo que un maia tarda en recuperar la forma, su espíritu permanece apartado de Arda, y ajeno a las preocupaciones de los Hijos de Eru.
Éste fue el caso de Sauron. La forma del Señor Oscuro fue destruida dos veces en la Segunda Edad, y ambas veces fue incapaz de utilizar su poder sobre la Tierra Media hasta adoptar una nueva forma. Con la destrucción del Anillo Unico, su vínculo físico con Arda quedó destruido, y nunca pudo volver a asumir un cuerpo. Por ello, el Señor de los Anillos desapareció del mundo. Su alma no murió; simplemente, era incapaz de afectar o permanecer en Arda.
 
El Efecto del Espíritu Sobre la Forma Maia
 
Cuando un maia adopta una forma, ésta refleja la naturaleza de su alma. Su espíritu metafísico matiza invariablemente su cuerpo material. Algunos Maiar elementales se convierten en manifestaciones de su carácter unidimensional. Los espíritus del agua y del fuego, por ejemplo, adoptan formas que muestran su esencia elemental. Arien y los Balrogs (todos espíritus de fuego) adoptaron flamígeros tipos de forma, la primera pura y los segundos corrupta. Los espíritus del agua como Ossë, Uinen y Baya de Oro adoptaron formas más gentiles y "líquidas" que personificaban el carácter de su asociación con el agua.
El mal afecta a la forma al igual que pervierte el espíritu. Por ello, los Maiar corruptos terminan viéndose encadenados a un cuerpo horroroso. Debilitado por la pérdida de su Anillo Gobernante, así como por la muerte de su tercer cuerpo en la Caída de Númenor, el Señor Oscuro nunca volvió a asumir un aspecto agradable. Durante toda la Tercera Edad, su cuerpo fue una manifestación descubierta de su yo interior, su alma, al igual que los cuerpos de los balrogs reflejaban su carácter.
Saruman el Blanco experimentó un declive similar. Conforme perdía su gracia, fue quedando encadenado a su cuerpo, una forma que desmejoraba a medida que su esencia iba corrompiéndose. Con la disminución de sus poderes, su cuerpo envejeció rápidamente hasta que quedó muy debilitado. Cuando fue asesinado por Gríma Lengua de Serpiente, su forma era una pálida sombra de sus anteriores encamaciones. Este declive reflejaba la debilitación de su espíritu que, en el momento de la muerte de su cuerpo, estaba demasiado débil como para adoptar una nueva forma. Saruman, al igual que Sauron, salió de Arda.
 
Los Vínculos del Espíritu con la Creaciones Físicas
 
Cuando Eru encargó a los valar la vigilancia de Arda, los Maiar asumieron el papel de ejecutores de su visión. Era su trabajo completar los detalles del esquema del Mundo, ayudando a los Valar en su proceso de creación. Este mandato justificaba la presencia de los Maiar en Eä.
Sin embargo, las creaciones ajenas a este esquema no eran contempladas ni perdonadas. Por ello, los Maiar que intentaban crear cosas por sí solos necesitaban un mayor esfuerzo y, en cierto modo, debían poner más energía en su labor. Con cada acto creativo, parte de su espíritu pasaba a formar parte de la Creación. Los Maiar como Sauron, que quería crear objetos poderosos de su propia visión, infundían gran parte de su esencia y fuerza inherentes en sus creaciones. El Anillo Unico, por ejemplo, contenía una enorme parte del alma del Señor Oscuro. Aunque preservaba y acentuaba la fuerza del Maligno, estaba mutilado sin él; y cuanto más tiempo estaban separados el Anillo y su amo, más débil se volvía el Señor de Mordor
Los Maiar caídos, quienes actuaban independientemente del esquema de Eru y la guía de los Valar, disminuían gradualmente en espíritu. Al igual que iban quedando lentamente encadenados a su forma adoptada, del mismo modo sus actos creativos iban absorbiendo su fuerza interior. Este proceso se aceleraba en zonas fuera de Aman, donde la Luz de los Valar daba poder a todos los que permanecían a su alrededor. Con la caída de Morgoth, la disminución de los Maiar corruptos se aceleró aún más, pues no podían apoyarse en el terrible espíritu del Enemigo Negro.
La historia de Saruman ilustra este declive. Conforme se desviaba de su misión, iba recibiendo menos ayuda de arriba. Después, cuando abandonó totalmente su búsqueda y decidió crear su propio ejército, comenzó su declive. Cuantos más esfuerzos hacía, más débil se volvía su espíritu.
 
El Uso del Poder
 
La moderación de los Maiar también se veía reflejada en su limitado uso del poder.
Los que se unían a la visión de Eru utilizaban su magia de forma muy selectiva, siempre de acuerdo con el Equilibrio de las Cosas. Se guiaban por el esquema nacido de la Canción de los Ainur. Con su papel definido, estos Maiar llevaban a cabo sus objetivos cuidadosamente, sabiendo siempre que su gran fuerza incluía el potencial de un enorme abuso. Incluso un encantamiento bien intencionado podía producir efectos inesperados y adversos.
Naturalmente, otros Maiar no se preocupaban por limitar sus obviamente superiores talentos. Los caídos intentaban dominar a los seres menores y crear sus propias visiones. Los descarriados o confusos, como los desobedientes Magos, procuraban conseguir sus propios objetivos, a menudo creyendo tener la razón. En cualquier caso, los resultados no eran muy exitosos, y el Equilibrio de las Cosas se veía trastornado, algunas veces de manera peligrosa.
En ningún sitio era tan precario el Equilibrio de las Cosas como en La Tierra Media.
Siempre conscientes de los peligros que implicaban los asuntos de los Hijos de Eru, los valar se mostraban reluctantes de enviar Maiar a la Tierra Media. Tales misiones eran raras. Justificaron la embajada de los istari en la Tercera Edad afirmando que su enemigo, Sauron, era también un maia. Como siempre, los Señores de Valinor se adscribieron a la regla de que el poder sólo debe ser utilizado para contrarrestar el poder y siempre procurando evitar la confrontación directa ya que eran muy conscientes de los sufrimientos que ello podría acarrear para los habitantes de Endor; principalmente los humanos, mucho más débiles a la hora de soportar calamidades y cataclismos que los elfos.
Gandalf se mantuvo fiel a la ley no escrita, respecto al uso del poder de un maia en Endor. Sus muestras de potencia mágica estaban gobernadas por la limitación y nunca utilizaba ningún encantamiento más allá de los imprescindibles para cada situación. Los demás Magos, en particular Saruman y Alatar, demostraron ser menos restringidos a la hora de utilizar sus habilidades de forma abierta.
 
 
 
 
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