LAS TRIBUS MENORES KHAZÂD

 

 
 
 
 
Aunque el Pueblo de Durin era el más anciano y noble de los linajes enanos, las otras seis tribus de los naugrim también merecen ser mencionadas. Conforman los linajes de los demás Padres de los Enanos originales: Bávor (el Rápido), Dwálin, Thrár (el Frío), Thelór, Drúin (el Orgulloso) y Barín (el Marcado).
El pueblo de Bávor fue el primero en abandonar su tierra natal. Se aventuraron hacia el sur y construyeron sus hogares en las Montañas Amarillas (Q. "Orolanari"; S. "Ered Laranor"; K. "Mablâd"). Se separaron rápidamente en tres facciones tras el asesinato de Bávor. El mayor de estos grupos excavó los enormes complejos de Baruzimabûl, la gran fortaleza que los hombres del sur conocen como la "Llama Negra".
 
 
Los Enanos de Nogrod y Belegost
 
Dwálin y Thrár condujeron a sus pueblos hácia el Noroeste, en busca de las míticas riquezas de las Montañas Azules. Sus linajes se encontraron con la tragedia, ya que se vieron envueltos en las guerras entre el Enemigo Negro y los elfos de Beleriand. Dwálin y el sobrino de Thrár, Thrúr, sobrevivieron para sacar a sus seguidores de las batallas y escapar finalmente a los ataques de Morgoth. Aunque ambos reyes enanos gozaron de largas vidas, la Tercera y Cuarta Tribus de los Khazâd siguieron siendo pequeñas durante toda la Segunda y Tercera Edad.
El Pueblo de Dwálin erigió la maravillosa ciudad de Gabilgathol, que los Sindar llaman Belegost (S. "Fortaleza Poderosa"; O. "Grandeburgo"). Se encontraba situada al norte de la Orod Dolmed (S. "Montaña de la Cabeza Húmeda"). La tribu de Thrár se asenté en Tumunzahar, la gran fortaleza de Nogrod (S. "Mina enana"). Situada al sur de Belegost, su puerta se encontraba justo por debajo del borde oriental del Cirith Ascar (S. "Paso Impetuoso"). La ciudad se hallaba por encima de la carretera enana que atravesaba el paso y bajaba hacia el Sam Athrad (S. "Vado de Piedras") en el río Gelion. Esta ruta comercial bien mantenida corría hacia el norte a lo largo del flanco oriental de las montañas y conectaba las dos ciudades enanas.
Los enanos de Dwálin ayudaron a los noldor, resistiendo la embestida de los ejércitos de Morgoth. La valerosa resistencia de los naugrim de Belegost durante la Batalla de las Lágrimas Innumerables —la Quinta Batalla de la Primera Edad— permitió a los Pueblos Libres evitar una aniquilación segura a manos de Glaurung el Dragón. Dwálin perdió a su hijo Azaghâl en la refriega, y los Hijos de Fëanor se hicieron aliados suyos rápidamente. Más tarde, el rey enano intentó interceder en favor de los elfos cuando los Sindar y los enanos de Nogrod se comenzaron a atacarse entre ellos en disputa por la posesión del fabuloso Nauglamír.
 
El Nauglamir y la lucha por el Silmaril
 
El Nauglamír era un collar enjoyado de incomparable valor reformado por los herreros enanos de Nogrod por encargo del rey sinda, Elu Thingol (Elwë) de Doriath. Thingol quería colocar en el exquisito centro del Nauglamír un Silmaril, una de las Grandes Joyas de Fëanor. Sin embargo, cuando el rey élfico descendió a las estancias de los herreros de Menegroth y pidió examinar el collar, se encontró con que los enanos se mostraban reacios a deshacerse del Nauglamír. Elwë se enfrentó a los Khazâd, menospreciando a su raza y exigiéndoles que entregaran el collar y abandonaran Doriath. Los herreros enanos respondieron matando al monarca sinda y huyeron hacia Nogrod con el Nauglamír.
Los elfos persiguieron a los naugrim y les fueron cazando a medida que huían hacia el este en dirección a las Montañas Azules. Pocos de los enanos lograron cruzar el Aris hasta llegar a Estolad; la mayor parte murieron bajo las ramas del Bosque de Region. Los Sindar recuperaron el Nauglamír y lo devolvieron a la Reina Melian.
Los herreros enanos supervivientes volvieron a Nogrod, donde dijeron al rey Thrár que Thingol había ordenado asesinar a sus hermanos. Encolerizados, los desolados enanos de Nogrod declararon la guerra a los Sindar de Doriath. Como ya se ha mencionado, Dwálin de Belegost intentó mantener la paz, pero no lo consiguió. La hueste de Thrár se armó y marchó hacia Doriath. Cruzando el Aros y avanzando sin obstáculos hasta las puertas de Menegroth, se enfrentaron al ejército sinda encabezado por el capitán de Thingol, el poderoso señor élfico conocido como Mablung. Los khazâd aplastaron a los defensores élficos, mataron a Mablung ante las puertas de la Tesorería y saquearon y arrasaron la ciudad.
Pero los elfos se vengaron de su derrota en las Mil Cavernas. Uniéndose a los Onodrim (Ents), los Sindar atacaron a los victoriosos enanos a medida que los naugrim marchaban hacia su casa. La subsiguiente refriega tuvo lugar en Sam Athrad, donde las fuerzas de Thrár fueron aniquiladas. Beren, el capitán del ejército sinda, mató a Thrár el Frío y arrebató el Nauglamír al caído señor enano.
Así finalizó la breve guerra entre los Sindar y los enanos de Nogrod. Fue una triste historia que engendró la eterna animosidad entre los khazâd y los elfos grises, y que estuvo a punto de condenar a toda la Tercera Tribu de los naugrim.. Thrár y sus hijos perecieron, y el manto del liderazgo pasé a su joven sobrino, Thrúr.
El nuevo rey miró a su vecino Dwálin en busca de ayuda a la hora de reconstruir su pueblo, y ciertamente el Pueblo de Thrár sobrevivió; sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que el cataclismo que acompañó a la caída de Morgoth obligara a la Tercera y Cuarta Tribus a abandonar sus antiguas ciudades. Irónicamente, los enanos de Belegost sufrieron en mayor medida cuando los terremotos y las crecidas alcanzaron sus murallas. Aunque cada tribu escapó a la destrucción y finalmente volvió a asentarse en las Ered Luin, los linajes enanos de Dwálin y Thrár eran muy pequeños en número al alborear la Segunda Edad.
 
El Pueblo de Thélor
 
Thelór fue el rey del Quinto Linaje. De todas las de las siete tribus, la historia de este pueblo es quizá la más trágica.
Durante un tiempo, vivieron en el Monte Gundabad, en el norte de las Montañas Nubladas, pero un conflicto con el Pueblo de Durin y los ataques repetidos por parte de los orcos del norte les fueron moviendo hacia el este. Se asentaron en las Montañas de Rhûn, donde prosperaron durante cerca de siete siglos; sin embargo, una vez más las intrigas entre los enanos acabaron con su paz. Una disputa entre el rey Thelór XIV y su hermano Thúlin tuvo como resultado una breve y sangrienta guerra civil. Thúlin mató a su enormemente orgulloso (incluso para los enanos) señor y reclamé el trono. El fue, a su vez, asesinado por la hija de Thelór, Thrís, cuyo hijo Threlin se hizo rey.
Threlin trasladó los restos del Pueblo de Thelór más al sur a principios de la Tercera Edad. Estableció un reino centrado en las cavernas conocidas como Námagalûz. Situada en las Ered Harmal, la puerta de esta rica fortaleza se abría hacia el este, por encima de las aguas de Heb Araan y no muy lejos de las tierras Chey. Era la mayor ciudad enana en el centro de Endor.
 
La Fundación de Ruuriik
 
Las dos últimas tribus, las de Drúin el Orgulloso y Barin el Marcado, se asentaron en el este de Endor. Allí, tras permanecer separadas durante más de siete siglos, se unieron de nuevo y reclamaron la protegida tierra marítima que llamaban Ruuriik.
Los enanos de la Tribu de Drúin fundaron el reino de Ruuriik en 700 S.E. Ruuriik era una tierra bien dotada. Eru la había dotado generosamente de todo aquello que los enanos aprecian: las montañas eran escarpadas, altas y rodeadas por un gran estanque, a su vez fértil y lleno de los bajos árboles tumarkhazâd. La tierra y la piedra eran ricas en oro y minerales preciosos
Conducidos por Balli el Áspero, los naugrim establecieron su capital en las cavernas de Akhuzdah (Ahulë), en las faldas de las montañas situadas en la zona sudoeste del Gran Valle. Fue llamada Tumunamahal en homenaje a Mahal (Aulë), y consistía en un complejo de siete pisos construido siguiendo el ejemplo de Khazad-dûm. Los artesanos de Balli se dieron cuenta rápidamente de que el sitio era ideal para un soberbio complejo de cavernas que constituyera la capital. Después de todo, la zona no sólo poseía incontables vetas minerales, sino que era atravesada por docenas de ríos subterráneos. Balli tuvo pocos problemas para convencer a su señor, el rey Drúin el Joven, para que se movieran hacia el este desde las colinas de Burskadekdar hasta llegar a la Tierra Amurallada.
Tumunamahal conformaba un enorme complejo de cavernas al cual se podía acceder por dos entradas. Una era una puerta en la Torre de Drúin el Joven, una enorme representación de una tumba enana situada en un elevado cañón llamado la Grieta de Drúin. Ésta, la entrada principal, conducía a una escalera de caracol que descendía a través de un hueco hasta la ciudad subterránea. La otra entrada se encontraba en el flanco oeste de las Montañas del Viento (S. "Ered Gwaen"; Q. "Orosúli"). Un túnel de 75 kilémetros de longitud conectaba esta entrada secreta con el nivel inferior de Ahulë.
 
Las Dos Tribus del Este
 
Sólo siete años después de la fundación de Tumunamahal, una segunda tribu enana llegó a Ruuriik. Llegaron con la esperanza de asentarse en la zona norte de la Tierra Amurallada, ya que su señor, el envejecido Barín, Rey del Norte, había propuesto que su hija Bis se casara con el rey Drúin. Emocionado ante la perspectiva de casarse con la inteligente, brillante y hermosa Bis, Drúin entregó rápidamente a Barín un feudo que cubría casi la mitad de Ruuriik. Barín juró lealtad a su anfitrión a cambio de las tierras, y su Pueblo recibió toda las tierras al norte del Faliodukûm. En 714 S.E., el Linaje de Barín ya dominaba todo el terreno al norte del rápido arroyo que divide la Tierra Amurallada.
Las tribus de Barín y Drúin el Orgulloso no tardaron mucho en prosperar, a pesar de las ocasionales incursiones de las tribus Fale al Oeste y de los sirvientes de los Kanks de Rúartar. Los dos linajes enanos coexistían, comerciando y floreciendo por detrás de las barreras montañosas que las protegían de los asuntos de los hombres. Fue durante esta época que Barin III estableció un gran templo en la entrada de la Grieta de Drúin. Este monumento, que se dice fue construido con la bendición del mismo Mahal, podía verse desde el Gran Valle y servía de puesto de guardia y guía para los enanos de Ruuriik. Barin III llamó a la estructura Khalarazûm y diseñó el interior de forma que se asemejase a la legendaria Mansión de Nacimiento de los Siete Padres. Siglos después, cuando el "Desterrado" huyó hacia el oeste y Múar amenazó el reino, las Llaves de Ahulë se guardaron dentro de Khalarazûm, ya que las piedras del templo estaban fundidas entre ellas con basalto imperecedero, y la estructura parecía eterna.
 
La Llegada de Múar
 
Cuatrocientos cuarenta y tres años después de la fundación de Ruuriik, Múar (antiguo general de Morgoth) apareció en Ralian. Los rumores llegaron inmediatamente a la corte de Báin, gran rey de Ruuriik, rumores que hablaban de un gigante que se había apoderado de los lagos boscosos situados al noroeste de las Orosúli. No tenía ni idea de que los umli de Urd habían despertado a un Valarauko, un Balrog como el de Moria, de su sueño. Ciertamente, Múar era un balrog muy poderoso.
Al finalizar el año 1143 S.E., Múar había subyugado a las tribus fale de Ralian, y en los siguientes años el Rey Demonio luchó contra los horí y los enanos de Ruuriik. Chorthul IV de Womawas Drus pagó al Rey Demonio un precio para asegurar la paz en los Womaw. La horda de Múar conquistó Horí y Fenfenen, pero no consiguió abrirse paso a través de las montañas para llegar a Ruuriik. La guerra se convirtió en un asedio, con los enanos bien acomodados en su seguro aislamiento.
 
La Conquista de Ruuriik
 
Sin embargo, en 1157 S.E., Múar consiguió engañar a los enanos utilizando una ilusión extraña y traicionera. Se apoderé de las cavemas de Akhuzdah y se abrió camino hasta Ahulë, matando al rey Pulla en la Batalla de la Rodilla. El rey Barín III murió luchando ante las puertas de su hogar en Radimbragaz. Todo Ruuriik fue incendiado; sólo el refugio del Pueblo de Barín en Khazad-madûr escapó a la completa destrucción.
Separados y sin líder, los miembros del Linaje de Drúin estuvieron a punto de desaparecer completamente. Los restos de la tribu vagaron hacia el Oeste, conducidos por el viejo tío de Pulla, Róin. El Pueblo de Barmn tuvo mejor suerte, aunque el rey Drámn el Necio pereció en un asalto en vano contra la guardia de trolls de Múar cerca de Brûl Faliodukûm. Drunin el Exterminador de Orcos restauró el orden en Khazadmadûr e invitó a los supervivientes de Radimbragaz a que entraran en la seguridad de los salones atestados de la mina sagrada. Las últimas acciones de Drunin en las montañas, protegiendo la entrada de Khazad-madûr, permitieron a los refugiados enanos escapar al ejército septentrional de Múar.
El trágico relato de la caída de Ruuriik acabó siglos más tarde, ya que el linaje de Gum mantuvo al Pueblo de Barín protegido dentro de las bóvedas de las Ered Gwaen. Al mantener aquel aprisionamiento autoimpuesto, la oculta tribu logró sobrevivir a los desastres causados por el Rey Demonio. A medida que pasaban los años, el asedio de Múar finalizó y los enanos comenzaron a salir cautelosamente hacia el exterior. Finalmente, los naugrim comenzaron a buscar ayuda.
En 2741 S.E., Pulla, heredero del Linaje de Drúin, condujo a un séquito de enanos y hombres en un viaje hasta Khazad-madûr con la esperanza de averiguar la forma de derrotar a Múar. Pulla quería liberar a la Tribu de Barmn. Sin embargo, y sin tener intención de hacerlo, su llegada proporcioné accidentalmente a Múar una vía de entrada a la fortaleza enana. Múar mató al Señor Dán y a su hijo Báin, pero el animista enano Balli Mano de Piedra mató al balrog antes de que aquel día se volviera fatídico. El temible reinado del Rey Demonio sobre Ruuriik había terminado. Un año más tarde, Pulla y su amigo Balli condujeron una expedición que recuperé Akhuzdah (Ahulë) y expulsó fuera de Ruuriik a los últimos sirvientes del Rey Demonio. El victorioso señor enano fue coronado con el nombre de Pulla VII, Rey de Ruuriik, en Yule del año 2742 S.E.
 
 

 
 

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