GANDALF

EL ISTARI GRIS

 

 

 
 

La Nauraleza de Gandalf La Historia de Gandalf

 
 

La Naturaleza de Gandalf El Gris

 
De los cinco Istari, Gandalf tuvo la mayor consciencia de los peligros y cargas de su misión.
Manwë escogió al Mago Gris a pesar de las dudas de Gandalf sobre sus propias habilidades. Por ello, no es de sorprender que, a diferencia de Saruman y Alatar, eligiera ir a la Tierra Media sin llevar a un compañero menor. (Saruman escogió a Radagast, mientras que Alatar eligió a Pallando.) Gandalf llegó el último, e iba solo.
La constante independencia de Gandalf y su tremenda autodisciplina le guiaron a través de su viaje de forma incansable, sin ayuda de incentivos ni recompensas. Nunca se detuvo en ningún lugar, ni acumuló riquezas: de ahí su sobrenombre, el "Peregrino Gris". Sus posesiones fueron siempre escasas. Gandalf siempre permaneció siendo un emisario de los valar, y nunca permitió que las tentaciones mundanas dominaran sus acciones. A pesar de los deseos inherentes de su forma adoptada, resistió al orgullo y eludió el hambre de poder. El Mago Gris mostraba emociones, y su postura y forma de andar evidenciaban la carga que llevaba sobre sus hombros, aunque su verdadero fuego siempre ardía en lo más profundo de su ser.
Gandalf trabajó con sus aliados, pero nunca recurrió a sirvientes o seguidores. En lugar de utilizar a otras personas, trabajaba con quienes trababa amistad, imponiéndoles sólo lo que era necesario para salvarlos y llevar a cabo la misión encargada. Sus alianzas eran fuertes y sus amistades intensamente poderosas, pues los demás respondían de buen grado. Los Eldar en particular sentían por él un gran amor y un respeto inigualable.
Gandalf gozaba de un tremendo poder interior, algo acorde para un sirviente de Manwë y Varda.
Aunque era el más bajo jo de los Magos (sólo medía 1,92 metros), exteriormente era el más viejo (siempre tenía el pelo gris), y segundo (por detrás de Saruman) en la jerarquía de los Istari.
Círdan, el Carpintero de Barcos, creía que Olórin (nombre maia de Gandalf) era el más poderoso. Puede que esto fuese cierto pues, a diferencia de Saruman, Gandalf nunca aspiró a mandar como un señor, y por tanto pudo haber cedido al deseo del Mensajero Blanco de liderar su Orden. En cualquier caso, la fuerza interior de Gandalf, su autocontrol, era mayor que la de cualquiera de sus hermanos, y era considerado por los valar como el más sabio de sus sirvientes.
Al igual que los otros Magos, el carácter de Gandalf reflejaba el de su señor. La humildad, la flexibilidad y la tremenda discreción de Manwë eran evidentes en Gandalf. Compasivo y consciente de las necesidades de los demás, se adaptaba a la mayoría de las situaciones. El Peregrino Gris prefería la persuasión por encima del poder.
Pese a ser práctico, perspicaz y versátil, Gandalf mostraba parte de la ingenuidad de Manwë respecto al Mal. Al igual que Morgoth engañó a Manwë, así los actos de Saruman aturdieron a Gandalf. La temible magnitud de la transformación de Saruman sorprendió al Vagabundo Gris, a pesar de las sospechas de éste. Sin embargo, Gandalf luchó contra el Mal de forma más adecuada que sus compatriotas, pues nunca lo perdió de vista totalmente, ni se hundió en sus oscuras costumbres.
Es un tributo a Manwe el hecho de que, a pesar de que Gandalf fuera el único Istar que continuara su tarea, la búsqueda de los Magos se viera realizada. Es incluso un testimonio mucho mayor de las cualidades únicas de Gandalf. Nunca evitó sus responsabilidades y siempre permaneció siendo un amigo de los Pueblos Libres, incluso cuando la perdición estaba cerca.
Los Elfos le amaban tanto que le confiaron uno de los tres anillos élficos: Narya, el Anillo Rojo del Fuego. Cirdan le entregó el gran anillo poco después de la llegada del Mago Gris a Endor, pues la sabiduría de el Señor de los Puertos fue más que suficiente para adivinar de dónde venía y cual sería su misión en los años venideros.
La fe de los Elfos en Gandalf fue recompensada, naturalmente, pero no sin sacrificio. El cuerpo adoptado por Gandalf el Gris era tan vulnerable como el de un hombre mortal normal y corriente, y el Mago pereció en su lucha contra el balrog en Moria. Pero su espíritu, su verdadero yo, sobrevivió.
La mano de los valar intervino tras la "muerte" del Mago Gris en la lucha en las cimas de la Montañas Nubladas mientras abatía al Balrog de Moria, otro Maiar como él. Tras su retorno como el Blanco, el "cuerpo" de Gandalf era intrínsecamente resistente a todos los ataques o elementos normales (como el tiempo meteorológico y las armas normales). Su espíritu residía en una única encarnación de pelo blanco.
Entre las pertenencias que gandalf manejón en sus más de 15 siglos de deambular por las tierras de Endor destacan los dos siguientes, aparte de su bastón de mago:
 
Glamdring (Martillo de Enemigos): Espada ancha élfica mágica hecha de una aleación de mithril e ithilnaur (fuego lunar) que brilla cuando hay siervos del Enemigo cerca.
 
Narya (Anillo Rojo del Fuego): Se trata de uno de los Tres Anillos Élficos del Poder creados por Celebrimbor y los herreros de Eregion. Está compuesto por un gran rubí en forma de orbe colocado sobre un armazón de oro rojo aparentemente frágil. El rubí "brilla" como el fuego, pero el anillo es invisible para todos salvo para Sauron y el Portador del Anillo Unico.
Generalmente, Narya tiene el poder de avivar el fuego de los corazones de los hombres, pues personifica el Fuego Secreto. En cierto sentido, es la encamación de la pasión por la vida y la libertad, la antítesis de la oscuridad que sojuzgó a los hombres durante la Guerra del Anillo. Narya, por tanto, era la herramienta ideal ara Gandalf. Con la destrucción del Único y el fin de su búsqueda, Narya pierde sus poderes intrínsecos y se vuelve visible, quedando relegado a una excepcional pieza de joyería de la más alta escuela.
 

La Historia de Gandalf el Gris

 
Gandalf fue el último de los Istari en llegar a las Puertos Grises de Lindon sobre el año 1050 de la T. E. Allí bajó sólo de su barco sin tripulantes y fue recibido por Círdan, Señor del reino élfico de Lindon. Círdan, el elfo más antigüo de la Tierra Media, poseía una vista más perspicaz que el resto de las razas, y adivinó al cometido de la llegada de Gandalf. Para ayudarlo le dijo que no partiría hacia Valinor hasta que su misión se hubiera completado y le dió Narya, el último de los Tres anillos élficos que poseía desde la Guerra de la Última Alianza en las postrimerías de la Segunda Edad.
Durante los siguientes siglos Gandalf se dedicó a vagabundear por todo el oeste de la Tierra Media. La misión de estos largos periplos era trabar conocimiento sobre la actividad de Sauron en contra de los Pueblos Libres de Arda y a la vez hacer amistad y ganarse la confianza de los reyes y personalidades que podían ser útiles en la lucha contra la sombra.
Así conoció a todos los reyes de Gondor y Arnor; Altos Elfos como Elrond y Galadriel; Señores Enanos como los Reyes de Moria; y un largo etcétera de ilustres de la Tierra Media. Durante todos esos años de viajes continiuos Gandalf consiguió mucha información referente al Señor de los Anillos, llegando a descubrir que no era otro sino él quien se ocultaba tras la máscara del Nigromante.
Gracias a sus auspicios se formó el Concilio Blanco junto a Saruman, jefe de su orden en Endor, Galadriel y Elrond. Ellos expulsaron a Sauron de Dol Guldur, aunque esto no fue más que una treta del Señor oscuro para poder revelarse por completo desde una reconstruida Barad-Dûr en Mordor.
Los viajes de Gandalf cobran mayor importancia hacia finales del tercer milenio de la Tercera Edad, cuando organiza y ayuda a los enanos de Thorin Escudo de Roble a dar muerte al dragón Smaug y restablecer el reino khazâd de Erebor, La Montaña Solitaria. (Toda esta aventura se cuenta con detalle en el Hobbit).
Será durante esta aventura cuando Gandalf se involucre en el destino del Anillo Único, pues después de largos viajes y jornadas de estudio averiguó que el anillo que el joven Bilbo Bolsón poseía en su villa de La Comarca no era otro más que el Anillo desaparecido cuando Sauron fue abatido por Elendil y Gil-galad en las laderas del Orodruin en la Guerra de La Última Alianza. Desde estos momentos la atención de Gandalf sobre los hobbits y el lugar donde habitaban, la Comarca, en las tierras de Eriador, fue mayor. Por esta época trabó una gran amistad con Aragorn y juntos enderezaron el camino esquivo que parecía llevar al triunfo final del Amo Negro de Mordor.
Todas las peripecias de Gandalf en los años previos y durante La Guerra del Anillo aparecen reflejados en el texto de El Señor de Los Anillos, por lo que no me referiré a ello en extenso. Para saber más hay que leerse el libro. Gracias.
Al final, cuando Sauron ya ha dejado de ser un peligro para Arda, Gandalf abandonará, único de entre los Istari, la Tierra Media para volver a su hogar en valinor junto con los de su veradadera raza: los Maia.
 
 

 
 
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