ADÛNAPHEL LA SILENCIOSA

 
 

 

Sobrenombre: Dama del Oeste; Umbaratári; Haratári; la Vengadora Silenciosa; Ard la Antaño Vanidosa; la Séptima.

 

 

La Historia de Adûnaphel

 
 

 
 
 
 
 
Adûnaphel nació en casa de su tío Adûnazil (Bar Forowing) en el Cabo Norte de Númenor en Forostar en 1823 de la Segunda Edad (S. E.). Su familia era de sangre noble y poseía extensas tierras en Forostar y Orrostar. Ya cuando era niña se la reconocía como una muchacha extremadamente bella, aunque su juventud se vio perturbada por la muerte de su anciano padre (Adûnahil), y se hundió en el remordimiento durante muchos años. Luchó contra su inestable madre Alcariel, cuyas relaciones con los eldar habían molestado a su padre y habían sido la causa de las discusiones conyugales. La desesperación de Adûnaphel por la muerte de su padre y la culpa que atribuía ella a su madre contribuyeron a que apoyara a la facción "adunaica" de su tío en la corte de Tar-Ciryan (quien reinó entre 1869-2029 S.E.).
Como Adûnazil y su aliado el Príncipe Tindomul (Er-Mûrazôr, el futuro Rey Brujo), Adûnaphel quería cortar por lo sano los fuertes vínculos del Oestemesse con los elfos, con la esperanza de que los Dúnedain pudieran construir su propia línea cultural y expandieran su potencia militar y económica. Por supuesto, su gran esperanza era vivir para ver el dominio númenóreano sobre todos los demás hombres. Este objetivo la llevó a abandonar Númenor en 1914 S.E.
Adûnaphel deseaba tener su propia corona, pero en su tierra natal no tenía ninguna oportunidad. Por eso siguió la ruta de muchos de sus aliados reales y fue a la Tierra Media. Desembarcando junto a sus sirvientes en el puerto de Umbar, que entonces era un pequeño fondeadero númenóreano, vivió en Vamag ("Páramo de sangre") en la punta noroccidental de la gran península. Allí erigió una ciudadela que se convertiría en el foco de su expansivo dominio.
Hacia el año 1939 S.E., Adûnaphel controlaba abiertamente gran parte de las tierras costeras de Endor situadas entre Umbar y el río Hamen, mientras sus agentes en Umbar manipulaban el creciente centro comercial y el territorio situado al sur.
La Señora de Vamag se convirtió también en una influencia poderosa entre los haradrim, pues su poder y naturaleza maliciosa abrumó a los primitivos pescadores y nómadas haradrim. Para ellos, Adûnaphel era una reina. Gobernó gran parte del Cercano Harad como Ard la Vanidosa, llegando a preparar la eventual conquista de Umbar y el Lejano Harad. Todo parecía irle bien a la Dama del Oeste.
Sin embargo, Tar-Ciryatan fue un rey orgulloso, y en 1987 S.E. exigió a Adûnaphel que le rindiera homenaje y le pagara impuestos. También ordenó que sacara a sus guerreros de Umbar y se sometiera al gobierno númenóreano. Este edicto hizo montar en cólera a Adûnaphel, quien se negó a someterse a las duras condiciones enviadas desde Armenelos. Por el contrario, envió mensajeros a la corte en Númenor con la esperanza de llegar a un acuerdo. Durante los siguientes catorce años, Adûnaphel y su señor estuvieron involucrados en disputas diplomáticas e intrigas silenciosas, reconociendo siempre la supremacía núrnenóreana.
Sauron de Mordor vio esta disputa como una oportunidad para conseguir dos objetivos: en primer lugar, vencer a un rival en favor de los haradrim; y en segundo lugar, un medio para retrasar la expansión de un enemigo potencialmente mucho más poderoso. Los sicarios de Sauron lucharon una serie de pequeñas guerras contra Adûnaphel por el control del Cercano Harad, pues el Señor Oscuro esperaba apropiarse de la iniciativa de la región. Más importante aún, el Señor de los Anillos deseaba retrasar la planeada invasión por parte de Tar-Ciryatan en torno al estratégico estuario que constituía Umbar. Sólo Númenor rivalizaba con Mordor por el control sobre los reinos de los Nacidos Después y, tras la derrota de Sauron en Eriador en 1700 S.E., el Maligno requeriría gran cantidad de tiempo para recuperar sus maltrechas fuerzas. El Señor Oscuro veía en Tar-Ciryatan lo que durante tanto tiempo había temido: un orgulloso y hambriento monarca adan obsesionado con apoderarse de la Tierra Media.
Los agentes de Sauron, entre los que se incluían dos de los capitanes de Adûnaphel, le mantuvieron bien informado respecto a la Dama del Oeste. Tuvo conocimiento de su vanidad y de su odio hacia los Eldar y pudo discernir su anhelo por la inmortalidad, por lo que en 2001 S.E. se acercó a ella con el regalo de un Anillo del Poder y la perspectiva de una vida eterna. Insultada por su propio rey y ansiosa por recibir los regalos que le ofrecía el Señor Oscuro, Adûnaphel aceptó el Anillo y cayó bajo el dominio de la Sombra. Se convirtió en el séptimo rey (en este caso reina) de los hombres en convertirse en Nazgûl.
 
 
Adûnaphel permaneció en Vamag durante cerca de trescientos años después de convertirse en un Espectro del Anillo, y fue durante este relativamente corto período de tiempo cuando comenzó a ser conocida entre los haradrim como Ard la Antaño Vanidosa. Sus súbditos númenóreanos negros la llamaban Adûnaphel la Silenciosa. Aunque antaño había mostrado abiertamente su belleza y fuerza, la caída señora númenóreana se ocultaba ahora bajo una armadura negra, sin mostrar jamás su cara y sin aparecer nunca durante las horas de luz solar. La mujer que había llegado a dominar gran parte del Cercano Harad se recluyó aislándose, y sólo trató con amigos y enemigos a través de servidores seleccionados. Las mañanas de Vamag jamás volvieron a sonar con la agradable llamada de su melodioso laúd.
A principios de 2280 S.E., Adûnaphel, gobernando como Ard, ordenó a las tribus de su reino el asalto a Umbar (que por entonces era puerto real de Tar-Atanamir). Aunque contaba con pocos guerreros númenóreanos dentro de su contingente, el ejército del Espectro superaba al de los orgullosos defensores. Sin embargo, la calidad prevaleció cuando las fuerzas de Adûnaphel cayeron en una trampa en el estrecho desfiladero de Cirith Glingalas. Los disciplinados Dúnedain rompieron a los ligeramente armados haradrim con andanadas de lanzas y convirtieron la incipiente batalla en una derrota para los sureños. La superioridad de la caballería de Adûnaphel demostró no tener demasiada utilidad.
La Dagor-i-Glingalas ("Batalla de la Orilla Resplandeciente") acabó efectivamente con la esperanza de Adúnaphel de gobernar todo Harad. Dos semanas después del combate, abandonó Vamag y se desplazó hacia el norte, dejando la gran península a merced del enemigo.
Durante los siguientes novecientos ochenta y un años, Adûnaphel gobernó los áridos confines del centro del Cercano Harad en nombre de Sauron. Estableció su nueva fortaleza y capital en Lugarlûr en la ribera sur del Harnen, a unos seiscientos kilómetros de Mordor. El reinado de Ard duró hasta la invasión de Ar-Pharazôn (3261 S.E.) y la sumisión del Señor Oscuro (3262 SE.) ante el poder de Númenor. Con la derrota de su mentor, ella se retiró a la Tierra Oscura en un compás de espera poco tranquilizador.
Tras la Caída de Númenor y el retorno del Señor de los Anillos en 3319 S.E., Adûnaphel dirigió las campañas llevadas a cabo por las tropas de Sauron en Harondor y el Cercano Harad, y comandó el flanco sur de la horda que invadió Ithilien del Sur en 3429 S.E. Su destino, sin embargo, estaba atado al de su Señor Maligno, y se sumergió en las Sombras después de que Barad-dûr fuera derribada y Sauron derrotado al final de la Segunda Edad.
 
 
Adûnaphel volvió a Endor en torno al año 1050 de la Tercera Edad (T. E.) y entró en su arruinado hogar en Lugarlûr justo después de que los ejércitos de Hyarmendacil I de Gondor hubieran conquistado Harad. La expulsión de las fuerzas gondorianas de las Tierras del Sur mantuvo ocupado al úlair durante los siguientes quinientos noventa años. Desde su base en el Valle Superior del Hamen, Adûnaphel fue recuperando lentamente su poder en el Cercano Harad y coaccionó y engatusó a los haradrim para rebelarse. Sus maquinaciones fueron interrumpidas por la invasión de Umbar por parte de los corsanos en 1448 T.E. pero en 1634 incluso ellos persiguieron involuntariamente los objetivos del Espectro. Ese mismo año, los incursores corsarios dieron muerte al rey gondoriano Minardil.
La Gran Plaga que asoló el noroeste de Endor en 1635-37 debilitó a Gondor y la llevó al abandono de la Vigilancia sobre Mordor. Sauron, que residía en Dol Guldur en Rhovanion, envió a Adûnaphel y a los demás Nazgûl (salvo al Rey Brujo, que permanecía en Angmar) a su antiguo reino para poder preparar subrepticiamente su tierra para el eventual regreso. Adúnaphel, al igual que Ûvatha y Akhôrahil, fue hasta Nûrn, en el sur de la Tierra Oscura.
Con la llegada del Rey Brujo a Mordor en 1975 T.E., los Úlairi se reunieron para atacar la fortaleza que actuaba como el último vestigio de la vigilancia de Gondor sobre la Tierra Negra. El ataque sorpresa desde Cirith Ungol en 2000 T.E. y el subsiguiente asedio de dos años sobre Minas Ithil acabó con la toma de la ciudad fortaleza que actuaba como capital de Ithilien y que contenía una las apreciadas siete piedras videntes. Renombrada como Minas Morgul, la ciudad construida en mármol se convirtió en el nuevo hogar de los Espectros del Anillo.
En 2941 T.E., Sauron volvió a su casa en la Torre Oscura, abandonando su amenazada fortaleza de Dol Guldur en Rhovanion. No obstante, diez años más tarde, sintió que la Torre de la Hechicería volvía a ser segura.
Dejando a seis de los Nazgûl en Minas Morgul, mandó a Khamûl el Oriental y a Adûnaphel volar hacia el norte y reabrir la fortaleza del Bosque Negro. Úvatha el Mensajero actuaba corno unión entre los dos Úlairi y su Señor en Mordor. El retorno de Adûnaplael a Dol Guldur en 2951 T.E. marcó su último desplazamiento importante, pues residió en la Torre de la Hechicería hasta su desaparición.
 
 
En 3018 T.E., la Dama caída cabalgó hasta el Valle del Anduin, Rohan y Eriador durante la búsqueda del Anillo Único y la Comarca por parte de los Jinetes Negros.
Su viaje la llevó más allá de Isengard y hasta Tharbad a través del Vado de Piedra, hasta llegar a la tierra de los hobbits. Cabalgando junto a Khamûl y Hoarmûrath de Dír, se hallaba cerca del País de la Colina Verde cuando el Oriental estuvo a punto de descubrir a Frodo y compañía en el camino que iba hacia el Bosque Cerrado. Más tarde acompañó a Khamûl y a Hoarmûrath hasta el enclave Bolger en Cricava, sólo para volver a huir debido a los cuernos de los habitantes de los Gamos.
Uniéndose a Ûvatha en el camino al este de Bree, el grupo se reunió con el resto de sus hermanos (que habían atacado a la Compañía en la Cima de los Vientos) en las Tierras Solitarias, más allá de las Colinas del Tiempo.
La persecución de los Jinetes culrninó en el Vado del Bruinen, donde la magia élfica y el valor de Glorfindel permitió escapar al herido Portador del Anillo. La escaramuza en la orilla del río acabó cuando las crecidas aguas del río se llevaron a los caballos de los Nazgûl. Como las del resto de sus hermanos, la montura de Adûnaphel pereció bajo la espuma invocada por Elrond.
Durante los meses siguientes, el Espectro Silencioso volvió a su residencia en Dol Guldur y preparó los ataques contra los reinos élficos de Lórien y el norte del Bosque Negro.
Adûnaphel capitaneó parte del ejército de orcos que atacó el reino de Galadriel cruzando el Anduin, aunque su asalto resultó inútil. Su horda en retirada huyó al sur hasta las mesetas de Rohan, donde fue destruida por los Ents.
El Nazgûl se dirigió hacia el norte, uniéndose a la hueste de Khamûl y al ataque contra el reino boscoso de Thranduil. De nuevo, las fuerzas de la Oscuridad perdieron el combate, obligando a Adûnaphel a retirarse.
Los hechos sucedidos en los Campos del Pelennor y en Ithilien del Norte la obligaron a regresar a Mordor. El Rey Brujo murió ante las puertas de Minas Tirith, de forma que sólo ocho Nazgûl se enfrentaron al Ejército de los Pueblos Libres en la Batalla de Morannon. Atacando sobre los lomos de bestias malignas sólo diez días después del regreso de Adûnaphel, los Espectros del Anillo lucharon contra las Grandes Aguilas por encima de la terrible batalla que tenía lugar ante las Puertas de Mordor.
Su combate evocó recuerdos de los grandes guerreros nacidos en el cielo de los Días Antiguos, pero la lucha fue corta. Cuando Frodo, Sam y Gollum llegaron al Monte del Destino y amenazaron con la destrucción del Anillo Unico, el Señor Oscuro envió a los Nazgûl en un vuelo salvaje hacia el sur, con la esperanza de evitar la pérdida del Anillo Unico. Los Úlairi fallaron, y Adûnaphel desapareció de Eä.
 
 
Adûnaphel medía 1,80 metros de estatura, pero era de complexión ligera. Sus finos y fascinantes rasgos ocultaban un fuego interior que la llevó a evitar todo tipo de relaciones y cometer una serie de actos brutales, incluso siendo joven.
Gozó de una vida muy atlética y con su annadura de placas negras y damasquinado de oro se sentía muy cómoda. Después de aceptar un Anillo del Poder y convertirse en un Espectro, abandonó su yelmo de cara abierta y "capucha de león", cambiándolo por un yelmo con visor en forma de cabeza estilizada de tortuga marina.