LA SEGUNDA EDAD

El Ascenso y Caída de Númenor

(Akhallabêth)

 
 
 

Númenor, cuna de la poderosa civilización Dúnedain, es engullida por el mar durante El Cambio del Mundo por parte de Eru a fines de la Segunda Edad de la Tierra Media.
 
 
 
 
 
 
 
 
        Índice de Acontecimientos
         
La Guardia de los Valar La Creación de Númenor Los Años Oscuros Los Hombres de Endor
El Reino Elfo de Eregion Annatar y Los Elfos de Ost-in-Edhil La Creación de los Anillos de Poder El final del Reino de Eregion
La Guerra de Sauron y Los Elfos El Final de la Guerra La corrupción de Númenor La Caída de Númenor
La Guerra de La Última Alianza      
Tabla Cronológica de la Segunda Edad
Relación de los Reyes de Númenor
 
 

 
 
La Guardia de Los Valar en el Amanecer de La Segunda Edad
 
Una vez completa la lucha contra Morgoth, los Valar meditaron en su guardia y pensaron en la Segunda Edad.
La Maldición de los Noldor estaba completa, pues los tres Silmarils tomados de la corona de Morgoth habían vuelto a Ea. El que llevaba Eärendil iluminaba el cielo nocturno, mientras que el segundo volvió a las entrañas de Endor cuando el noldo Maedhros se tiró a un flamígero abismo. Maglor, el hermano de Maedhros, lanzó la tercera joya al Gran Mar. Por ello, la luz de las obras de su padre se refundieron con la esencia de la tierra, el mar y el aire de Eä.
Los Noldor habían pagado su precio y Morgoth había desaparecido y así los valar crearon un nuevo orden en el mundo. Trazaron límites a través del Mar Separador, y levantaron una prohibición que impedía a los mortales pisar las orillas de Aman. Jurando que nunca volverían a intervenir directamente sobre los asuntos de Endor, los Valar proclamaron a la Tierra Media como la tierra de los Hijos de Eru. Los Poderes Mayores de Arda comprendieron que su intervención directa había causado unas grandes catástrofes, por lo que no estaban dispuestos a destruir el mundo que tanto trabajo les había costado crear.

Los Poderes concebían la Tierra Media como un punto donde los Elfos actuarían en sus últimos días como maestros de los Hombres, y donde éstos heredarían el dominio de las tierras, señorío que mantendrían hasta los últimos días. Eru les había proporcionado a los hombres el "don de la muerte", y el Único consideraba que los Nacidos Después eran especiales. Su destino estaba únicamente relacionado con el de Eru. Por ello, los Valar decidieron mantenerse ajenos a su desarrollo.
Al fin de la Primera Edad los Valar pidieron a los Medio Elfos una elección irrevocable entre ambos linajes: tenían que pertenecer a uno o a otro. Elrond escogió la especie de los Elfos, y se convirtió en maestro de sabiduría. A él por tanto se le concedió la misma gracia que a los Altos Elfos que todavía se demoraban en la Tierra Media: que cuando por fin se cansaran de las tierras mortales, podrían embarcarse en los Puertos Grises y trasladarse al Extremo Occidente; y esta gracia se continuó después del cambio del mundo.
Su hermano Elros escogió pertenecer a la especie de los Hombres y quedarse con los Edain; pero se le concedió una larga vida, muchas veces más larga que la de los hombres ordinarios.
 
La Creación de Númenor
 
Aun así, los Señores de Aman llamaron a Ulmo para recompensar a los hombres que trabajaron con lealtad contra el Enemigo Negro. A cambio, Ulmo entregó a los Edain la Tierra de los Dones, una gran isla continente que sería su nuevo hogar. Ossë, un maia de Ulmo, levantó la isla en medio del Gran Marque había entre Endor y Aman. Esta isla se convirtió en el puerto más occidental de los hombres mortales; de ahí su nombre, Númenor (S. "Andor"; O. "Oesternesse").
Encabezados por Elros, hijo de Eärendil y Elwing, y hermano de Elrond, los Edain desembarcaron en la recién nacida isla en el trigésimo segundo año de la Segunda Edad.

En medio de la tierra había una alta montaña, la Meneltarma, y desde su cima los de vista penetrante podían avistar la torre blanca del Puerto de los Eldar en Eressëa. Desde allí los Eldar visitaban a los Edain y los enriquecían con conocimientos y múltiples regalos
El Ascenso de Númenor y los Años Oscuros
 
Aunque los valar preveían el ascenso de los hombres, la Segunda y la Tercera Edad fueron épocas de transición. La Edad del Hombre empezaría más tarde. Los hombres aprendieron, prosperaron, y sufrieron, mientras los elfos forjaban nuevos reinos que se desvanecían en la leyenda. Según los eldar, la Segunda Edad se contó con los Años Oscuros, mientras que la Tercera Edad incluyó los Años de la Declinación.
La ocupación adan de Númenor facilitó la creación de una rica cultura humana. Situado cerca de Tol Eressëa y de Eldamar en Aman, el Oesternesse era frecuentado por los Elfos, que enseñaron a los númenóreanos muchas cosas sobre el Mundo. Los barcos númenóreanos navegaron ampliamente, explorando la mayoría de las costas de Endor y contactando con las culturas de sus hermanos menores de la Tierra Media. El pueblo de Andor, los Edain llamados Dúnedain, crecieron en conocimiento y en fuerza.
Pero una orden habían impuesto los Valar a los Númenóreanos, la "Prohibición de los Valar":
les estaba vedado navegar hacia el oeste perdiendo de vista sus propias costas, o intentar poner pie en las Tierras Imperecederas.
Porque aunque se les había concedido una larga vida, en un comienzo más de tres veces la de los hombres ordinarios, tenían por fuerza que seguir siendo mortales, pues no les estaba permitido a los Valar quitarles el Don de los Hombres (o el Destino de los Hombres, como se lo llamó después).
Sin embargo, con el poder llegan las dificultades, pues el sabor del exito engendró cada vez más sueños tentando a los númenóreanos a embarcarse en aventuras cada vez mayores. Finalmente, llegaron a enamorarse de sí mismos, llenos de orgullo y hambrientos de riquezas y poder. Olvidando gran parte de su herencia, los Dúnedain prestaban cada vez menos atención a sus tutores élficos. Comenzaron a colonizar o conquistar pueblos a los que antaño ignoraban o enseñaban, estableciendo así un creciente imperio en la Tierra Media.
Más tarde, cuando se volvieron poderosos, lamentaron amargamente la elección que había hecho Elros, pues deseaban la inmortalidad en el curso de la vida del mundo, que era el hado de los Eldar, y murmuraron contra la Prohibición. De este modo empezaron la rebelión que con ayuda de las malas enseñanzas de Sauron provocó la Caída de Númenor y la ruina del mundo antiguo, como se lo cuenta en la Akallabêth.
 
Los Hombres de Endor
 
La gloriosa evolución de Númenor contrastaba de forma asombrosa con el desarrollo de las civilizaciones humanas en la Tierra Media. Rehuyendo a los Elfos que se quedaron allí después de la Prirnera Edad, los hombres de Endor iban aprendiendo lentamente y vivían en una relativa ignorancia. Sus pequeños, aislados y a menudo oscuros, reinos adoptaron normas supersticiosas y se miraban entre sí con miedo y suspicacia.
Sauron encontró a estos vulnerables hombres fáciles de someter. Saliendo de su escondrijo, cinco siglos después de la caída de su señor, el maléfico maia se consolidó rápidamente en el poder. Hacia el año 1000 S.E., se autodenominó Señor de los Hombres y estableció su reino en Mordor ("Tierra Oscura").
A pesar del hecho de que Sauron era un Ainu renegado. y formaba parte de su pueblo, los Valar optaron por no intervenir en sus intrigas. Los Poderes habían actuado contra su voluntad en contra de Morgoth, un vala que presentaba un peligro mucho mayor, y hábían jurado dejar a las gentes de Endor que sobreviviesen y aprendiesen con sus propios medios. Mientras se mantuviera el Equilibrio de las Cosas, los valar dejarían al Señor Oscuro en paz. Después de todo, argumentaban, los Hombres no estaban dominados por el Destino del mismo modo en que lo estaban los Ainur o los elfos.
 
El Reino Elfo de Eregión
 
Con los tumultos que acabaron con la Primera Edad muchos de los elfos que habitaban en la Tierra Media recibieron el levantamiento de la Maldición de Mandos y pudieron volver junto con sus hermanos de Amán. Pero hubo muchos de entre los Noldor y los Sindar que no estaban cansados de vivir en la Tierra Media y que deseaban seguir allí.
Entre los más destacados de éstos estaban: Gil-galad, hijo de Fingon y último Rey Supremo de los Noldor en la Tierra Media; Galadriel, única hija de Finarfin que aún estaba viva y su esposo el sinda Celeborn; Elrond el medio elfo; Círdan el constructor de barcos y otros muchos otros de menor linaje entre los que sobresalía el noldo Celebrimbor, hijo de Curufin.
Una parte de los Noldor decidió instalarse en las tierras que habían quedado de Beleriand, ahora llamadas Lûne y allí en la desembocadura del río Lhûn fundaron el Reino de Lindon o de Los Puertos Grises, pues desde allí partían los barcos eldarines que llevaban a las tierras imperecederas a los que se habían cansado de vivir en la Tierra Media y el peso del mundo ya los agobiaba en exceso. Aquí gobernaba Gil-galad y entre sus consejeros de mayor prestigio y sabiduría estaban Elrond y Círdan. A este reino acudían muchos de los navegantes que venían de Númenor y que comenzaban a mostrar un creciente interés por la Tierra Media y las riquezas que atesoraba.
Otra parte de los Noldor y los sindar se adentraron más en las tierras de Eriador y allí decidieron crear un reino, Eregion ("la tierra del Acebo") después de muchos vagabundear. La construcción de la ciudad principal de Eregion, Ostin-Edhil ("Frotaleza de los Eldar"), comenzó aproximadamente en el año 750 de la Segunda Edad.
Estas nuevas llegaron pronto a oídos de Sauron. El temor que le inspiraba la venida de los Númenóreanos a Lindon y las costas más hacia el sur, además de la amistad que los unía a Gil-galad, creció todavía más. También tuvo nuevas sobre Aldarion, hijo de Tar-Meneldur, Rey de Númenor, ahora convertido en un gran carpintero de barcos, que llevaba sus navíos a un puerto muy al sur, en el Harad.
Por tanto, Sauron dejó a Eriador en paz por un tiempo, y eligió la tierra de Mordor para instalar allí una fortaleza que contrarrestara la amenaza del desembarco de los Númenóreanos y el poder de Gil-galad. Cuando se sintió seguro, envió emisarios a Eriador, y finalmente, alrededor del año 1200, se presentó allí él mismo, investido con la forma más agradable que fue capaz de adoptar.
 
Annatar y Los Elfos de Ost-in Edhil
 
Mientras tanto, el poder de Galadriel y Celeborn había crecido.
Galadriel, asistida por la amistad que la unía a los Enanos de Moria, había tenido contacto con el país Nandorin de Lórinand al otro lado de las Montañas Nubladas. Éste estaba poblado por los Elfos que habían abandonado a los Eldar de Cuiviénen en el Gran Viaje, instalándose en los bosques del Valle del Anduin
; y se extendía hacia las florestas a ambos lados del Río Grande, e incluía a la región donde se levantó después Dol Guldur. Estos Elfos no tenían príncipes ni gobernantes y vivían libres de cuidados mientras el poder de Morgoth se concentraba en el noroeste de la Tierra Media; pero muchos Sindarin y Noldor fueron a vivir entre ellos, y así empezó el proceso de "sindarización" bajo la influencia de la cultura de los exiliados de Beleriand. Bajo los auspicios de Galadriel se iniciaron estas migraciones hacia Lórinand, ya que la reina noldo intentaba contrarrestar las maquinaciones de Sauron, y tuvo éxito en Lórinand; mientras que en Lindon, Gil-galad expulsó a los emisarios de Sauron y aun a éste mismo cuando acudió allí en persona.
Pero Sauron tuvo mejor fortuna con los Noldor de Eregion, y en especial con Celebrimbor, que en su corazón deseaba alcanzar la habilidad y la fama de su abuelo Fëanor. El artificio de Sauron para engañar a los herreros de Eregion, fue hacerse pasar por Annatar, Señor de los Dones. En Eregion, Sauron se presentó como emisario de los Valar, enviado a la Tierra Media, anticipando así a los Istari, con la orden de permanecer allí para dar ayuda a los Elfos a reconstruir sus días de gloria. Advirtió en seguida que Galadriel sería su principal adversario y obstáculo, e intentó aplacarla soportando el desdén que ella le mostraba con un exterior de paciencia y cortesía.
Sauron recurrió a todas sus artes con Celebrimbor y los demás herreros, que habían constituido una sociedad o hermandad muy poderosa en Eregion, los Gwaith-i-Mírdain; pero trabajó en secreto sin que Galadriel y Celeborn se enteraran. Antes de no mucho tiempo, Sauron se había ganado la confianza de los Gwaith-i-Mírdain, pues en un principio habían sacado gran provecho de lo que él les enseñara sobre los secretos de su oficio. Fácil fue esto para el Señor Oscuro, ya que al ser un Maia de Aulë los la forja no tenía secretos para él.
Tanto fue su poder sobre los Mírdain, que por fin los convenció de que se rebelaran contra Galadriel y Celeborn y les arrebataran el mando en Eregion; y eso sucedió en un tiempo incierto entre 1350 y 1400 de la Segunda Edad. Galadriel entonces abandonó Eregion y pasó por Khazad-dûm a Lórinand, llevando consigo a Amroth y a Celebrían; pero Celeborn no quiso entrar en las mansiones de los Enanos y se quedó atrás en Eregion, sin ser tenido en cuenta por Celebrimbor.
En Lórinand, Galadriel tomó el mando y organizó la defensa contra Sauron.
 
La Creación de Los Anillos de Poder
 
Sauron, por su parte, abandonó Eregion alrededor del año 1500, cuando los Mírdain habían empezado a forjar los Anillos del Poder.
Ahora bien, Celebrimbor era leal de corazón, y había aceptado a Sauron como lo que decía que era. Cuando por fin descubrió la existencia del Anillo Único, se rebeló contra Sauron y fue a Lórinand para que Galadriel le aconsejara. La elfa le dijo que en vista de las circunstancias tenían que haber destruido todos los Anillos del Poder en esa oportunidad, pero eran bastante fuertes y Celebrimbor no pudo hacerlo. Galadriel le aconsejó que ocultara los Tres Anillos de los Elfos en lugares distantes, lejos de Eregion, donde Sauron podía buscarlos.
Fue entonces cuando Celebrimbor le dio el Nenya, el Anillo Blanco, y por el poder de este anillo el país de Lórinand se fortaleció y embelleció; pero la influencia que tuvo sobre ella fue grande también e imprevista, porque le acrecentó el deseo de hacerse a la mar y de volver al Oeste, de modo que ya no se sintió tan feliz en la Tierra Media.

Celebrimbor, siguiendo el consejo que había recibido, envió el Anillo de Aire y el Anillo de Fuego lejos de Eregion; confiándoselos a Gil-galad en Lindon.
 
El Final del Reino de Eregion
 
Cuando Sauron se enteró del arrepentimiento y la rebelión de Celebrimbor, se quitó la máscara y mostró abiertamente su ira. Reuniendo grandes fuerzas avanzó sobre la llanura y el paso de Calenardhon (que luego formarían las tierras del reino de Rohan) para invadir Eriador, en el año 1695 de la S. E. Cuando Gil-galad se enteró, envió una fuerza al mando de Elrond Medio Elfo; pero los refuerzos estaban lejos y tenían mucho camino que andar.
Sauron se volvió hacia el norte y marchó hacia Eregion. Los exploradores y la vanguardia del ejército de Sauron ya estaban cerca, cuando Celeborn hizo una salida y los rechazó; pero aunque llegó a unirse a las fuerzas de Elrond, no les fue posible volver a Eregion y mantener una base allí, pues las huestes de Sauron eran mucho más numerosas, suficientes para mantenerlos a distancia y cercar Eregion.
Por fin los atacantes irrumpieron en Eregion destruyendo y devastando todo a su paso, y se apoderaron del principal objetivo del ataque: la Casa de los Mírdain, donde se encontraban las herrerías y sus tesoros. Celebrimbor, desesperado, resistió a Sauron en la escalinata frente a las grandes puertas de los Mírdain; pero lo atraparon y lo llevaron cautivo, y la casa fue saqueada.
Allí Sauron se apoderó de los Nueve Anillos y algunos otros trabajos de los Mírdain; pero los Siete y los Tres, no pudo encontrarlos. Entonces Celebrimbor fue sometido a tormento, y Sauron averiguó por él dónde se encontraban los Siete. Esto lo reveló Celebrimbor porque para él ni los Siete ni los Nueve valían tanto como los Tres. Los Siete y los Nueve habían sido hechos con la ayuda de Sauron, mientras que los Tres los había hecho él solo, con un poder y un propósito diferentes.
Sobre los Tres Anillos, Sauron no pudo arrancarle nada a Celebrimbor; e hizo que lo mataran. Pero alcanzó a adivinar la verdad, que los Tres habían sido puestos al cuidado de los Señores Elfos: y que éstos, por fuerza, no podían ser otros que Galadriel y Gil-galad.
 
La Guerra de Sauron y Los Elfos
 
Arrastrado por una cólera negra, volvió a la batalla; y llevando como estandarte el cadáver de Celebrimbor colgado de una pértiga, atravesado de las flechas de los Orcos, se volvió sobre las fuerzas de Elrond. Elrond había reunido a los pocos elfos de Eregion que habían conseguido escapar, pero no bastaban para resistir el ataque. Hubiera sido aplastado sin duda si el ejército de Sauron no hubiera sido atacado por la retaguardia; porque Durin había enviado una fuerza de Enanos desde Khazad-dûm, y con ellos vinieron los elfos silvanos de Lórinand conducidos por Amroth.
Elrond logró librarse del ataque, pero tuvo que alejarse hacia el norte, y fue en ese tiempo, en el año 1697 S. E., cuando construyó un refugio fortificado en Imladris (Rivendel). Sauron abandonó la persecución de Elrond, y se volvió contra los Enanos y los elfos de Lórinand, a quienes obligó a retroceder; pero las Puertas de Moria se cerraron y no consiguió entrar. Desde entonces odió siempre a Moria, y los Orcos tuvieron orden de hostilizar a los Enanos cada vez que pudieran.
Fue así que Sauron intentó conquistar Eriador: Lórinand podía esperar. Pero mientras él devastaba las tierras, matando o expulsando a todos los hombres que vivían allí en pequeños grupos, y persiguiendo a los Elfos que aún no se habían ido. Fueron muchos los que huyeron a engrosar las filas del ejército de Elrond en el norte.
Ahora bien, el propósito inmediato de Sauron era apoderarse de Lindon, donde, según creía, parecía más probable que pudiera apoderarse de uno o más de los Tres Anillos; y por tanto convocó allí a sus fuerzas y marchó hacia el oeste, a la tierra de Gil-galad, asolando todo lo que encontraba. Pero sus fuerzas habían menguado, pues había tenido que dejar atrás un fuerte destacamento para contener a Elrond e impedirle que cayera sobre su retaguardia y no pudo conseguir su objetivo de inmediato.
 
La intervención Numenoreana y El Fin de La Guerra
 
Ahora bien, durante largos años los Númenóreanos habían llevado sus barcos a los Puertos Grises, y eran allí bienvenidos. No bien Gil-galad empezó a temer que las tropas de Sauron avanzarían sobre Eriador, envió mensajes a Númenor; y en las costas de Lindon los Númenóreanos prepararon un ejército y juntaron pertrechos de guerra. En 1695, cuando Sauron invadió Eriador, Gil-galad solicitó la ayuda de Númenor. Entonces el rey Tar-Minastir ordenó preparar una una gran flota de auxilio; pero el viaje se retrasó, y los barcos no llegaron a las costas de Tierra Media hasta el año 1700.
Por ese tiempo Sauron dominaba todo Eriador, salvo sólo la sitiada Imladris, y había llegado al Río Lhûn, en las fronteras de Lindon. Había convocado otras fuerzas, que se aproximaban desde el sureste, y que estaban ya en Enedwaith en el Cruce de Tharbad, apenas defendido. Gil-galad y los Númenóreanos guardaban el Lhûn, para asegurar la defensa de los Puertos Grises, cuando las grandes fuerzas de Tar-Minastir llegaron muy a tiempo; y las huestes de Sauron fueron derrotadas por completo y rechazadas. El almirante númenóreano al mando de la fuerza expedicionaria se socorro, Ciryatur, envó parte de sus navios a un punto de desembarco más hacia el sur.
Sauron fue rechazado hacia el sureste al cabo de una gran matanza en el Vado del río Sarn (el cruce del Baranduin); y aunque otras tropas se le unieron en Tharbad, se encontró otra vez con un ejército númenóreano en la retaguardia, pues Ciryatur había desembarcado una gran fuerza en la desembocadura del Gwathló (Agua Gris), donde había un pequeño puerto númenóreano. En la Batalla del Gwathló, la derrota de Sauron fue completa, y él mismo apenas logró escapar indemne. Las escasas fuerzas que le quedaban fueron atacadas al este de Calenardhon por los elfos de Lórinand y él, acompañado por unos pocos guardias, huyó a la región llamada después Dagorlad , y de allí, quebrantado y humillado, regresó a Mordor, y juró venganza contra Númenor. El ejército que sitiaba a Imladris, atrapado ente Elrond y Gil-galad, fue completamente destruido. Ya no habrá más enemigos en Eriador, ahora en gran parte destrozado y arruinado.
Por este tiempo se celebró el primer Concilio, y se decidió en él que se mantendría una fortaleza élfica al este de Eriador, antes en Imíadris que en Eregion. Por ese tiempo también, Gil-galad dio Vilya, el Anillo Azul, a Elrond, y lo designó como vicerregente de Eriador; pero el Anillo Rojo lo conservó, hasta que se lo dio a Círdan cuando partió de Lindon en los días de la Última Alianza.
Durante muchos años las Tierras del Oeste tuvieron paz y tiempo para curar sus heridas; pero los Númenóreanos habían conocido el placer del poder en la Tierra Media, y desde entonces en adelante establecieron colonias permanentes en las costas occidentales, y se hicieron allí poderosos, y Sauron no intentó avanzar hacia el oeste de Mordor durante largo tiempo.
 
La Corrupción de Númenor y El Fracaso de La Guardia de Los Valar
 
Fue Tar-Atanamir quien primero habló abiertamente en contra de la Prohibición y declaró que la vida de los Eldar le pertenecía por derecho. Así, la sombra creció y el pensamiento de la muerte oscurecía el corazón de la gente. Entonces los Númenóreanos se dividieron: por una parte, estaban los Reyes y quienes los seguían, y se apartaron de los Eldar y los Valar; por la otra, unos pocos que se llamaron a sí mismos los Fieles. Vivían casi todos al oeste de la tierra y su feudo principal era la ciudad portuaria de Andunië.
Los Reyes y sus seguidores fueron abandonando poco a poco el empleo de las lenguas Eldarin; y por último el vigésimo Rey tomó un nombre real de la lengua Númenóreana, y se llamó a sí mismo Ar-Adûnakhôr, "Señor del Occidente". Esto les pareció a los Fieles de mal agüero, porque hasta entonces sólo le habían dado ese título al principal de los Valar, al mismo Rey Mayor Manwë Súlimo. Por estos motivos y por muchos otros, en verdad, Ar-Adûnakhôr empezó a perseguir a los Fieles y a castigar a los que empleaban las lenguas élficas abiertamente; y los Eldar ya no fueron a Númenor.
No obstante, el poder y la riqueza de los Númenóreanos siguieron aumentando, pero la edad que alcanzaban fue decreciendo a medida que crecía el temor a la muerte, y la alegría los abandonó. Tar-Palantir intentó poner remedio al mal; pero era demasiado tarde,y en Númenor hubo rebelión y lucha. Cuando murió, su sobrino, jefe de la rebelión, se apodero del cetro y se convirtió en el Rey Ar-Pharazôn. Ar-Pharazôn el Dorado fue el más orgulloso y poderoso de todos los Reyes, y no deseaba nada menos que llegar a gobernar el mundo.
Hacia el año 3261 de la Segunda Edad, el poder de Númenor había alcanzado tal altura que los dúnedain decidieron acabar con la declaración de Sauron como Rey de los Hombres. Reuniendo una enorme flota invasora, Ar-Pharazôn condujo a los hombres de Andor hacia la Tierra Media. Desembarcaron en los Puertos de Umbar y marcharon hacia el norte en dirección a Mordor.
Sauron había luchado contra los elfos del noroeste de Endor desde 1693 S.E. y su derrota del 1700 de la S. E. le había privado de gran parte de sus fuerzas. Su reino reconstruido estaba a la defensiva la mayor parte del tiempo y, cuando los dúnedain asaltaron Mordor, se rindió. Su victoria llegaría por otros medios diferentes de los del combate.
El Señor Oscuro manipuló de forma metódica a sus captores. Tras ser rápidamente puesto en libertad bajo palabra, se convirtió en el consejero de Ar-Pharazôn, sembrando falsos sueños sobre la inmortalidad de los hombres. Sus ocultas mentiras tuvieron como consecuencia la total corrupción de Númenor. Y Sauron le mintió al Rey, diciéndole que la vida sempiterna sería de quien se apoderara de las Tierras Imperecederas, y que la Prohibición había sido impuesta sólo para impedir que los Reyes de los Hombres superaran a los Valar. "Pero los grandes Reyes toman lo que les pertenece por derecho", dijo Sauron al oído del Rey. Los dúnedain comenzaron a cuestionar la Prohibición de los Valar, convencidos de que los elfos poseían una vida infinita sólo porque vivían en Aman. Creyendo que los valar habían sido engañados por los eldar o que eran falsos "dioses" aliados con los malévolos Elfos, Ar-Pharazôn comenzó a prepar a su pueblo para guerrear con los Eldar de Aman

Las "Aguilas de Manwë" se ciernen sobre Númenor.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Por fin Ar-Pharazôn escuchó este loco consejo que el adulador Sauron había metido en su corazón, porque sentía la mengua de sus días y el temor de la Muerte le impedía todo otro pensamiento. Preparó entonces las más grandes fuerzas que nunca hubiera visto el mundo, el Gran Armamento, y cuando todo estuvo dispuesto, hizo resonar las trompetas y se hizo a la mar; y quebrantó la Prohibición de los Valar, yendo a hacer la guerra para arrancarles a los Señores de Occidente la vida sempiterna.
De nuevo, los Valar no alcanzaron a comprender totalmente la gravedad de aquel mal. Su guardia, fundada en la casi total no intervención, se basaba en la fuerza y diplomacia de los Primeros Nacidos. Pero cuando los prejuicios dúnedain causaron la persecución y derrota de los eldar, los elfos no tenían ya influencia alguna en Andor. La Prohibición se había roto y los Hombres habían perdido la fe en los poderes (y por tanto en Eru).
 
La Caída de Númenor
 
La armada númenóreana, la mayor fuerza nunca reunida por los hombres, partió hacia Aman en 3319 S.E. Ignorando los avisos de los edain Fieles, los dúnedain buscaban conquistar las tierras élficas de Tol Eressëa y Eldamar, y construir un imperio en territorio inmortal. Pero en lugar de conquistas e inmortalidad, la Gran Armada se encontró con la destrucción. Ningún elfo se enfrentó a su desembarque, pues el poder de Númenor era grande; sin embargo, la huida de los Elfos no significaba en absoluto la victoria para los hombres del Oesternesse. Cuando comenzaban a acampar en Aman, se desencadenó un gran cataclismo.
La invasión de las Tierras Imperecederas causó el Cambio del Mundo, pues los Valar llamaron a Eru Ilúvatar para que les ayudara en su guardia. Y, durante un breve periodo de tiempo, el Unico se hizo cargo de Eä y de sus sirvientes, rehaciendo Arda y destruyendo a los poderosos dúnedain y a su preciosa tierra.
El Ejército de los Hombres se vio enterrado bajo una avalancha de tierra, como si hubieran sido tragados, sus cuerpos aprisionados hasta los Ultimos Días. Su flota fue en gullida por una rugiente ola y barrida hacia el oeste,
hasta una abierta sima acuática que separó el Gran Mar entre Númenor y Aman. La isla que tanto amaban, la hermosa Númenor, se hundió en el mar, pereciendo sus fértiles tierras, sus grandes monumentos y sus orgullosas familias, en un terrible abismo. Con la excepción de los nueve barcos de los Fieles todos los que residían en Andor murieron en aquel tormentoso tumulto.

Los últimos conductores de los Fieles, Elendil y sus hijos, escaparon de la Caída en nueve barcos llevando consigo un vástago de Nimloth y las siete Piedras Videntes, (las Palantir) que los Eldar les habían regalado; y fueron arrastrados por un huracán y arrojados a las costas de la Tierra Media.
El Cambio del Mundo marcó el inicio de una nueva era en Eä. Arda fue reformada, sus tierras y mares fueron doblados y Aman fue transportada a un lugar donde nadie pudiera alcanzarla sin permiso de los Poderes. La Prohibición de los Valar se manifestó físicamente con una barrera y, a partir de ese momento, el esquivo Camino Recto fue la única ruta para llegar a las Tierras Imperecederas.
Con el Cambio, la Tierra Media se convirtió en el centro de la vida en Arda, al mismo tiempo que los hombres, destinados a heredar sus riquezas, iban ascendiendo desde la oscuridad. A partir de ahora, el recto camino de una sola dirección, el sendero élfico hacia Aman, ya no traería conocimientos ni riquezas a Endor. Los habitantes de la Tierra Media fueron centrando su atención sobre sí mismos.
La naturaleza de la guardia de los Valar también cambió. Siempre distantes, los Ainur de Eä ya no querían dar forma al Mundo; más bien, se preocupaban por mantener el nuevo Equilibrio de las Cosas. Nunca más se reuniría la Hueste de Valinor para ir a la batalla, portando victorias y destrucción. Un nuevo orden nacía mientras los valar recuperaban la carga que significaba aquella guardia en manos de Eru.
 
El Final de La Segunda Edad o La Guerra de La Última Alianza
 
Naturalmente, se aprendieron numerosas lecciones de la Caída, pues enseñó muchas cosas a los Poderes sobre los caminos del Mal. Aun así, los Señores de Aman continuaban prefiriendo dejar que la historia (y el Destino) siguiera su curso. Cuando Sauron se alzó del desastre que había sufrido Númenor y reestableció su reino en Mordor, los valar buscaron a los Hijos de Eru en Endor para contrarrestar el poder del Señor Oscuro.
Allí se establecieron en el noroeste los reinos Númenóreanos en el exilio, Arnor y Gondor. Elendil fue el Rey Supremo y vivió en el norte, en Annúminas; y el gobierno del sur fue encomendado a sus hijos, Isildur y Anárion. Fundaron allí Osgiliath, entre Minas Ithil y Minas Anor, no lejos de los confines de Mordor. Porque este bien al menos, creían ellos, había resultado de la ruina: que Sauron hubiera perecido también.
Pero no era así. Sauron, por cierto, había sido atrapado en la destrucción de Númenor, y la bella forma corpórea en que había andado tanto tiempo pereció en el tumulto pero como era un Ainu, por lo tanto no hecho de esencia mortal, su verdadera esencia huyó a la Tierra Media como un espíritu de odio transportado por un viento oscuro. Como una especie de castigo por la magnitud de su fechoría contra Númenor, le fue imposible recobrar otra vez una forma que pareciera adecuada a los ojos de los hombres y se volvió negro y espantoso, y de ahí en adelante sólo mediante el terror conservó su poder. Dominó nuevamente Mordor y se escondió allí por un tiempo en silencio. Pero mucha fue su cólera cuando se enteró que Elendil, a quien odiaba por sobre todos, se le había escapado con vida y que sus hijos gobernaban ahora un poderoso reino fronterizo con Mordor.
Por tanto, al cabo de un tiempo, hizo la guerra a los exiliados enviando a sus ejércitos capitaneados por los terroríficos Nazgûl, los espectros del Anillo Único, antes de que hubieran echado raíces. Orodruin irrumpió una vez más en llamas y recibió un nuevo nombre en Gondor: Amon Amarth, el Monte del Destino. Pero Sauron atacó demasiado pronto, antes de haber recuperado su propio poder, mientras que el poder de Gil-galad había aumentado en su ausencia.
Los dúnedain Fieles de los Reinos en Exilio gobernados por Elendil el Alto se unieron al Gran Rey Noldo Gil-galad en la Ultima Alianza de Hombres y Elfos para repeler el ataque contra el reciente Reino del Sur. El poderoso ejército atacó la Tierra Oscura y venció a las fuerzas de la oscuridad en representación de los Pueblos Libres de la Tierra Media en la gloriosa Batalla de Dagorlad, frente a la Puerta Negra de Mordor, donde de nada le sirvieron a Sauron los Nazgûl o los enormes ejércitos de tribus del este congregados allí. Nada podía competir con Aeglos, la gran lanza de Gi-galad y Narsil, la espada brillante de Elendil.
A continuación, tras un prolongado asedio, en el que murió Anárion, hijo menor de Elendil y co-regente de Gondor junto con su hermano Isisldur, derrumbaron la Torre Oscura de Sauron y acabaron con su segundo reinado. Aunque Gil-galad y Elendil cayeron, su hijo Isildur, cortó el dedo con el Anillo Único de la retorcida mano del Señor Oscuro. El espíritu del maia caído se deslizó hasta un temporal olvido mientras la Segunda Edad finalizaba.
 
 

 
 
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