Los Grandes Señores Edáin de La Segunda Edad
 
Los Señores de Oesternesse
 
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Amandil. Sobrenombre: "Amante de Aman".

 
Amandil era el padre de Elendil el Alto, y el último Señor de Andúnië (la ciudad más occidental de Númenor), así como el líder de los Fieles restantes en los años que precedieron a la Caída ("Akallabêth").

Todos los miembros de la familia de Amandil eran grandes marineros, incluyendo a su hijo Elendil, y a sus nietos, Isildur y Anárion. Debido a su descendencia de Elros Tar-Minyatur (a través de Silmariën) y a su linaje excepcional, aconsejó al Rey en materia de política e influyó entre los nobles. No obstante, después de que Ar-Pharazôn volviera de su gran expedición a la Tierra Media en 3261 S.E. (trayendo a Sauron como prisionero). la influencia de Amandil desapareció. Mientras el poder de Sauron crecía y la Sombra caía sobre el rey, Amandil abandonó la corte y se trasladó a Rómenna en el este de Númenor. Allí, lideró a su pueblo en los años de persecución que seguirían.

Cuando, ya siendo un anciano, Amandil oyó hablar del Gran Armamento, alertó a sus hijos del inminente desastre que iba a tener lugar. Entonces zarpó en dirección a Aman, como ya había hecho su abuelo lejano Eärendil; pero no tenía ningún Silmaril que le iluminara el camino, y desapareció en los Mares de las Sombras.
La influencia de Amandil sobre la historia fue grande, pues fue el padre de los señores de los Reinos en Exilio, y fue gracias a él que los palantiri llegaron a la Tierra Media. Creadas por Fëanor en los Días Antiguos, las fabulosas piedras videntes llegaron hasta él durante la persecución. y sus descendientes las llevaron a la Tierra Media. También llevaron consigo el cetro de plata de Amandil (de señorío sobre Andúnië), símbolo de la Fe que sobrevivió a la Caída y que pervivió más que el cetro quedesapareció junto a Ar-Pharazôn.
 
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Anárion. Sobrenombre: "Señor del Sol".
   
Anárion fue el hijo menor de Elendil y el hermano de Isildur. Al igual que ellos dos, nació y fue criado en Númenor, y estaba en el grupo de "Fieles" que escapó antes del cataclismo conocido como el Akallabêth (Ad. "Caída") en 3319 S.E.º
Un año más tarde, estando en Pelargir en el Anduin, Isildur y Anárion fundaron el Reino sur de Gondor (S. "Tierra de Piedra"), uno de los dos Reinos en Exilio. Reinaron sobre Gondor como reyes iguales mientras su padre gobernaba en Arnor en el norte. No obstante, Elendil continuó siendo el Rey Supremo de ambos reinos, pues eran sólo una única tierra a los ojos de los Dúnedain que los fundaron.

En 3429 S.E.. los ejércitos de Sauron salieron de Mordor y arrasaron Ithilien. Los hombres de Gondor cruzaron al otro lado del Anduin y rechazaron el avance de sus enemigos. obligándolos a retroceder hasta la ribera este del Gran Río. Dejando a Anárion al cargo de la defensa, Isildur partió hacia el norte hasta Eriador con la esperanza de recibir ayuda. Mientras tanto, su hermano menor libraría una valiente y brillante guerra durante los siguientes cuatro años.

Anárion no recibió ninguna ayuda hasta que el ejército de la Última Alianza de Elfos y Hombres llegó en 3434 S.E.. pero soportó la tormenta y logró evitar que el Rey Brujo aplastara el Reino Sur, con él como única oposición.
Con la aparición del ejército de relevo liderado por Elendil y el señor élfico Gil-galad de Lindon, las fuerzas gondorianas de Anárion se unieron a la hueste de Eriador. Los Pueblos Libres cruzaron el Anduin y se dirigieron a las puertas de Mordor.
Se encontraron y derrotaron a los servidores del Señor Oscuro en Dagorlad, y entraron en la Tierra Negra poco después durante ese mismo año. Sin embargo, la toma de Barad-dûr no fue tan fácil, pues la Última Alianza tuvo que iniciar un largo asedio (3434-41 S.E.). Menos de un año antes del fin del asedio, y mientras dirigía un pequeño contingente que intentaba asaltar una puerta trasera, Anárion fue asesinado. Un defensor desconocido lanzó una roca desde las almenas de la Torre Oscura y alcanzó al rey dúnadan en la cabeza. La piedra aplastó su yelmo y rompió su cráneo.
Barad-dûr cayó un año después aunque Sauron mató tanto a Elendil como a Gil-galad en las faldas del Orodruin, la Última Alianza venció. El hermano de Anárion, Isildur, cortó el Anillo Único de la mano del Maligno, obligando al Señor Oscuro a disiparse y abandonar la Tierra Media. Con este acto concluyó la guerra, y así terminó la Segunda Edad.
Isildur sucedió a Elendil como Rey Supremo de Arnor y Gondor, pero pasó los dos primeros años tras la guerra en el Reino Sur. Entonces, en 2 T.E., decidió dirigirse al norte, hacia la fortaleza de su padre en Annuminas. Al hacerlo, dejó Gondor en manos de su sobrino, Meneldil. Meneldil, el cuarto hijo y primogénito de Anárion, había nacido en 3318 S.E., y fue el último hombre (que sobreviviera a la Caída) que nació en Númenor. Fue el tercer rey de Gondor y, a partir de su reinado, todos los reyes de Gondor trazaron su linaje a partir de Anárion.
El reinado de Anárion, pese a ser breve, dejó su marca. Además de ayudar a fundar el reino sur, construyó Minas Anor (S. "Torre del Sol"), que fue utilizada como residencia veraniega de la corte y que posteriormente se convertiría en la capital. Estableció el feudo real de Anórien, el cual, como su ciudadela, recibía su propio nombre y continuó siendo una provincia de los reyes. Lo que es más importante, su sangre corrió por toda la línea de los monarcas de Gondor hasta que ésta finalizó en 20S0 T.E.
 
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Ar-Adûnakhôr. Sobrenombre: "Señor del Oeste"; "Herunúmen".
 
Herunúmen fue hijo de Tar Ardamin, y fue el vigésimo re y de Númenor. Nació en Armenelos en el año 2709 S.E., y gobernó el Oesternesse desde el año 2899 S.E. hasta su muerte, en el año 2962 S.E.
En lugar de conservar el nombre élfico que había recibido —como habían hecho todos sus monarcas antepasados en Númenor—, ascendió al trono con el nombre adunaico de Ar-Adûnakhôr. Este acto fue un claro indicio de rebelión contra los Eldar y los Valar, así como el significado de su nombre indicaba una clara afrenta hacia Manwë. Los Eldar y sus amigos los Fieles criticaron este acto, pero él se burlé de sus quejas, y cerré todas sus costas a los barcos élficos. Aunque Adûnakhôr poseía la fuerza y los talentos dignos de un gran rey. demostró ser arrogante, engreído y poco sabio. Persiguió a sus hermanos, que permanecieron fieles a las enseñanzas Eldarin, y condenó el uso público del élfico. Su reinado marcó el inicio del fin de Númenor.
 
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Ar-Pharazôn. Sobrenombre: el "Dorado"; Tar-Calion; "Heredero de la Luz".
 
Ar-Pharazôn, vigésimo cuarto y último rey de Númenor (3255-3319 S.E.) fue hijo de Gimilkhâd y sobrino de Tar-Palantír.
Cuando su tío murió algunos años después que su padre, decidió apoderarse del trono. La hija de Palantír, Míriel, la futura reina, fue forzada a casarse con Pharazôn, y él adopté el cetro de señorío como propio.
Al igual que Gimilkhâd, Ar-Pharazôn era infeliz con la política de Palantír de amistad hacia los elfos. Esto le hizo un rey muy popular, pues los sentimientos en Númenor hacia los Eldar eran cada vez más hostiles, y tanto los hombres del rey como la gente común guardaban innumerables prejuicios contra los inmortales. También eran enormemente codiciosos, lo que agradaba al nuevo rey. Ar-Pharazôn, hambriento de poder y tierras, encabezó la mayor campaña de conquista que han visto nunca los hombres en la Tierra Media. En 3262 S.E., atracó con un enorme ejército en Umbar y venció al Señor Oscuro, que estaba por entonces en la cúspide de su poder.
Humillando por la majestad de los numenoreanos, el Rey Dorado le obligó a rendirse y volver a Númenor como prisionero de los Dúnedain.
Sin embargo, en su orgullo y autoconfianza, Ar-Pharazôn cometió un error fatal. Sauron permaneció prisionero durante un corto período de tiempo; no mucho después, fue el consejero jefe de Ar-Pharazôn. El rey deseaba más que nada lo único que no podía ganar en combates ni en guerras: la inmortalidad. Y Sauron le convenció de que el camino a la grandeza era la adoración de Melkor y el sendero de la Oscuridad.
En los años siguientes, los Fieles fueron perseguidos abiertamente, el Arbol Blanco fue quemado y Ar-Pharazôn presidió sacrificios humanos al Enemigo Negro. La venganza de Sauron contra los orgullosos Edain estaba casi completada. Fue entonces cuando persuadió al rey de que los númenéreanos podían realmente arrebatarles la vida eterna a los Valar. El Señor Oscuro afirmó que era la tierra de Valinor, y no sus habitantes, lo que contenía el secreto de la inmortalidad.
Arrogante más allá de la razón. Ar-Pharazôn pasó nueve años construyendo la mayor flota jamás reunida por los hombres. En 3319 S.E. se acabó el Gran Armamento y el Dorado lideré a su armada hacia el oeste en dirección a Aman, a las orillas prohibidas a los mortales. Los Ainur se lamentaron, pues los orgullosos Edain habían quebrantado totalmente la Prohibición de los Valar y estaban empeñados en conquistar las Tierras Imperecederas. La condenación de los Dúnedain estaba sellada. En el momento en que Ar-Pharazôn puso el pie en Aman, comenzó el Akallabêth (Ad. "Caída").
En ese momento, los Valar abandonaron su Vigilancia de Arda y pidieron a su señor Ilúvatar (Eru) que resolviera los problemas a su manera y reequilibrase el mundo. El Único abrió Eä, tragándose Númenor en un gran cataclismo y enterrando a Ar-Pharazôn y a toda su flota en las profundidades de la tierra hasta el Cambio del Mundo.
 
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Elendil. Sobrenombre: el Alto; el Fiel.
 
Elendil fue el único hijo de Amandil de Andúnië, el último señor de los Fieles de Oesternesse. Avisado de la inminente destrucción de Númenor, él y sus dos hijos —Isildur y Anárion— llevaron a los Fieles que quedaban hacia oriente en tres barcos a través del mar hasta Endor. Salvaron las Siete Palantiri, las grandes piedras videntes, así como el magnífico Cetro de Plata de Andúnie. Gracias al coraje de Isildur también lograron conservar la línea del Árbol Blanco. pues el hijo mayor de Elendil robó un fruto de Nimloth antes de que zarparan rumbo hacia la Tierra Media.
En los salvajes mares creados por el Akallabêth (Ad. "Caída") de Númenor, el barco de Elendil fue desviado al norte, hacia Eriador. Sus hijos fueron llevados hacia el sur, hasta la Bahía de Belfalas. Elendil fundó Arnor y construyó la hermosa capital de Annúminas junto al Lago Evendim (S. "Nenuial"), mientras que Anárion e Isildur fundaban Gondor.
Aunque sus hijos gobernaron unidos el Reino Sur, Elendil fue en realidad Rey Supremo de ambos reinos desde su origen en 3320 S.E. hasta su muerte en 3441 S.E.
Sauron, que estaba recuperandose en Mordor de la pérdida de su forma hermosa sufrida en el cataclismo que se tragó a Númenor, pronto se enteró de que su odiado enemigo Elendil estaba creando un reino dúnadan en los mismos límites de la Tierra Oscura. Encolerizado, reunió sus fuerzas y atacó Gondor en 3429 S.E. Ithilien se perdió pero, mientras Anárion defendía el Anduin, Isildur fue hacia el norte para reunir a las fuerzas de Arnor.
Elendil pidió ayuda a Gil-galad, el gran rey élfico, y juntos formaron la Última Alianza de Elfos y Humanos contra Sauron. Su guerra duró desde 3429 hasta 3441 S.E., pero finalmente los Pueblos Libres lograron derrotar a los servidores del Señor Oscuro.
Durante la última batalla en las laderas del Orodruin, el Señor Oscuro entró en combate singular contra Gil-galad y Elendil. El Maligno mató a ambos señores y destruyó sus poderosas armas (Aeglos, la gran lanza y Narsil, la gran espada); pero al mismo tiempo, Isildur —siempre valiente, aunque impetuoso— se adelantó y cortó el Anillo Unico de la mano de Sauron. Sin el Anillo, la forma del Señor Oscuro se disipó. Los lideres supervivientes —Isildur, Cirdan y Elrond— se retiraron para intentar reconstruir sus devastadas tieras.
Elendil era sin duda una presencia intimidatoria. Media más de 2 metros de altura y portaba la legendaria espada Narsil.
 
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Elros. Sobrenombre: "Espuma de Estrellas": Tar-Minyatur ("Primer Señor").
 
Elros fue el hermano de Elrond. hijo de Eärendil y Elwing. Como tal. era de los Peredhil, los que poseen sangre "medio élfica". Se le dio la oportunidad de elegir entre la inmortalidad o el Don de la Muerte, al igual que a Elrond. Sin embargo, y a diferencia de su hermano, Elros escogió la mortalidad y se unió a las filas de los hombres mortales.
En pago a su derroche de valentía, sacrificio y honor en la lucha contra Morgoth durante los años de la Primera Edad recibieron la isla bendecida de Númenor, que nació del Gran Mar, al oeste de Endor y al este de las Tierras Imperecederas. Su nuevo hogar estaba a la vista de Eressëa. y yacía en el límite al que llegaba la Luz de Aman.
Como Señor Adan, Elros adoptó el título de Tar-Minyatur y se convirtió en el primer rey de Númenor. Durante su extenso y prolongado reinado construyó el fabuloso palacio y torre de Armenelos, Ciudad del Rey y capital de Númenor
. Debido a sus hazañas y su linaje, los Valar le dieron a Elros una larga vida, que duró más de 500 años. Sus descendientes fueron los Reyes de Númenor y sus reinos sucesores fueron Arnor y Gondor.
 
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Isildur.
 
Isildur, el hijo mayor de Elendil, fue uno de los Fieles que sobrevivió al Akallabêth de Númenor.
Antes de su partida, logró llegar hasta el patio de palacio en Armenelos y logré robar un fruto de Nimloth, el Arbol Blanco. Sufrió una grave herida pero logró escapar y recuperarse. asegurando así la supervivencia de la línea del árbol.
Escapó de la Caída, y durante el cataclismo, su barco —y el de su hermano Anárion— fue desviado hacia el sur hacia la Bahía de Belfalas. Los bajeles que llevaba su padre Elendil y sus seguidores fue hacia el norte, en dirección a Eriador y Lindon. Isildur y Anarion fundaron el reino de Gondor y gobernaron juntos desde Pelargir, y después desde Osgiliath.
Isildur construyó posteriormente la fortificada ciudad-colina de Minas Ithil y se convirtió en Señor de Ithilien en 3429 S.E., cuando las fuerzas de Sauron invadieron Gondor y se apoderaron de su ciudad. Huyó a Arnor para reunir un ejército, y pronto volvió para ayudar a su sitiado hermano.
Isildur permaneció junto a su padre y el Rey Supremo élfico Gil-galad mientras éstos se enfrentaban a Sauron en las laderas del Orodruin en 3441 S.E. Tanto Elendil como Gil-galad cayeron ante el poder del Señor Oscuro, pero sus muertes no fueron en vano.
Cuando el Maligno rompió Narsil, la mítica hoja de Elendil el Alto, Isildur se apoderó de la empuñadura rota de la espada y cortó el Anillo Gobernante de la ardiente mano de Sauron. Con su foco de poder robado, el Señor Oscuro no podía conservar su forma. Desapareció en las sombras.
Como único rey dúnadan superviviente tras la Guerra de la Última Alianza (Anárion murió en el exterior de Baraddûr en 3440 S.E.), Isildur volvió con el Anillo del Señor Oscuro a Mimas Anor. Gobernó Gondor durante dos años entonces emprendió un viaje a la capital de su padre Annúminas en Arnor. Fue durante este viaje hacia el norte para adoptar el trono de Arnor, cuando fue emboscado por una partida de orcos. En la consiguiente Batalla de Los Campos Gladios (año 2 de la Tercera Edad (T.E.)), Isildur perdió el Anillo Unico junto a su vida.
 
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Tar-Alcarin. Sobrenombre: "el Glorioso".

 
Tar-Alcarin fue el decimoséptimo rey de Númenor. Alcarin nació, hijo de Herucalmo (Tar-Anducal) y Tar-Vanimelde, en el año 2406 S.E.
Su padre se apoderó de la corona tras la muerte de su madre (2537 S.E.) y le negó el derecho de ascender al trono durante veinte años. Ailcarin, un prodigio de rapidez y gracia, era asombrosamente atractivo y excepcionalmente orgulloso, engreído e indulgente. Halagado por sus dones naturales, prefería pasar más tiempo haciendo deporte que dedicándose a su papel de líder, lo que aceleró la decadencia de Númenor. Su reinado, que duró desde el 2657 de la S.E. hasta el 2737 S.E.. se vio marcado por los engaños, las mentiras y las intrigas cortesanas.
 
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Tar-Aldarion.
Sobrenombres: "Señor de los Arboles", "Tar-Aldarion", el Gran Capitán, el Rey Marinero, Anardil, Anardilya, Fundador del Gremio de Aventureros.
 
Sexto rey de Númenor (reinó del 883-1075 S.E.), Aldarion nació en 700 S.E. Era el único varón y primogénito de Tar-Meneldur, gozaba con la sabiduría de los Eldar y amaba los bosques y bahías de Númenor.
Su curiosidad y su ansia de viajar, sin embargo, le llevaron a pasar la mayor parte del tiempo lejos de la Isla Bendita. Orgulloso, audaz y ansioso por probar nuevas sensaciones, el mayor orgullo de Aldarion era navegar por los mares y explorar tierras más allá del horizonte. Durante estos viajes se encontró con amigos como Gil-galad y Círdan, que le enseñaron los mayores secretos de la construcción de barcos.
Volvió a su hogar en Númenor un año antes de que Tar-Elendil pasara el cetro a su padre, Tar-Meneldur.
Durante este tiempo, formó el gran Gremio de Aventureros al que se unieron los más intrépidos y habilidosos viajeros. Construyeron navíos cada vez mayores y buscaron permanencias cada vez más largas, hasta que llegó un momento que la navegación de distancias cortas llegó a aburrirles. Los Aventureros buscaron nuevos desafíos y se cansaron de viajar bajo comandantes de poco rango, de forma que Aldarion se vio casi obligado a guiarles hacia lo desconocido.
En aquel entonces, Aldarion ya había adquirido un gran renombre como constructor de barcos y navegante, y había escrito muchos diarios sobre sus viajes y descripciones sobre las tierras que había explorado. Sus obras se convirtieron en guías imprescindibles para los Dúnedain que siguieron sus huellas.
Desafortunadamente, la inclinación de Aldarion por los viajes lo mantenía alejado de su familia durante muchos años seguidos. Pasaban meses e incluso años antes de que recibieran noticias suyas. Una sombra de preocupación y angustia robó la felicidad a su casa. Su padre intentó mantenerle a su lado recordándole sus muchas obligaciones, pues Aldarion estaba destinado a convertirse en rey, y era su deber engendrar un heredero.
Pero Aldarion construyó barcos aún más grandes, y sus hombres fueron conocidos como los Uinendili, los Enamorados de Uinen, la maia de los mares interiores. Los Uinendili crecieron en número y reputación.
Tar-Meneldur comenzó a restringir a Aldarion, prohibiéndole cortar más madera para construir barcos. Finalmente, Tar-Meneldur prohibió a Aldarion viajar más. declarándole Heredero del Rey. Y, durante un tiempo hubo paz entre ellos.
Finalmente, su madre Almarian encontró a una hermosa mujer para convertirse en la esposa de Aldarion: Erendis, hija de Beregar de la casa de Bëor. Erendis era elegante. morena y delgada, un tesoro entre las mujeres. Ella se enamoró de Aldarion; pero él sólo podía escuchar la llamada del mar.
Aldarion partió de nuevo, esta vez permaneciendo fuera durante seis años. Sin embargo, a su retomo, su padre sólo mostró furia, a pesar del hecho de que traía maravillosos regalos. Tar-Meneldur discutió con su hijo y Aldarion permaneció fuera de su presencia en la Corte.
A pesar de que gozaba del apoyo de su madre y del amor de los númenóreanos, su alejamiento le mantuvo lejos de Armenelos. Por el contrario, permaneció en su barco Eämbar, en el embarcadero que construyó en Rómenna, pasando el tiempo en compañía de los Aventureros. Allí decidió construir el mayor navío construido nunca por los hombres, llamado Palarran o "Errante Lejano".
Cuando Palarran estuvo completo, Aldarion decidió partir de nuevo. Sa padre no bendeciría su partida ni su regreso. pero si que lo hizo Erendis, y en ese momento Aldarion le devolvió su Arnor. Con su corazón finalmente atrapado, se apresuró a regresar. Trajo consigo numerosos regalos, en especial un gran diamante para Erendis. Aun así, Meneldur se burló de su hijo y desafió a Aldarion a declarar sus intenciones con respecto a la mujer que tanto le amaba.
Aldarion se negó. tratando a Erendis con frialdad. No cambiaría sus planes ni sus sentimientos. Su padre le ordenó que permaneciera en casa, pero el no haría caso a tales insensateces. Con el fin del invierno, partió de nuevo, esta vez dirigiéndose al puerto conocido como Vinyalondë (Q. "Nuevo Puerto") que había construido en Endor. en la boca del Gwathló.
Tar-Meneldur reaccionó a esta desobediencia con un desprecio total, pues significaba una rebelión. El rey ordenó cerrar los embarcaderos de Rómenna y clausuró la Casa del Gremio de los Aventureros. Se declaró una moratoria referente a la tala de árboles. Así fue durante cinco años, hasta que Aldarion regresó de nuevo. Esta vez volvió a casa con dos barcos que había construido en la Tierra Media, ambos hechos con madera de Eriador. Muchos se regocijaron. pero el rey no declaró ninguna bienvenida.
Amargado por las medidas que había adoptado su padre. Aldarion sintió de nuevo la llamada del mar. No veía ninguna paz en Númenor. Partiendo más adelante en el mismo año, se llevó tres barcos y los mejores de sus hombres, iniciando un viaje que duraría catorce años. Cuando regresó a casa, pocos creían que todavía pudiera estar vivo. Erendis se había ido.
Aldarion no la persiguió, pero años después ella volvió. Tras cortejarla durante largo tiempo. pues Erendis ya no confiaba en él, ambos se prometieron en la cima del Meneltarma. Durante quince años, Aldarion permaneció en Númenor. Llevaba más de tres años prometido con su futura esposa.
Sin embargo, llegó el día en que los Aventureros prevalecieron sobre Aldarion y le llamaron de vuelta al mar y a la construcción de barcos. Luchó duramente contra su deseo de volver al mar, pero finalmente éste pudo con él, y partió de nuevo durante seis años.
Cuando regresó, incluso la reina parecía fría, y los corazones de los Dúnedain se habían vuelto contra Aldarion y sus gloriosos Aventureros. Erendis estaba enferma, y muchos creían que el Marinero no la había tratado bien. Aldarion reflexionó y su corazón volvió a despertar. A la primavera siguiente se casó con Erendis.
Fue un momento glorioso, pues incluso los Eldar enviaron un barco como embajada. portando regalos y mensajes de buena voluntad. Dos años más tarde (873 S.E.). Erendis engendró una hija de Aldarion, Ancalimë, pero al octavo año él completó la construcción de su mayor barco. Era como un castillo flotante, con mástiles como torres. Muchos lo llamaron Turuphonto, la Ballena de Madera, pero Aldarion lo llamó Hirilonde, el Descubridor de Puertos.
Aldarion partió, durante tres años en lugar de los dos que había prometido. Finalmente, el amor de Erendis desapareció y comenzó a sentir odio hacia él. La gran pasión que la había mantenido leal durante su juventud se volvió contra Aldarion y la pareja nunca volvió a llevarse bien. Erendis crió a su hija, Ancalime, con una voluntad obstinada e intentó hacer que detestara a todos los hombres. Volviendo a las Tierras del Oeste, se retiró para olvidar los recuerdos de su marido.
Cuando Aldarion volvió, descubrió la partida de Erendis y cabalgó hasta su casa cerca de Emerie. Erendis le obligó a comer y dormir separado de ella, y Aldarion se enfureció. Desafortunadamente, su orgullo y su furia le impidieron admitir cualquier error que hubiera cometido: por el contrario, avergonzó a su mujer, ignorándola delante de Ancalimë. Erendis le miró mientras respondía a la pregunta de su hija respecto a su identidad, y una profunda herida rasgó su espíritu cuando Aldarion se negó a admitir que era su padre.
Su amor había desaparecido para siempre, y no volvió a engendrar ningún hijo. Por primera vez, la línea real de Elros sólo contaba con una hija para continuar la sucesión.
Mientras Aldarion estaba visitando la Casa Blanca de Erendis, su padre recibió una carta de Gil-galad. Sin conocer la partida del príncipe, el rey élfico de Lindon había entregado a Aldarion un mensaje para Tar-Meneldur informando de que había apreciado en gran medida las visitas de Aldarion. Gil-galad apuntaba que, en todos los viajes de Aldarion, el Marinero había ayudado a los elfos a resistir las maquinaciones de un poder maligno que estaba creciendo en Endor.
Sin que lo supiera Aldarion, que creía que sus enemigos eran hombres encolerizados, el señor élfico había percibido que el enemigo era mucho más peligroso. Gil-galad escribió que en realidad se trataba de un antiguo sirviente de Morgoth, aunque en aquellos momentos todavía no sabía que era Sauron. Concluía preguntando a su colega númenóreano si trabajaría junto a Aldarion para ayudar a los pueblos de la Tierra Media.
Tar-Meneldur comprendió de repente que su hijo había sido necesitado en Endor, y que los elfos requerirían más ayuda de los Dúnedain. Esto le entristeció, pues sabía que sus disputas con Aldarion lo habían cegado a esta necesidad. Era un requisito que había ignorado durante largo tiempo, ya que nunca había considerado el papel de Númenor como protector.
Reflexionando sobre su propia edad, su ignorancia, sus problemáticas relaciones con su heredero y sobre el hecho de que no podría comprometer a su propio pueblo a salvaguardar a los habitantes de Endor, abandonó su reinado. En 883 S.E. proclamó a Aldarion rey y se retiró a Andunië. Allí murió en 942 S.E.
Y así, el Marinero se convirtió en Tar-Aldarion. Preparó las flotas de Númenor contra el Mal que vendría pues, a diferencia de su padre, no dudaba a la hora de entrometerse en los asuntos de los que se estaban al otro lado del Belegaer. Sin verse perjudicado por su familia (pues vivía separado de ella), Tar-Aldarion utilizó su reinado para construir barcos y llenarlos de hombres. El Oesternesse estaba preparado para una guerra que no estallaría hasta que pasaran seis siglos.
En los primeros años de su armamento, el nuevo rey decidió castigar a su mujer y, al mismo tiempo, resolver la cuestión de la identidad del futuro rey. Rompiendo con la antigua costumbre adan de la sucesión patriarcal, declaró a su hija como heredera. Por tanto, declaró una ley formal para la casa real: que el mayor de los hijos del Rey, cualquiera fuera su sexo, recibiría el cetro.

En 1075 S.E., tras gobernar durante 192 años. TarAldarion entregó el cetro a su hija Ancalimë. Abandonó Númenor de nuevo en 1098. dejando a su extraña hija de fuerte carácter como la primera Reina Gobernante de Númenor. Murió en su último viaje a la Tierra Media.

 
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Tar-Amandil. Sobrenombre: "Amante de Aman"

 
Tar-Amandil nació en el año 192 S.E. y subió al trono como el tercer rey de Númenor en el año 442 S.E. Era el nieto de Elros Tar-Minyatur.
Su reinado, que duró hasta 590 S.E., contiene una buena cantidad de información respecto al gobierno númenóreano. La ley decía que cuando el Cetro del Reino era presentado a un heredero legítimo, no podía ser rechazado. Sin embargo, el cetro podía ser presentado al siguiente hombre de la estirpe en cualquier momento, de forma que si alguien no deseaba reinar, podía pasar el cetro inmediatamente. En tal caso, se consideraba que había gobernado no menos de un año. Tar-Amandil accedió al trono de esta forma, recibiendo el cetro de su padre Vardamir, el hijo de Elros, en el mismo momento en que Elros fallecía. Este es el único caso de este tipo que ha tenido lugar entre los reyes de Númenor.
Tar-Amandil fue un poderoso señor: lleno de buenas intenciones y con un profundo amor por la sabiduría y la naturaleza de Aman. Era rápido y agudo de pensamiento y de acción, aunque su reino fue principalmente pacífico. Durante toda su larga vida, consideró que su principal deber era estimular el aprendizaje, y él mismo cultivó las grandes habilidades, magia, sabiduría y cultura de los Eldar. Cuando entregó el cetro a su hijo Elendil, pasó un noble legado.
 
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Tar-Ancalimë. Sobrenombres: "Larga Luz"; Emerwen, la Princesa; la Pastora, la Dama de Andunië.
 
Tar-Ancalimë es conocida por ser la primera Reina de Númenor (reinó entre 1075 y 1280 S.E.), y por ser el monarca númenóreano que tuviera el segundo reinado más largo. Sólo el reinado de 410 años de Elros superó los 205 años que pasó ella en el trono.
Era la única hija de su padre, Tar-Aldarion y Erendis. Fue en el momento de su sucesión en 1075 S.E. cuando se dictó la ley por la que el cetro de Númenor pasaría a cualquier hija que lo heredaría. Antes de ese momento, los Dúnedain seguían la costumore Adan, nombrando sólo herederos masculinos.
Ancalimë era una mujer excepcionalmente orgullosa y de fuerte voluntad, resultado de ser criada por su amargada madre, que poseía una voluntad de hierro. Finalmente, Erendis, completamente irritada por las frecuentes ausencias prolongadas de su marido, intentó criar a su hija haciendo que odiara a todos los hombres. Casi consiguió un éxito total, pues aunque Ancalimë nunca abrigó muchos prejuicios contra los hombres, nunca llegó a casarse por amor.
Fueran cuales fuesen sus sentimientos hacia el matrimonio, Ancalimë siguió siendo obstinada, silenciosa y reservada. En general fue una buena reina, extremadamente inteligente e ingeniosa, aunque un tanto reservada y extraña. La época de su reinado fue moralmente poco cómoda. A veces podía llegar a ser bastante mezquina y vengativa. Tras la muerte de su padre, abandonó todas sus políticas, incluyendo el cese de envío de ayudas a Gil-galad.
Permaneció soltera durante muchos años, y sólo se casó con Hallacar, hijo de Hallatan, para vengarse de Soronto, que la había obligado a renunciar al trono. Desafortunadamente, tras el nacimiento de su hijo Anarion hubo una disputa entre Ancalimë y Hallacar, y este hecho afectó a su hijo. Sin embargo, ella le entregó gustosamente el cetro en 1280 S.E. Murió cinco años más tarde, tras haber vivido quinientos doce años (873-1285 S.E.).
 
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Tar-Atanamir. Sobrenombres: "Joya de los hombres"; el Grande; el Renuente.

 
Tar-Atanamir el Grande gobernó Númenor desde el año 2029 de la Segunda Edad (S.E.) hasta el año 2221 S.E. Fue el decimotercer rey del Oesternesse.
Nacido en 1800 S.E. e hijo de Tar-Ciryatan, fue hermano mayor de Mûrazôr, el señor númenóreano que se convertiría en el Rey Brujo. Al igual que su hermano y su padre, era un hombre orgulloso y vanidoso, y exigió un fuerte tributo de los pueblos de la Tierra Media.
Durante su reinado, habló abiertamente contra los Eldar y la Prohibición de los Valar, y la fuerza de los Hombres del Rey comenzó a crecer. Atanamir sentía poco Arnor por los Fieles, y las persecuciones silenciosas fueron lo más característico de su reinado.
Sin embargo, y a pesar del celoso abuso que Atanamir hacia de los objetos asociados con los Inmortales, la superstición y la sabiduría le llevaron a mantener las lenguas élficas y los ricos dones de su tradición. El abandono de estas grandes culturas sería trabajo de su hijo, Ancalimon.
A diferencia de su padre —que había seguido la práctica númenéreana y había entregado el cetro antes de que la edad le debilitara—, Tar-Atanamir se negó a abandonar su reinado antes de morir. Se aferró al trono, y también a la vida. durante demasiado tiempo, ganándose así el nombre de "el Renuente".
 
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