La Historia de Los Maiar

 
 
 
 

La Destrucción de Las Lámparas y la Creación de Amán

La Batalla de Los Poderes

Valinor

La Creación del Sol y La Luna

La Guerra de la Cólera

 

Los Maiar y La Segunda Edad

 
 
 
 
 
 

 

 
El pensamiento de Eru dio nacimiento a los Ainur, los Sagrados, incluyendo a quienes se convertirían en los valar y los maiar. Mediante la Gran Música concebida por Eru y cantada por los Sagrados, nació el patrón y ser de todo lo que existe. Eä (el Mundo y los Cielos) nacieron de la Canción, al igual que lo hizo el Destino.
Los Maiar servían a los Valar antes de que estos últimos entraran en Eä. Se trataba de Ainur menores leales a los Quince (incluyendo a Morgoth) grandes Ainur que aceptaron proteger el recién nacido Mundo. Cuando los Valar abandonaron los Palacios Intemporales de Eru y se aventuraron en Eä, ellos les siguieron.
Cuando los Valar y los Maiar entraron en el Mundo, comenzaron a dar forma a Arda. El papel de los Maiar fue, como siempre, ayudar a sus señores a completar el esquema visualizado por Eru. Sin embargo, con la rebelión de Morgoth, muchos maiar abandonaron el camino propuesto. Algunos, como Sauron, gran servidor de Aulë, entró en Arda al servicio del Enemigo Negro; otros, como los Espíritus del Fuego, que serían conocidos como los Balrogs, sucumbieron a la Oscuridad posteriormente. Sólo un maia que sucumbió a los silenciosos halagos de Morgoth recuperó su gracia. Ossë, el sirviente de Ulmo, fue el único maia caído que se salvó. Con la ayuda de su esposa Uinen, Ossë volvió al buen camino y fue perdonado.
 
 
 
 
La Destrucción de las Dos Lámparas y La Creación de Amán
 
La lucha entre Morgoth y los otros catorce Valar duró toda la Primera Edad. Desde su fortaleza en Utumno y posteriormente desde Angband, Morgoth desafió a sus hermanos y atacó sus creaciones. En su primer asalto, el Enemigo Negro arruinó las Dos Lámparas que iluminaron el Mundo durante la Primavera de Arda, y el cataclismo que siguió arruinó para siempre la concepción de un mundo perfecto y simétrico. Almaren, el hogar de los Valar y los Maiar, pereció con la crecida que tuvo lugar.
Los continentes que componen actualmente Arda nacieron de esta destrucción. Los Valar y los Maiar ocuparon su actual hogar en Aman. Morgoth permaneció en Endor. Buscando su derrota, los Valar, en una acción que presagiaba la movilización que iniciaría la Guerra de la Cólera, reunieron la primera hueste de Maiar. Este ejército condujo al Enemigo Negro a su refugio en Utumno en el norte de la Tierra Media, pero no consiguieron que se rindiera.
A continuación, prosiguió un periodo de paz inestable. Durante un tiempo, Arda estuvo iluminada únicamente por la luz de las estrellas, pero finalmente nacieron los Dos Arboles que dieron luz al mundo. Comenzó la Cuenta del Tiempo. Fueron creados los enanos, y después despertaron los elfos y comenzaron a explorar el Este. Poco después, despertaron también los Siete Padres de los Enanos.
 
La Batalla de los Poderes
 
Mientras tanto, Morgoth tramaba su conquista. Concibió a la raza de los Orcos a partir de Elfos capturados y creó a los Trolls como burla de los Ents. Sus ejércitos crecieron en los pozos que había bajo la tierra. Finalmente, sus servidores comenzaron a excavar una nueva fortaleza en el lejano norte de Endor, fundando Angband. Desde su guarida, el lugarteniente del Enemigo Negro, Sauron, amenazaba las regiones que servían de vía de escape de Aman hacia la Tierra Media. Morgoth planeaba esclavizar a los Elfos y armar sus hordas en Utumno.
Fue en aquel triste momento cuando el ejército de los maiar volvió a Endor. Conducida por el maia Eönwë y el vala Tulkas, la Hueste de Valinor barrió toda la Tierra Media, protegiendo el hogar de los elfos y volviendo a empujar al Enemigo Negro hasta Utumno. Sin embargo, esta vez el vala caído no escapó a la justicia; su fortaleza fue abierta y arrasada. Capturado y encadenado, Morgoth fue aprisionado en Aman. El abrumador ejército de los Maiar venció en la primera prueba de armas.
 
Valinor
 
En los seguros años que siguieron, los Elfos iniciaron su Gran Viaje hacia el oeste, y muchos llegaron a Aman. Otros poblaron el oeste de Endor. Fue allí, en Beleriand, y a principios de la Primera Edad, donde la maia Melian se encontró y casó con el señor elfo Elwë. Juntos, formaron el reino de Donath.
Pocos de los demás Maiar, salvo los que servían al Enemigo Negro, permanecieron en la Tierra Media. Los que se quedaron eran como Tom Bombadil y su esposa Baya de Oro, espíritus de la naturaleza atados a la misma Endor. La mayoría de los maiar permanecieron en Valinor, en Aman, bajo el señorío de los Valar. Allí, formaron el estrato medio de una sociedad que incluía a los elfos Vanyar.
Tras tres edades prisionero, Morgoth fue perdonado. La paz acabó poco tiempo después. No mucho tiempo después de su liberación en Aman, el Enemigo Negro atacó de nuevo a los Ainur, esta vez aliado con el demonio Ungoliant. Envenenando los Dos Árboles y bebiendo los Pozos de Arda, el vala maligno y su innombrable compañera sumieron al Mundo en la oscuridad. Así comenzó la Larga Noche.
Tomando los Silmarils de Fëanor, Morgoth salió hacia Angband en la Tierra Media y se unió a sus servidores supervivientes. El maia caído, Sauron, y los Balrogs esperaban el retomo de su señor. Con su llegada, fortalecieron su reino, cavando nuevos subterráneos en las entrañas de Endor. Con los desechos de unas excavaciones, el Enemigo Negro elevó el trío de picos conocido como Thangorodrim ("Montañas de la Tiranía").
Los ejércitos de Morgoth se multiplicaron rápidamente, y pronto comenzaron a guerrear con los elfos de Beleriand. De nuevo, los señores maiar caídos encabezaban sus hordas hacia la batalla. La perdición de los Sindar se acercaba, mientras los hechos acontecidos en Aman colocaban los fundamentos para su salvación.
 
La Creación del Sol y la Luna
 
Dos hechos se combinaron para detener a los ejércitos de las fuerzas del mal.
En primer lugar, la mayoría de los elfos Noldor iniciaron el retomo a la Tierra Media para recuperar los Silmarils y vengarse del asesinato de su rey.
En segundo lugar, los Valar eligieron a dos Maiar para viajar por los cielos y devolver la luz a Arda.
Con la última flor plateada de Telperion y el único fruto dorado que quedaba de Laurelin, los Valar rescataron la esencia de la luz de los Dos Árboles. Colocándolos en recipientes, intentaron crear unas nuevas lámparas que iluminaran el Mundo, y así fueron creados la Luna (Isil) y el Sol (Anar). Dos maiar: Arien, la Reina de los Espíritus de Fuego, y Tilion el Cazador, fueron llamados para guiarlos por el cielo y protegerlos. Conforme se elevaban, la luz del día volvió a agraciar a Arda y la hueste de Morgoth se vio aturdida y desperdigada.
 
La Guerra de La Cólera
 
Tras la ascensión del Sol y de la Luna, ninguno de los maiar, salvo Melian, actuó de forma activa contra las fuerzas de Morgoth hasta el final de la Primera Edad.
En realidad, la responsabilidad de la guerra contra el Gran Mal cayó sobre los Elfos y sus aliados Edain. La lucha continuó durante siglos. Sin embargo, con la muerte de Thingol y la partida de Melian, Morgoth estaba preparado para lanzar el ataque final contra los Pueblos Libres de la Tierra Media.
Los Elfos y los Edain que habitaban Beleriand casi como furtivos pidieron a los valar ayuda contra el Enemigo Negro. Fue el viaje de Eärendil y Elwing. Su ruego fue escuchado y el ejército de los Valar se aprestó a combatir para acabar con el imperio de su díscolo hermano.
De nuevo, la Hueste de Valinor salió de Aman. Capitaneada por el Heraldo de Manwë, Eonwë, el ejército de los Maiar fue la mayor fuerza nunca más reunida. Barriendo todo Endor desde el noroeste, cayeron sobre Angband y destrozaron la aparentemente invencible horda de Morgoth formada por Orcos, Trolls, Dragones, Bestias malignas y Hombres. Lucharon maia contra maia, pues los sirvientes de los Valar aplastaron a los Balrogs en la Gran Batalla.
Esta Guerra de la Cólera marcó el último momento en el que los Maiar intervenían tan directamente en los asuntos de Endor. Fue un evento cataclísmico, acabando con la total destrucción del noroeste de la Tierra Media. Enormes regiones se hundieron en los mares entre truenos ensordecedores. Morgoth fue capturado y encadenado con su propia Corona de Hierro. Su mayor sirviente maia, Sauron, se humilló ante el victorioso Eönwë.
Con la Guerra de la Cólera, el Enemigo Negro fue lanzado al Vacío fuera de Eä.Así terminó la Primera Edad.
La causa de la oscuridad había sido rechazada; sin embargo, al mismo tiempo, la vigilancia directa de los Valar sobre Endor finalizó. Una nueva era comenzó mientras los de Aman se retiraban de los asuntos de los Hijos de Eru. Aun así, siguieron siendo responsables del Equilibrio de las Cosas, aunque sus métodos cambiaron.
 
Los Maiar y La Segunda Edad
 
A cambio de la lealtad de los Edain hacia los Elfos y hacia la causa de la libertad, los Señores de Aman llamaron al maia Ossë para que creara una gran isla continente que sirviera como nuevo hogar para los Altos Hombres. Ossë limpió las aguas del centro del Belegaer e invocó unas tierras de debajo de la superficie, creando así Númenor.
Númenor ("Andor"; "Oesternesse") prosperó y dio nacimiento a una floreciente cultura humana. Sus habitantes se desarrollaron bajo la guía de sus amigos Elfos, creando un maravilloso reino. Sus barcos volvieron para explorar las costas de Endor y enseñar a sus menos afortunados hermanos. Con el tiempo, sin embargo, el poder de Númenor engendró su propia cormpción. Las exploraciones se convirtieron en colonizaciones, y más adelante en conquistas. Los diestros se volvieron orgullosos.
Unos treinta y tres siglos después de su asentamiento, Númenor alcanzó el apogeo de su poder bajo el gobiemo de Ar-Pharazôn. Sus ejércitos desafiaron el dominio de Sauron en Endor y capturaron al Señor Oscuro de Mordor. Pero los guardianes se convirtieron en cautivos, pues la lisonjera lengua del Señor de los Anillos tejió imperceptibles mentiras y se aprovechó del orgullo númenóreano.
Finalmente, las tramas de Sauron corrompieron Andor, hecho que culminó con el Gran Armamento.
Creyendo que el simple hecho de vivir en las Tierras Imperecederas conferiría la inmortalidad a los hombres, Ar-Pharazôn lanzó una terrible flota con la esperanza de conquistar Aman. Los Altos Hombres de Númenor desafiaron la antigua Prohibición de los Valar, que decretaba que ningún mortal podría poner pie en tierra inmortal.
Esta falta de fe, este acto de desafío, causó el fin de Númenor.
Descubriendo que su vigilancia sobre Arda había fallado, los Valar dejaron de lado temporalmente su vigía y llamaron a Eru para arreglar el Equilibrio de las Cosas. Eru intervino y, con el Cambio del Mundo, Númenor fue hundida en un tumultuoso torbellino, pereciendo bajo las olas del Belegaer.
Aman y la isla de Tol Eressëa fueron separadas de Arda durante el momento en que Ilúvatar tomó en sus manos el destino del mundo, fue El Cambio del mundo.Se formaron nuevas tierras y mares. La Tierra Media fue separada para siempre de las Tierras Imperecederas, y Arda fue reformada. Desde ese momento, Aman y Eressëa sólo podrían ser alcanzadas viajando por el esquivo Camino Recto a través de los Mares Doblados.
 
Los Istari o la Guardia Maiar en la Tercera Edad
 
Con el Cambio del Mundo, los Maiar se fueron alejando más y más de la vida en Endor. Los viajes entre la Tierra Media y Aman habían desaparecido completamente, con la excepción de los Elfos, que deseaban ver la luz de las tierras inmortales y que sólo a ellos se les estaba permitido seguir el camino recto que conducía desde los Puertos Grises en Endor a las Tierras Imperecederas ocultas. Sin embargo, los Valar y sus sirvientes Maiar siguieron protegiendo el Equilibrio de las Cosas. Con el alzamiento de Sauron en la Tercera Edad (T.E.), la Oscuridad volvió a amenazar con la esclavización de toda la Tierra Media.
Manwë escogió utilizar métodos indirectos para combatir la amenaza que significaba el Maligno. Seleccionando a unos maiar de confianza de entre la Orden de los Sabios, los istari, el Rey Vala esperaba enviar a Endor emisarios que pudieran unir a los Pueblos Libres y animarles a vencer al Señor de los Anillos. Así, fueron enviados cinco maiar para combatir al mayor de todos sus hermanos, el caído Sauron. Adoptando el aspecto de ancianos y con la consigna de no revelar sus orígenes ni la fuerza de su poder verdaderos, estos magos entraron en la Tierra Media en tomo al año 1000 T.E.
Sólo uno de los cinco permaneció fiel a su misión. Cuatro de los Sabios quedaron atados a Endor mediante sus cuerpos adoptados, cayendo finalmente presos de sus emociones y desviándose de su misión original. Sin embargo, Gandalf (Olórin su verdadero nombre maia), el más sabio de los Maiar, superó la tentación y el orgullo y, finalmente, promovió la alianza que vencería al Señor Oscuro.
A pesar del hecho de que los Maiar, como todos los seres, podían sucumbir a las debilidades de la carne, Gandalf el Gris permaneció constante. Intentó asegurarse de que el Equilibrio de las Cosas era mantenido sin ningún tipo de intervención más allá de emplear sólo su poder ante una amenaza igual o mayor. El istar gris luchó contra Sauron y sus servidores, y sacrificó su cuerpo en la lucha contra el Balrog que habitaba en el reino de Moria, uno de los espíritus caídos del fuego mala. Finalmente, el Anillo Unico fue destruido y el espíritu del Señor Oscuro, incapaz de volver a asumir una forma, desapareció de Arda siguiendo el ejemplo de su maestro edades atrás.
Tras la muerte de Saruman y la partida de Gandalf al final de la Tercera Edad. quedaron tres Magos en la Tierra Media. Al igual que los espíritus maiar de la naturaleza que habitaban la tierra, y al igual que los demonios maiar encerrados en las profundidades de su superficie, estos maiar estaban lejos de su hogar en Aman. Conforme pasaban los años, se iban atando más y más a su forma e iban cambiando gradualmente, permaneciendo maiar en espíritu pero perdiendo gran parte de la fuerza de su origen. Su destino explica mucho sobre el deseo de los maiar por permanecer aparte de los Hijos Mortales de Eru.
 
 
 
 
Razas de Eä
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