EL REY BRUJO

 
 

 
El Rey Brujo se enfrenta a Gandalf el Blanco bajo la arcada principal de Minas Tirith en el momento culminante de la Batalla de los Campos del Pelennor.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Sobrenombres: Señor de Morgul; el Rey Espectro; el Rey Brujo de Angruar; el Rey de Angmar; Mog de Angmar; Señor de los Nazgûl; el Rey Hechicero; el Rey Negro; el Capitán Negro; Capitán de los Espectros del Anillo; el Primero.

 

 
 

La Historia del Rey Brujo

 
 
 
 
 
 
.El numenóreano Er-Mûrazôr (A. "Príncipe negro") fue el más dotado y poderoso de los muchos Grandes Señores del Oesternesse. Aunque sólo era príncipe, su poder superaba al de la mayoría de los reyes de Númenor y, al final, vivió más que cualquiera de los hijos de los edain. La historia de Mûrazôr cubre casi seis milenios y describe una de las mayores tragedias de un hombre.
El Príncipe Negro nació en el año 1820 de la Segunda Edad (S.E.) en la ciudad portuaria de Andúnië, en la provincia de Andustar en la isla de Núrnenor (Andor). Como segundo hijo del rey Tar-Ciryatan (Q."Constructor de barcos"), y como hermano menor de Tar-Atanarnir el Grande, trazaba su linaje hasta el primer rey, Elros Tar-Minyatur. Su madre le dio el nombre de Tindomul (Q. "Hijo del Crepúsculo"), pues nació durante un eclipse solar y su pelo era más oscuro que cualquiera de los que hubiera visto nunca. Los señores de la corte de Tar-Ciryatan que preferían el uso del adunaico (lo que indicaba un desagrado por los Eldar y la Prohibición de los Valar) lo llamaron Mûrazôr.
Como su hermano, el orgulloso y codicioso heredero al trono, el Príncipe Negro apoyó las ambiciones de su padre y le animó a explotar cada vez más la Tierra Media. Tar-Ciryatan buscaba grandes riquezas y envió enormes flotas hacia Endor para extraer tributos, y sus dos hijos se beneficiaron de su política a menudo demasiado cruel. Ambos personificaban el Arnor que sentía su padre por las cosas materiales y el poder, hecho poco sorprendente si se recuerda que presenciaron cómo su padre obligaba a su abuelo a abandonar el trono númenóreano.
Sin embargo, Atanamir gozaba de los privilegios y atenciones dignas del heredero al trono adan, y Tar-Ciryatan mostró por él un orgulloso Arnor que jamás sintió por Mûrazôr. Los celos inherentes en el carácter de la familia crecieron hasta llegar a proporciones aterradoras en el corazón del Príncipe Negro, fomentando un odio y un deseo de poder sin límites. Mûrazôr, siempre agresivo y fiero, decidió abandonar su hogar y fundar su propio imperio en la vulnerable extensión que era la Tierra Media. Reunió una pequeña flota y salió hacia Endor en la primavera de 1880 S.E.
 
 
El príncipe, de sesenta y seis años de edad, ancló en Vinyalondë (Lond Daer) en Eriador, en la boca del Gwathló en Enedwaith. Allí, desembarcó en el antiguo puerto en medio de escasas celebraciones y, en pocas semanas, inició una breve lucha por el dominio de aquel puerto estratégico. Sus planes de crear un reino en las fértiles tierras que las hordas de Sauron habían arrasado en la Guerra contra los Elfos (1693- 1799 S.E.) fallaron, lo que obligó a Mûrazôr y a sus seguidores a viajar hacia el sur. En 1882 S.E., los barcos del Príncipe Negro anclaron en Umbar, donde el señor númenóreano se autoproclamó "rey". Aunque logró arrebatarles el control a los colonos locales, sólo gobernó durante algunos meses. Las pretensiones de gobierno del aventurero númenóreano se enfrentaron a un inevitable y abrumador desafío en su padre, Tar-Ciryatan, quien ordenó a su recalcitrante hijo que volviera a su hogar en el Oesternesse.
Mûrazôr se negó a seguir las órdenes del Rey, pero no se atrevió a permanecer en Umbar, desafiando el edicto de Armenelos.
El Señor de los Anillos llegó a conocer el desagrado del Príncipe y le ofreció los medios para conseguir sus objetivos. Sauron percibió que tanto Mûrazôr como su hermano mayor Atanamir deseaban permanecer jóvenes, y que temían a la vejez más que a cualquier enemigo fisico. Atanamir mostró su temor hacia la muerte cuando se negó finalmente a entregar el Cetro de Númenor hasta morir. El Príncipe Negro, por el contrario, mostró su miedo hablando de forma abierta de su odio hacia los inmortales elfos con quienes estaba enparentado mediante Elros Medioelfo. El Señor Oscuro, siempre vigilante y perspicaz, intentó corromper a Mûrazôr llevando al insatisfecho númenóreano hasta Mordor.
El Príncipe Negro visitó Barad-dûr durante la primera semana del año 1883 S.E. y se convirtió en pupilo del Señor de los Anillos. Durante los siguientes ciento quince años, amplió sus conocimientos sobre los encantamientos y el lanzamiento de conjuros, convirtiéndose en un extremadamente poderoso hechicero. El conocimiento de las Artes Negras que tenía Mûrazôr era únicamente inferior al de Sauron, y rápidamente se convirtió en el lugarteniente de confianza del Maligno. Tras haber aprendido las lecciones, sometió su espíritu a su maestro, quien le dio un Anillo del Poder en 1998 S.E. El Príncipe Negro, el primero de los Nueve Nazgûl, sería conocido desde entonces como el Rey Brujo o el Señor de Morgul (S. "Torre de la Negra Hechicería").
 
 
Durante el resto de la Segunda Edad, el Rey Brujo permaneció en Mordor y sirvió a Sauron, coordinando los esfuerzos de los Úlairi. Dichos años comprendieron el período de su transformación completa en un aterrador espectro poseedor de un excepcional poder hechicérico.
Su papel como Señor de los Nazgûl era debido a sus terribles habilidades mágicas. Irónicamente, Mûrazôr fue el único Espectro del Anillo que no había gobernado ningún reino propio durante un período de tiempo considerable antes de aceptar su Anillo del Poder; sin embargo, sus orígenes como príncipe de los edain de Númenor le proporcionaban habilidades innatas que sobrepasaban de largo las de sus compañeros muertos vivientes.
El Señor de los Anillos dio al Capitán Negro todas las responsabilidades de un rey pues, con la excepción del mismo Sauron, el Señor de Morgul era el más poderoso sirviente de la Oscuridad dentro de la jerarquía de Mordor. Nadie, ni siquiera Gothmog el Capitán Medio troll (y, más tarde, lugarteniente de Morgul) o la Boca de Sauron gozaron de tanta confianza por parte del Maligno. Su relación floreció durante la última parte de la Segunda Edad, mientras pupilo y maestro intentaban construir un reino inabordable y establecer un dominio sobre todos los hombres.
Desafortunadamente para los señores de Mordor, la corrupción del Oesternesse que habían buscado durante tanto tiempo provocó una política imperialista. Los objetivos de los reyes de Númenor llegaron a reflejar, al menos en parte, los del Señor Oscuro. Ambos poderes deseaban unir a los Nacidos Después bajo un monarca absoluto. Inevitablemente, esta rivalidad entre Sauron y los hermanos númenóreanos del Rey Brujo desembocó en una guerra abierta.
Ar-Pharazôn, el más fuerte de los últimos reyes númenóreanos, llevó una armada hasta Endor en 3261 S.E. con la esperanza de aplastar las fuerzas de Mordor y establecer la hegemonía sobre toda la Tierra Media. Desembarcando en Umbar, marchó hacia el norte a través del Cercano Harad (por entonces disputado por Númenor y un súbdito de Mordor, Adûnaphel la Silenciosa), y se enfrentó a la hueste de Mordor cerca del río Harnen a principios de 3262 S.E. El ejército del rey adan parecía demasiado potente para el Maligno, así que Sauron se rindió y fue a Andor como el preciado cautivo de Ar-Pharazôn.
La captura del Señor Oscuro dejó al Rey Brujo brevemente al control del Reino de la Sombra, pero la omnipresencia de los edain obligó a los Espectros del Anillo y al resto de los sicarios de Sauron a esconderse. Esto impidió que el Señor de los Nazgûl llevara a cabo ninguna campaña importante durante la ausencia de su Señor. Aunque el Capitán Negro y los demás Úlairi lucharon contra los avances númenóreanos en ciertas regiones de la Tierra Media, el Rey Brujo actuó de forma muy silenciosa hasta el retomo de Sauron tras la Caída de Númenor en 3319 S.E.
 
 
La reaparición del Señor de los Anillos en Mordor en 3320 S.E. significó la reanudación de las guerras de conquista contra los Pueblos Libres de Endor, e hizo salir a los Nazgûl fuera de sus escondites.
Durante los siguientes ciento nueve años, las fuerzas de la Sombra se reagruparon y, crecieron y se movilizaron bajo la guía del Capitán de los Nazgûl. Entonces, en 3429 S.E., el Rey Brujo llevó a un ejército hasta Ithilien y atacó Gondor, el recién fundado Reino Sur (que, como Arnor en el norte, era uno de los Reinos en Exilio). Sin embargo, el rey Anárion de Gondor (co-gobernante, junto a su hermano Isildur) logró defender la ribera occidental del Anduin, dando un duro revés al plan del Capitán Negro de subyugar el Reino Sur antes de la llegada de cualquier refuerzo dúnadan desde Arnor.
La subsiguiente resistencia duró cinco años, hasta que el Rey de los Espectros se vio obligado a retírarse hacia Morannon al enfrentarse a un ejército procedente del norte y capitaneado por Gil-galad y Elendil el Alto. Uniéndose a la horda principal del Señor Oscuro, el Rey Brujo se giró contra sus perseguidores en los campos de Dagorlad, ante las puertas de Mordor. Allí, la Última Alianza de Elfos y Hombres venció a los guerreros del Señor de los Nazgûl y rompió las defensas de la Tierra Oscura.
Los vencedores persiguieron a los maltrechos restos del ejército de Sauron hasta Barad-dûr y entonces comenzaron a asediar la Torre Oscura durante siete años. Anárion murió al ser alcanzado por una piedra lanzada desde las almenas en 3440 S.E., pero su muerte fue vengada al año siguiente.
La Última Alianza logró finalmente entrar en la fortaleza del Señor de los Anillos en 3441 S.E., acabando con la guerra y con la Segunda Edad. Sauron mató tanto a Gil-galad como a Elendil, pero el rey Isildur de Gondor derribó al Maligno y cortó el Anillo Unice de su mano retorcida. De esta forma, el Señor Oscuro y sus sirvientes Úlairi se sumergieron en las Sombras.
 
 
Los Reinos en Exilio gozaron de una gran prosperidad durante los primeros años de la Tercera Edad (T.E.), pues no sería hasta el año 1000 que Sauron volvería a despertar en Arda. Gondor conquistó un enorme reino, mientras que Arnor estableció su dominio sobre la mayor parte de Eriador. A pesar de las constantes guerras contra Harad y la separación del Reino Norte en 861 T.E., los dúnedain alcanzaron la cúspide de su poder.
Sin embargo, mientras Gondor alcanzaba el apogeo de su poder en 1050 T.E., los Nazgûl volvieron desde las Sombras y comenzaron a recuperar sus fuerzas en la Tierra Media. Su Señor, el Rey Brujo, fue a Dol Guldur en Rhovanion, donde Sauron se ocultaba bajo el disfraz del Nigromante. El Capitán Negro pennaneció en la fortaleza del Señor Oscuro durante los siguientes dos siglos y medio.
Desde ese seguro refugio, tramó la destrucción del más débil de los dos Reinos Dúnedain. El Rey Brujo comprendió que necesitaba establecer un orden, pues sabía que la pérdida del Anillo Único al final de la Segunda Edad había debilitado enormemente a las fuerzas de la Oscuridad.
En 1300 T.E., el metódico plan para aplastar Arnor había sido completado, y el Señor de los Espectros del Anillo voló hacia el norte hasta la meseta elevada entre las dos puntas noroccidentales de las Montañas Nubladas (Hithaeglir). Desde esa fría y alta llanura se dominaban las tierras salvajes a lo largo de la frontera nororiental del reino que el Capitán Negro planeaba destruir. Fue allí donde fundó su propio reino: Angmar ("Hogar de hierro"), la tierra del Rey Brujo.
 
 
El Señor de los Nazgûl gobernó su nuevo dominio desde la ciudadela montañosa de Carn Dûm ("Fuerte Rojo" o "Fortaleza Roja"), una gigantesca fortaleza formada por cavernas y construida en y alrededor del último pico del norte de las Hithaeglir.
Sin revelar jamás su verdadera identidad, reunió a dos huestes: un ejército compuesto por más de treinta tribus de orcos comandadas por el capitán olog Rogrog; y los angmarim, una fuerza de más de diez mil hombres reclutados en los estados súbditos del Señor Oscuro en Eriador, Rhovanion y Rhûn. Dichos guerreros desplegaron sus fortalezas a lo largo de las montañas al norte de las Landas de Etten y la Oiolad ("Llanura fría"). Fuertes como Morkai y Monte Grarn llegaron a amenazar toda la frontera superior del Reino Norte, pero inicialmente se concentraron cerca de la escasamente poblada frontera nororiental, por encima del relativamente vulnerable y tosco reino de Rhudaur ("Bosque Oriental").
La separación de Arnor en 861 T.E. dejó a tres estados sucesores supuestamente aliados: Arthedain en el noroeste, Cardolan en el sur y Rhudaur en el nordeste. Tanto Arthedain como Rhudaur estaban cerca de Angmar, pero el segundo de los dos reinos septentrionales era de largo el más débil. Arthedain gozaba de una proporción muy grande de residentes dúnedain y contaba tanto con las capitales de Arnor como con la mayoría de los principales castillos del reino perdido. Rhudaur, por el contrario, contenía relativamente pocos dúnedain, y la mayor parte de su, a menudo disgustada, población aparecía dispersa por el agreste campo. Parecía ser un blanco lógico paralos hambrientos ejércitos del Rey Brujo de modo que, durante las primeras cinco décadas tras la aparición de Angmar, las hordas del Hechicero Negro arrasaron el Bosque Oriental y llevaron al resto de su población bajo el dominio de la Sombra. Rhudaur dejó de existir como una nación independiente y libre a mediados del siglo XIV T.E.
 
 
La conquista de Cardolan (S. "Tierra de las colinas rojas") se convirtió en el siguiente objetivo del Señor de Morgul. Aunque era mucho más fuerte que Rhudaur, carecía de los recursos militares y las defensas naturales de Arthedain. Su capital y ciudad principal, Tharbad, permanecía en las tierras bajas a lo largo del río Gwathló y la mayor parte de su frontera con Rhudaur estaba compuesta por una cerca ligeramente defendida. El valor estratégico de Cardolan también era un aliciente para atacarle, pues Tharbad estaba a horcajadas en el camino entre Arnor y Gondor, y la captura de esta arteria vital significaría el aislamiento de Arthedain. Además, el Rey Brujo podría rodear virtualmente el corazón de Arthedain con la conquista de su estado vecino del sur.

El troll negro Rogrog, segundo del Rey Brujo en Angmar, se dispone a matar a Ostoher, último rey dúnedain de Cardolan
 
 
 
 
 
 
 
 
Estos factores llevaron al subsiguiente ataque contra Cardolan.
Rhudaur declaró la guerra a la Tierra de las Colinas Rojas en algún momento antes de 1350 T.E., y las luchas comenzaron a sucederse a lo largo del Mitheithel y cerca de Amon Sûl, la Cima de los Vientos, durante los siguientes cincuenta y nueve años. Sin embargo, con la ayuda del ejército arthadan, los príncipes dúnedain de Cardolan vencieron a sus antiguos aliados, y el rey de Angmar se vio finalmente obligado a entregar sus tropas.
Tras crear rutas de provisiones a través de Rhudaur, el Rey Brujo ordenó a sus fuerzas unirse en la guerra y asaltar directamente el dique y la cerca que protegían la frontera nororiental de Cardolan. Los angmarim cruzaron las desprotegidas Tierras Solitarias y aplastaron las defensas dúnedain hasta llegar a la Cima de los Vientos. Rodeando la gran ciudadela arnoriana que alojaba uno de los tres Palantiri del Norte, la hueste de Angmar cortó a las fuerzas defensoras por la mitad y empujó al príncipe y sus seguidores a través de las Quebradas de los Túmulos (Tym Gorthad), hasta llegar a los lindes del Bosque Viejo. El último gobernante murió mientras Tharbad caía.
El ejército principal de Arthedain apenas sobrevivió a la batalla que tuvo lugar en la Cima de los Vientos. Retirándose hasta las colinas circundantes con la piedra vidente en su propiedad, entregaron la torre de Amon Sûl y se retiraron hasta Fomost. Los angrnarim arrasaron la ciudadela tras eliminar a los pocos defensores que allí quedaban, los bravos guerreros que lucharon para cubrir la retirada de sus hermanos. De nuevo, el Señor de los Nazgûl logró vencer. Cardolan pasó a formar parte de su dominio.
 
 
Arthedain sobrevivió quinientos sesenta y seis años tras el hundimiento de su último estado gemelo. Enfrentándose a abrumadoras dificultades, los dúnedain del último estado sucesor lograron rechazar obstinadamente una serie de brutales ataques contra sus fronteras oriental y septentrional. Un gran número de la maltrecha población de Arthedain volvió a establecerse cerca de la frontera y se concentró en Fomost en las mansiones y ciudades cercanas a los fuertes fronterizos del reino, lo que permitió a los Edain del Norte reaccionar rápidamente ante cualquier incursión importante. (Este cambio facilitó la inmigración de los hobbits hacia la Comarca de Arthedain en 1600-40 T.E.)

El Rey Brujo observa la conquista de una posición dúnedain en Arthedain hacia el año 1974 de la Tercera Edad
 
 
 
 
 
 
 
La naturaleza también intervino, pues la agrupación de las tropas de Angmar en Cardolan antes de 1636 T.E. se vio interrumpida por el desencadenamiento de la Gran Plaga. La peste que tuvo lugar durante el invierno de 1636-37 devastó a los restantes pobladores de Cardolan, pero también destrozó el ejército meridional del Rey Brujo. Los angrnarim de Rhudaur y Angmar sufrieron enormemente -muchó más que los dúnedain-, lo que obligó al Señor de los Nazgûl a reconstruir sus maltrechas fuerzas y retrasar el enfrentamiento final otros tres siglos.
El fin de Arthedain llegó en la guerra de 1973-75 T.E. Tras cerca de un década de atacar en masa la frontera amonana, el Rey Brujo preparó sus ejércitos para asestar el golpe final, y el rey Arvedui descubrió que la hueste de Angmar no podría ser detenida sin ayuda por parte del Reino Sur. Rápidamente pidió ayuda a Eärnil pero, antes de que los gondorianos llegaran, el Rey Hechicero ya había lanzado su ataque definitivo.
Los ejércitos de Angmar asolaron Arthedain en 1974 T.E., obligando a Arvedui a esconderse en las minas enanas del Nan-i-Naugrim, en las Montañas Azules de Lindon. Arvedui murió en la Bahía Helada al año siguiente, mientras pedía ayuda a los lossoth del Lejano Norte. Los dos Palantiri que sus sirvientes habían rescatado durante el ataque sobre Arthedain perecieron junto a él. Su pérdida fue un simbolismo ideal para el fin del Reino Norte y la realización final del objetivo principal del Rey Brujo.
Aunque el Señor de los Nazgûl aplastó Arnor, se enfrentó a un enemigo mucho más fuerte. Los refuerzos enviados por Gondor desembarcaron mientras Arvedui huía hacia el norte, y marcharon para desafiar a los vencedores. Enfrentándose al Rey Brujo cerca de las ruinas de la antigua capital de Arnor en Annúminas, Eärnur de Gondor y sus aliados eriadorianos derrotaron a la hueste de Angmar y expulsaron del campo de batalla al Capitán Negro. El Hogar de Hierro del Señor de los Espectros cayó más tarde en el mismo año, acabando con la saga de las Guerras del Norte.
 
 
Tras la caída de Angmar, Sauron envió a su lugarteniente de confianza para unirse a sus ocho compañeros en Mordor. Allí, el Rey Brujo se reunió con los Úlairi y planeó el ataque sorpresa contra Minas Ithil, llamada la Torre de la Luna, la capital gondoriana de Ithilien y la clave del valioso paso de Cirith Ungol (S. "Paso de la araña"). Los Espectros del Anillo reunieron silenciosamente un ejército en Gorgoroth y desencadenaron su furia en 2000 T.E. Rodeando rápidamente su objetivo, aislaron la ciudad de todo el resto de Gondor e iniciaron un asedio que duraría dos años.
En 2002 T.E., el Rey Brujo entró en Minas Ithil y convirtió la ciudad de mármol en su nuevo hogar. Fue la residencia del Capitán Negro hasta su muerte. Los hombres de Gondor lamentaron su pérdida, renombrando la Torre de la Luna como Minas Morgul, la "Torre de la Negra Hechicería". Desde ese momento, el resplandor de los muros de la ciudad bañados por la luz de la luna era sinónimo del Mal y brillaba como un símbolo del terror del Rey Brujo.
La palantir alojada en la Torre de la Piedra de Minas Morgul sirvió bien a Sauron durante el siguiente milenio. Su presencia, junto al valor estratégico y emocional de la misma ciudad, obligaron a los dúnedain del Reino Sur a intentar recuperar la ciudad fortaleza.
Siempre letal y taimado, el Señor de Morgul jugó con sus deseos y su desesperación, desafiando por dos veces a los campeones de Gondor a un combate singular. El Rey Brujo mató al príncipe Aerdur de Lond Ernil (Dol Amroth) -el último de la Primera Línea de Príncipes de Dor-en-Emil- en 2004 T.E., y derribó al rey Eärnur en un duelo en 2050 T.E., acabando con la Línea Real de Gondor. En ambos casos, el desafiante dúnadan murió ante las plateadas puertas de la ciudad. La muerte de Eärnur marcó el inicio de la era de los senescales regentes y significó el fin de cualquier pretensión respecto a la recuperación de Minas Morgul y el paso occidental hacia Mordor.
 
 
El Rey Brujo supervisó la Tierra Oscura durante los siguientes ochocientos noventa y un años, hasta el retomo de Sauron desde Dol Guldur en 2941 T.E. Sus sicarios se multiplicaron, fortificando el Valle de Morgul en torno a la boca de Cirith Ungol. Minas Morgul se convirtió en un bastión casi impenetrable maldito por los gritos de los Espectros del Anillo, sus residentes. Mientras tanto, el Capitán Negro del Señor Oscuro se preparaba para la futura guerra y guardaba la tierra de su Señor.
El Rey Brujo sólo lanzó un ataque contra la vecina provincia de Ithilien durante este respiro, un ataque uruk contra la expuesta y despoblada ciudad de Osgiliath (S. "Fortaleza de las estrellas"), en el Anduin. La antigua capital de Gondor se hallaba en medio de la mejor ruta para cruzar la zona inferior del Gran Río, y su enorme puente de piedra destacaba como el camino más conveniente hacia Minas Tinth. En 2475 T.E., los uruk-hai salieron de Minas Morgul y atacaron la antigua ciudad bajo la protección de un embrujado y oscuro cielo nocturno. Aunque fue retomado por los dúnedain, el Puente de Osgiliath (y la sublime Torre de la Piedra, que contenía el gran Palantir y se elevaba en el centro del río) cayeron en el Anduin. La Fortaleza de las Estrellas se convirtió en una fortaleza desierta eternamente amenazada, mientras el resto de Ithilien caía bajo la Sombra.
Los trabajos en Barad-dûr comenzaron en 2951 T.E., diez años después de la llegada del Maligno a Mordor, y los sicarios de la Oscuridad se reunieron en Gorgoroth y en Minas Morgul para el siguiente y último ataque contra Gondor. Sauron se desesperó al contemplar la posibilidad de que el perdido Anillo Gobernante pudiera caer en manos de un enemigo digno. Decidió destruir a los Pueblos Libres antes de que pudieran reunirse bajo el estandarte de otro rey. Los preparativos duraron sesenta y siete años, así que hasta el año 3018 T.E., la Hueste de Mordor y el Señor de los Anillos se mantuvieron preparados para la Gran Guerra.
 
 
Con el final del invierno, el Rey Brujo encabezó el ejército meridional de Sauron contra la guamición de Osgiliath, empujando a los gondorianos al otro lado del río. Las fuerzas del Capitán Negro persiguieron a los defensores hasta la ribera occidental y a través de los barrios del oeste, asegurando la ciudad para la futura invasión del Señor Oscuro. Sin embargo, el ejército de Gondor reaccionó con una fuerza mayor de la esperada, y la horda meridional no logró avanzar más. Mientras las líneas se estabilizaban, la primera prueba para los Pueblos Libres finalizó con la partida del Rey Brujo en busca del Anillo Único.
El Capitán de los Jinetes Negros cabalgó junto a los otros ocho Úlairi Valle del Anduin arriba en busca de la Comarca. Al llegar a las antiguas casas de los Fuertes en los Campos Gladios (donde Déagol y Sméagol hallaron el Anillo Gobernante), expulsaron a sus pocos residentes y no descubrieron nada importante. El Lugarteniente de Sauron descubrió que habían confundido el antiguo asentamiento con la tierra verdadera conocida como Sûza (Kd. "Comarca"), de modo que ordenó a sus compañeros volver hacia el sur y se dirigirse hacia Eriador.
Dieron un rodeo entre Lórien y las montañas al oeste y cabalgaron a través de Rohan para atravesar Isengard, hasta Eriador. Tomando el Camino Verde hacia Tharbad, los Nueve cruzaron el Gwathló y entraron en el antiguo Cardolan. Finalmente, se dividieron en dos grupos; Khamûl y otros dos jinetes se dirigieron directamente hacia la Comarca, mientras que el Rey Brujo llevó a los otros hacia el norte, hacia Andrath y Bree, con la esperanza de interceptar cualquier tipo de apoyo u oportunidad para huir.
Tras no lograr conseguir atrapar a su presa, los Nazgûl les dieron caza por el Gran Camino del Este. Ûvatha el Mensajero se separó de ellos para entregar a Khamûl un mensaje con la ruta de escape de los hobbits. El Señor de Morgul y sus cuatro compañeros cabalgaron hacia la imponente cúspide de la Cima de los Vientos, desde donde la vista del camino y la vecina expansión de las En Eredoriath (S. "Las Tierras Solitarias") ofrecía un medio para asegurarse de poder interceptar a los hobbits en su huida. Al ver luz en el pico, los cinco Espectros del Anillo decidieron seguir los rastros más recientes que ascendían por la colina y atacaron a la Compañía mientras descansaba, con la esperanza de recuperar el tesoro de su Señor. Tres de los Nazgûl avanzaron mientras los hobbits formaban un círculo cerrado en torno al fuego. El Rey Brujo apuñaló a Frodo en el hombro izquierdo con su cuchillo de Morgul mientras Trancos (Aragorn) saltaba hacia él para impedirlo. Afortunadamente, la antorcha y la valentía de Aragorn permitieron a los hobbits sobrevivir a aquella visita nocturna, y los cinco Úlairi decidieron retirarse.
La herida de Frodo demostró ser incurable sin la ayuda de un gran curandero, pues la hoja mágica del cuchillo del Capitán Negro se había roto y lentamente estaba abriéndose paso hacia el corazón del hobbit. Aunque no logró el éxito en el combate de Amon Sûl, el arma maldita del Rey Brujo puso a Frodo en el grave peligro de convertirse en un espectro y caer bajo el sortilegio del Úlair.
Trancos peribió el peligro que corría el hobbit tras hallar la empuñadura del cuchillo, y preparó un baño de Athelas, aunque sabía que el grupo tenía poco tiempo que perder. Al amanecer, la Compañía partió hacia el Vado del Bruinen.

El Rey Brujo junto con Ûvatha y Dwar intentan cruzar el Bruinen justo cuando Elrond y Gandalf conjuran la crecida del río.
 
 
 
 
El Capitán de los Espectros del Anillo les vigiló y, tras unirse a los Jinetes que iban con Khamûl, él y los demás Nazgûl iniciaron una furiosa persecución. Los Nueve cabalgaron tras su presa hasta el Vado del Brumen justo al oeste de Rivendel, y le gritaron a Frodo que se rindiera. Cuando el hobbit se negó y utilizó sus últimas fuerzas para acabar de cruzar el vado, el Rey Brujo se lanzó al río junto a otros dos de sus sirvientes (Ûvatha y Dwar), sólo para ser engullidos por una torrencial ola de agua mágicamente invocada. La corriente de agua encantada barrió arroyo abajo al Señor de Morgul y a los otros ocho Jinetes Negros, arrebatándoles sus aterradoras monturas. Así acabó la búsqueda del Anillo.
 
 
Tras el desastre del Vado del Bruinen, el Rey Brujo se retiró a Minas Morgul y volvió a asumir su papel de comandante de la hueste meridional de Mordor. Su objetivo era Minas Tirith y la derrota de Gondor. Para ese propósito, preparó a su ejército principal en las afueras de Osgiliath, planeando formar una pinza de dos puntas. La otra fuerza salió desde Morannon y se dirigió en masa río arriba hasta Cair Andros, proporcionándole al Espectro del Anillo un par de cruces en el Anduin y asegurando que sus enemigos no podrían huir hacia el norte en dirección a Roban.
Los gondorianos volvieron a tomar el oeste de Osgiliath a principios de 3019 T.E., pero poco después, el Capitán Negro envió a su ejército al otro lado del río y expulsó a los guardias de la ciudad en ruinas. Mientras la hueste de Morgul cruzaba el río desde el este, abriéndose paso brutalmente a través de las puertas del Rammas Echor que rodeaban el Pelennor (S. "Tierra vallada"), otro ejército bajaba hacia el sur desde Cair Andros y entraba en los circundantes muros exteriores desde el norte. Los defensores, en franca retirada, alcanzaron las puertas de la ciudad, y los dos ejércitos atacantes se unieron. Minas Tirith estaba rodeada.
La batalla que sucedió a continuación tuvo lugar ante las murallas de la ciudad. Mientras el ariete Grond arremetía contra las Grandes Puertas, el Hafherë (ejército) principal de 6000 jinetes y los 120 rohirrim de la Guardia de Théoden golpearon a la fuerza atacante desde el norte, enviando masas de orcos en franca retirada. El Hafherë, capitaneado por Éomer, arrasó el camino principal y cabalgó hasta arremeter contra los haradrim que se hallaban entre las murallas y el río, mientras que Théoden y su guardia luchaban contra el Señor Haradan ante las Grandes Puertas. Por primera vez, la batalla estaba a favor de los Pueblos Libres, y el príncipe Imrahil de Dol Amroth reunió a sus guerreros en el patio delantero de la ciudad, preparando una carga hacia el Pelennor.
 
 
El Señor de los Nazgûl respondió interviniendo de forma personal en la refriega donde estaba inmerso el rey rohírico. Volando sobre el lomo de su bestia maligna, planeó obre Théoden. Los arrolladores caballos de los rohirrim se encabritaron aterrados cuando el Rey Brujo mató al Señor de Rohan con su aterradora maza. Este acto supuso un serio revés para el éxito que habían logrado los Jinetes y puso en peligro al ejército rohírrico; pero más importante todavía, enfureció a la sobrina de Théoden, Éowyn, que luchaba disfrazada como el joven Dernhelm.
Con una armadura completa a cuestas e irreconocible como mujer, Éowyn desafió al Rey Brujo cuando éste todavía estaba sobre los cuerpos de su tío y su amada montura, Crinblanca, pero el Señor de Morgul se burló de sus palabras. Proclamando que ningún hombre estaba destinado a matarle, el Capitán de los Espectros del Anillo saboreó su muerte y la avisó de su locura, sin saber que se enfrentaba a una doncella. Fue entonces cuando Éowyn se quitó el yelmo y anunció:
 

 

"¡Es que no soy ningún hombre viviente! Lo que tus ojos ven es una mujer. Soy Éowyn hija de Eomund. Pretendes impedir que me acerque a mi señor y pariente. ¡Vete de aquí si no eres una criatura inmortal! Porque vivo o espectro oscuro, te traspasaré con mi espada si lo tocas."

(SDLA Vol. III)

 
 
Silencioso, el Rey de los Espectros se elevó sobre las batientes alas de su bestia maligna, con miedo e ira en su mente. Sin embargo, Éowyn permaneció de pie, mientras la maléfica bestia descendía para atacarla con sus horrendas garras y pico. Paró el ataque inicial, y a continuación rebanó la cabeza del monstruo, separándola de su largo cuello.

La bestia maligna cayó al suelo, pero el Señor de los Nazgûl volvió a levantarse y avanzó con su maza en alto. Golpeó el verde escudo de la doncella, astillándolo, y elevó su arma para asestar el golpe mortal.
Repentinamente, el hobbit Merry que había sido transportado a la batalla por Éowyn y que estaba llorando la muerte de Théoden, se arrastró hasta detrás suyo y clavó su espada en cantada en la parte posterior de la rodilla del Rey Brujo, rompiendo el hechizo que mantenía unida la forma inmortal del Señor de Morgul, y dando a Éowyn un tiempo precioso para recuperarse.
La doncella rohirrica reunió fuerzas y atravesó con su hoja el cuello del Espectro del Anillo. Como había profetizado el señor elfo Glorfindel más de mil años atrás, ningún hombre llegó a matar al Lugarteniente de Sauron; por el contrario, pereció en el Pelennor por la mano de una mujer y por una espada ancestral del antigüo reino de Arthedain blandida por un hobbit.
 
 
.El Rey Brujo era muy alto y poseía un cuerpo de una robustez envidiable. Su ascendencia dúnadan pura le proporcionó ojos de color gris oscuro, cabello negro y piel clara, aunque todos esos rasgos se veían oscurecidos por su vestimenta. Llevaba el famoso Yelmo del Mar de su padre, el karma de Tar-Ciryatan de Númenor. El yelmo le protegía, y también le convertía en rey, pues las placas superpuestas de piel de dragón marino se elevaban en una cresta con forma de corona embellecida con oro. Su sencilla corona de hierro estaba incrustada en la cresta, mientras que la formidable "coraza de Morgul" cubría el resto de su imponente figura. Dicha armadura, hecha de placas de piel de dragón marino, rechazaba a todas menos las más imponentes espadas.