LOS CINCO DE LA ORDEN
DE LOS ISTARI

 
 
 
 

Los Cinco Emisarios de Los Valar

Las Raíces de Los Magos

El Objetivo de la Embajada de Los Magos

Los Disfraces de Los Emisarios

Glosario de Personajes Istari
 
 
La Orden de los Magos (Q. "Heren Istarion") es un grupo selecto de Maiar extraídos de las filas de los diversos pueblos Maiar. Los Magos, espíritus temáticos, produjeron maestros y diplomados cuyo poder era más generalizado que el de sus hermanos elementales. Su número es desconocido, aunque los cinco que vinieron a Endor eran considerados los "Jefes" de la Orden. Saruman el Blanco era el señor de los Istari ("Ithryn"), así como la principal baza enviada para contrarrestar el poder de Sauron.
 
 
 
 
Los cinco emisarios de los valar
 
 
Los cinco jefes enviados a la Tierra Media eran tan variados como sus antecesores.
Saruman -el primero en ser elegido y el primero en entrar en Endor- era un maestro artesano, líder del pueblo de Aulë. Su posición y habilidades eran semejantes a los del enemigo contra el cual se le había elegido para enfrentarse, pues Sauron había servido al Herrero de los valar en su misma posición antes de entrar en Eä. La elección de Saruman se basó en parte en el hecho de que el Mago Blanco compartía suficientes antecedentes comunes con el Señor Oscuro como para permitirle comprender a su enemigo. Además, la astucia de Saruman era legendaria. No era por tanto sorprendente que el Jefe de la Orden fuera escogido para encabezar una embajada compuesta por cinco de sus miembros.
Dentro de esta jerarquía, Gandalf gozaba de un estatus menor que Saruman, a pesar de que para la mayoría de los Maiar, el Mago Gris era el más sabio. Silenciosa y humilde, comprensiva y compasiva, la naturaleza de Gandalf se parecía poco a la del Mensajero Blanco. En su lugar, era un buen representante del pueblo de Manwë, alguien que contaba con el respaldo del Rey de los Valar. El Mensajero Gris gozaba de cualidades naturales que le hicieron ganarse la confianza de los Pueblos Libres junto a los cuales trabajó, y que le permitieron superar las debilidades de la came. Cuando mandó a Gandalf viajar a la Tierra Media, Manwë comprendió gran parte de los desafíos a los que se enfrentarían los Istari.Ciertamente su decisión estuvo correspondida con el desarrollo que luego tuvieron los acontecimientos.
Varda también percibía las dotes del Mago Gris. Cuando Gandalf fue seleccionado como el tercero de los cinco emisarios, ella afirmó ante todos los presentes -y en particular dirigiéndose a Saruman- que, a pesar de haber sido escogido después de los otros dos (Saruman y Alatar), el Gris no iría a Endor como "el tercero". Por tanto, y en cierto sentido, Gandalf gozaba también de una cierta posición independiente que le permitió manejarse a su antojo y conservar el foco de su misión inalterable con el paso de los siglos.
El hecho de que no se viera emparejado con ningún otro Istar no hace más que reforzar su papel. Yavanna persuadió a Saruman para que llevara a Radagast como compañero, a pesar de que el plan inicial de los Valar era enviar sólo a tres de los Sabios. Alatar también llevó consigo a Pallando, y así su número llegó a cinco. Gandalf, por el contrario, iría solo. El Destino había decidido que su fin sería diferente del de sus otros cuatro hermanos.
 
 
Las raíces de los magos
 
 
Así como los carácteres de Saruman y Gandalf diferían, también lo hacían los de los otros tres Istari que les acompañaron. Esta diversidad les infundía fuerza.
Alatar, el segundo istar escogido, servía a Oromë, y conocía gran parte de las tierras orientales de Endor. También había recibido las cualidades de su mentor en las tierras salvajes, así como el amor de su patrón por las bestias.
Pallando seguía a Mandos, y estaba imbuido con los dones de un vidente.
Radagast el Pardo seguía a Yavanna, y se preocupaba poco por los pueblos hablantes, prefiriendo dedicarse a los animales y las plantas.
 
 
El objetivo de la embajada de los Magos
 
 
Los cinco Istari escogidos para la embajada a la Tierra Media tenían un objetivo: combatir a Sauron y a su Sombra. Al asignar a estos Maiar para que intervinieran, los Valar utilizaban su, raramente ejercido, derecho de corregir los desequilibrios de Endor, causados por los actos de quienes no eran indígenas de dicho continente. La Tierra Media era, como decía el esquema, la tierra de los Pueblos Libres. Un Ainu como el Señor Oscuro era una intrusión fuera de la concepción prescrita por Eru.
Como Sauron era un Maia, por tanto, los Valar estaban justificados para contrarrestar su poder. Sin embargo, instruyeron a los Magos para que actuaran de la forma más sutil posible. El objetivo de los Istari era unir y hacer funcionar a los Pueblos Libres, no dominarlos ni controlarlos bajo coacción alguna porque si no serían como la amenaza que habían venido a combatir. .
Era una embajada con la intención de aconsejar y dar apoyo a los Hijos de Eru. Los valar debían limitarse y no debían utilizar herramientas como la fuerza y el miedo. El poder, dictaron, sólo debía ser utilizado en dicho contexto, y sólo cuando fuera totalmente necesario. Los encantamientos abiertos y las acciones desenfrenadas, aunque estuvieran bien intencionadas, estaban prohibidas.
 
 
Los disfraces de los emisarios
 
 
Para cumplir su misión, los Magos adoptaron formas acordes con sus propósitos. Querían ganarse la confianza de los Pueblos Libres tratando con ellos como iguales. La confianza y la persuasión eran sus métodos de influencia, no los dictados ni la coacción. A pesar de los peligros que implicaban sus formas corpóreas, los istari debían arriesgarse a ver su fuerza debilitada para lograr el éxito. Como ancianos ligeramente agotados, proyectaron una amable y modesta imagen que no tenía nada que ver con la fuerza o el terror. Sus formas inspiraban sentimientos de paz y una creencia de que eran tanto expertos como sabios.
Como los Magos iban disfrazados como hombres, y envejecían muy lentamente, su forma llegó a causarles problemas. Con cada generación que pasaba, se hacía más y más aparente -al menos entre aquellos con quienes trataban con frecuencia- que no eran mortales. Por ello, transcurrido un tiempo, los Hombres confundieron a los emisarios con Elfos. Pero incluso esta consideración causaba sus problemas, pues la presencia de los Magos despertaba confusión y molestaba a quienes en realidad debían ayudar. Finalmente, al igual que se precisó de un espíritu especial para restringir el uso del poder por parte de los Maiar, también se precisaron Hombres, Enanos y Elfos especiales para comprender la ayuda que se les ofrecía.
Naturalmente, su papel de hombres reforzaba estas limitaciones, pues los hombres eran individualmente más débiles en cuerpo y en magia que los demás Pueblos Libres. Los istari debían comunicarse con los pueblos de la Tierra Media, y sus correspondientes bajos niveles de experiencia aseguraban que no provocarían de forma inadvertida el miedo en los corazones de sus supuestos aliados.
Lo que es más importante todavía, los magos no estaban "arraigados" a la Tierra Media como los Hijos de Eru. Como Maiar, su poder disminuía cuanto más se alejaban de Aman y, a diferencia de Sauron, no tenían ningún objeto de poder que les atara a la Tierra Media.
 

GLOSARIO DE PERSONAJES ISTARI

 
 
ALATAR GANDALF PALLANDO
RADAGAST SARUMAN  
     
     
 

 

Razas de Eä
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