Los Grandes Señores Adan de
La Primera Edad
 
Las Tres Grandes Casas
 
 
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Amlach
 
Amlach, un guerrero adan, fue una de las figuras más tempranas dentro de la historia de los hombres. Era hijo de Imlach, y nieto de Marach, el padre de la Tercera Casa de los edain.
Originalmente, fue uno de los hombres poco perceptivos que se opusieron a la unión del poder elda y adan en la lucha contra las intrigas de Morgoth. Junto a muchos miembros de la Casa de Bëor, Amlach y gran parte de la Tercera Casa se resintieron del liderazgo élfico y dudaban de la veracidad de las historias que los eldar les habían contado sobre la existencia y la naturaleza de los valar, Aman y Morgoth.
Más tarde, sin embargo, cuando Amlach y sus compañeros descubrieron una treta por parte de uno de los espías de Morgoth para invitar a Amlach en una reunión, renunciaron a su escepticismo. Aunque muchos miembros del pueblo de Bëor y algunos de su propio pueblo continuaron rehuyendo las influencias élficas, Amlach se convirtió en un ferviente seguidor de la causa elda. Sus oponentes dejaron Estolad para desaparecer en la historia, mientras su señor luchaba su propia venganza personal contra el Enemigo Negro. Amlach fue hacia el norte y entró al servicio de Maedhros.
 
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Barahir. Sobrenombre: "Señor de la Torre".

 
Barahir, fue hijo de Bregor y Señor de la Primera Casa de los Edain. Su heroismo salvó al rey élfico Finrod durante la Dagor Bragollach y, a cambio, Barahir recibió el anillo encantado que sería conocido como el Anillo de Barahir. Fue marido de Emeldir y padre de Beren. Vivió separado de su familia durante la guerra de guerrillas que lanzó contra Morgoth en sus últimos años. Su compañía de doce hombres atacaba continuamente la retaguardia las líneas del enemigo desde su base en Aeluin. El grupo de Barahir fue disminuyendo gradualmente hasta que finalmente se disolvió cuando el líder de los ladrones murió como resultado de la traición de Gorlim, uno de los propios proscritos de Barahir.
 
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Beren. Sobrenombre: Erchamion ("Manco"); Camlost ("Mano Vacía").
 
Beren Erchamion, el más noble de los hijos de Barahir, y en realidad de todos los hijos de los edain de los Días Antiguos, fue un capitán y posteriormente señor de la Primera Casa Adan.
Recibió la distinción de ser el único hombre que volviera de la muerte. Cuando su padre fue traicionado y murió a manos de los orcos, Beren vengó el asesinato y recuperó el Anillo encantado de Barahir, regalo de Finrod a su padre. Era el único superviviente de la banda de proscritos de Barahir, pero continuó luchando contra el terror de Morgoth llevando a cabo en Dorthonion una guerrilla en solitario que duraría cuatro años. El precio que valía su cabeza rivalizaba con el que valía la del rey élfico Fingon cuando Sauron le expulsó del territorio de Morgoth.
Durante su huida hacia el sur de Dorthonion, atravesó las Montañas del Terror y luchó contra las maléficas arañas gigantes creadas por la oscuridad de Ungoliant. Tomó refugio en el bosque oculto de Neldoreth en Doriath. donde erró durante un tiempo hasta encontrarse a la doncella élfica Lúthien. Lúthien. la hija de la maia Melian y Elwë Singollo (Thingol Capagrís), era la más hermosa de los Hijos de Eru, y Beren se enamoró de ella. Su sentimiento fue recíproco, y los dos se prometieron amor a orillas del río Esgalduin.
La pena, las dificultades, la lealtad y el amor perdurable marcarían sus vidas unidas. Cuando Elwë descubrió su amor y pidió furiosamente un Silmaril como regalo de bodas por la mano de su hija, Beren salió en dirección norte, hacia Angband. Fue capturado y aprisionado en Thangorodrim, pero Lúthien le rescató entrando en el lugar más peligroso de Endor: la sala del trono de Morgoth. Bailó para el Enemigo Negro, lanzándole un encantamiento que, junto al peso de la Corona de Hierro, le hizo dormirse. Salvando a Beren, los dos recuperaron uno de los tres Silmarils incrustados en la Corona.
Beren esperaba entregárselo al padre de Lúthien, pero la tragedia intervino. Conforme escapaban. Carcharoth, el lobo-demonio, atacó a Beren y se tragó la mano que cogía el Silmaril. Beren y Lúthien escaparon con la ayuda de las Grandes Aguilas, pero el ladrón fue conocido desde entonces como Erchamion, "el Manco".
Beren recuperó la joya durante la Cacería del Lobo. Él y Huan, el Sabueso de los Valar, se enfrentaron al enloquecido Carcharoth en Doriath y mataron a la maléfica criatura. Sin embargo, Carcharoth mató a Huan e hirió mortalmente a Beren, dejando al adan con poco tiempo de vida. Aunque volvió a la corte de Elwë y entregó el regalo de bodas que se había comprometido a traer, cayó en el momento en que completaba la Búsqueda del Silmaril. Lúthien cogió a Beren en sus brazos conforme éste moría.
Desolada, Lúthien siguió a su amado a la muerte poco después. Sin embargo, como inmortal que era (medio elfa, medio maia), fue a los Salones de Mandos en la lejana Aman, separada de Beren. Su amor era tan fuerte que pidió a Námo la mortalidad, para poder unirse a Beren. Eru le concedió su deseo y los dos volvieron a nacer como mortales por la Gracia de los Valar. Vivieron sus vidas tranquilamente en Beleriand, criando a un hijo, Dior Eluchil.
 
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Eärendil.
Sobrenombre: "Amante del Mar"; Eärendil el Marinero; "Brillante Eärendil"; Eärendil el Bendito.
 
 

Eärendil, el hijo de Tuor e Idril, la hija del rey elfo Turgon. Escapó al saqueo de Gondolin y se casó con Elwing. Ella era la hija de Dior, el hijo de Beren y Lúthien. De su unión con Eärendil, nacieron dos hijos peredhil: Elrond y Elros.

Después, con la ayuda de uno de los Silmarils que le entregara Elwing, Eärendil navegó hasta Aman para pedir ayuda a los valar contra Morgoth. Manwë se compadeció de él y reunió a los Ainur para hacer una última marcha hacia Endor para derrotar al Enemigo Negro. Finalmente, Eärendil fue llamado para que montara un gran bajel que navegaria eternamente a través de los cielos mientras él llevara el Silmaril ceñido en su frente. Durante la Guerra de la Cólera, bajó del cielo para luchar contra los dragones de Thangorodrim y mató a Ancalagon, señor de los Dragones Alados.

 
 
 
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Elros. Sobrenombre: "Espuma de Estrellas": Tar-Minyatur ("Primer Señor").
 
Elros fue el hermano de Elrond. hijo de Eärendil y Elwing. Como tal, era de los peredhil, los que poseen sangre "medio élfica". Se le dio la oportunidad de elegir entre la inmortalidad o el "Don de la Muerte", al igual que a Elrond. Sin embargo, y a diferencia de su hermano, Elros escogió la mortalidad y se unió a las filas de los hombres mortales.
Elros se convirtió en Rey Supremo de los edain. Su pueblo se alzó victorioso durante los últimos días de la Primera Edad y, debido a su valentía durante las guerras contra Morgoth, los valar les recompensaron con un regalo especial.
Recibieron la isla bendecida de Númenor, que nació del Gran Mar, al oeste de Endor y al este de las Tierras Imperecederas. Su nuevo hogar estaba a la vista de Eressëa. y yacía en el límite al que llegaba la Luz de Aman.
Como Señor Adan, Elros adoptó el título de Tar-Minyatur y se convirtió en el primer rey de Númenor. construyendo el fabuloso palacio y torre de Armenelos. Debido a sus hazañas y su linaje, los valar le dieron a Elros una larga vida, que duró más de 500 años. Sus descendientes fueron los reyes de Númenor y sus reinos sucesores fueron Amor y Gondor.
 
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Hador. Sobrenombre: Lórindol ("Cabeza de Oro")
 
Hador fue el rubio Señor adan de Dor-lómin y un leal vasallo del Rey Supremo élfico Fingolfin.
Era hijo de Hathol y bisnieto de Marach. Fue padre de Galdor, Gundor y Glóredhel, así como abuelo de Húrin y Huor. Fue un poderoso guerrero que trabó amistad y sirvió a Fingolfin de Hithlum y reunió a la mayor parte de la Tercera Casa en las tierras que recibió como recompensa por sus servicios a los elfos.
Hador murió en la Dagor Bragollach ("Batalla de la Llama Súbita") cuando él y su hijo Gundor se quedaron en Eithel Sirion y defendieron la torre hasta que su pueblo y sus aliados élficos pudieran retirarse a un lugar seguro lejos de la camicería causada por el ejército de Morgoth.
Galdor sucedió a Hador como Señor de Dor-lómin y los hijos de Galdor, Húrin y Huor, murieron en circunstancias muy similares a las de su abuelo.
 
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Húor
 
Húor, el hermano menor de Húrin, fue un valiente guerrero y un amigo de los elfos. Fue el valiente hijo de Galdor y Hareth, y no era más que un joven cuando se unió a su hermano para luchar contra los orcos. El mismo Ulmo los rescató de las garras de los servidores del Enemigo Negro, y lograron encontrar el camino a la tierra secreta de Gondolin, convirtiéndose en los primeros mortales que veían el Reino Oculto. Turgon les aceptó y así se forjó una gran alianza.
Junto a su hermano, Húor lideró una compañía del ejército de Hithlum durante la Nirnaeth Arnoediad ("Batalla de las Lágrimas Innumerables"). Predijo la salvación de los elfos y los hombres por Eärendil, y consiguió convencer a Turgon para retirarse a Gondolin. Mientras cubría la retirada de su aliado, fue alcanzado en el ojo por una flecha envenenada y murió.
 
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Húrin. Sobrenombre: Húrin Thalion.
 
Húrin el Firme, hijo mayor de Galdor y Hareth, representaba la fusión de la Segunda y la Tercera Casa de los Edain. Por ello, no es de sorprender que su linaje produjera a los mayores héroes de esos días. El mismo Húrin es conocido como el mayor guerrero adan que nunca haya existido en toda la Tierra Media, y sus hazañas son buena prueba de ello. Desafortunadamente, también es una de las figuras más trágicas de toda la historia de los hombres.
Húrin fue a la guerra cuando sólo tenía quince años, pues fue en aquel momento cuando Morgoth desencadenó la Dagor Bragollach ("Batalla de la Llama Súbita"). El conflicto les alcanzó, y él y su hermano, Húor (que sólo tenía trece años), partieron hacia el este para luchar contra el Enemigo Negro. Durante su tortuoso viaje, eludieron ser capturados por unos orcos sólo por la gracia de Ulmo, que utilizó una barrera de niebla envolvente para ocultar su paso.
Sin embargo, se perdieron y comenzaron a errar por las colinas, incapaces de encontrar un sendero. Allí, mientras vagabundeaban por las tierras salvajes, los dos hermanos fueron rescatados por las Grandes Aguilas, lideradas por Thorondor. Las nobles aves los llevaron hasta el reino oculto de Gondolin, donde el rey Turgon los recibió cálidamente. El rey noldo había recibido sueños proféticos de Ulmo sobre los hijos de la Casa de Hador, y aquello presagiaba una gran unión entre elfos y hombres.
Los hermanos permanecieron en Gondolin durante un tiempo lo suficientemente grande como para ganarse la amistad y el respeto de Turgon y el odio de Maeglin; pero pronto ansiaron volver con sus parientes en Dor-lómin. Temían por los de la Casa de Galdor. Turgon accedió a su petición. confiando en su palabra de que no revelarían el secreto de su reino escondido.
Siete años después de la Cuarta Batalla (la Dagor Bragollach). Morgoth lanzó una gran fuerza contra Hithlum, asaltando los pasos de las Montañas Sombrías. Fue durante este asedio cuando Galdor, el padre de Húrin, murió; pero Húrin logró romper el asedio. Junto a Húor, encabezó a los edain hasta unirse a Maedhros en la Nirnaeth Arnoediad ("Batalla de las Lágrimas Innumerables"), la Quinta Batalla contra los sirvientes del Vala Caído. Allí. Húrin urgió a Turgon para retirarse a Gondolin mientras su pequeña banda les cubría la retirada. Húrin y su hermano guardaron la retirada, pero Húor fue muerto por una flecha envenenada, y sus valientes tropas fueron aplastadas.
Húrin fue tomado prisionero vivo, aunque durante largo tiempo luchó en solitario. Mató a setenta trolls y a innumerables orcos antes de que se viera enterrado bajo la atroz camicería. La tenacidad y el poder de su combate salvé al ejército noldo y sembró el miedo entre los maléficos angbandrims.
Húrin fue llevado ante Morgoth, pero no reveló el paradero de Gondolin bajo ningún tormento. De forma que el Enemigo Negro lo maldijo a él y a todos sus descendientes, aprisionándole durante veintiocho años en una alta torre de Thangorodrim, obligándole a ver el mundo en fragmentos tergiversados. Así, Morgoth fue rompiendo su voluntad inquebrantable poco a poco, aplastándolo en medio de la desesperación.
Morgoth liberó a Húrin un año después de la muerte de su hijo, Túrin. y le dejó que vagabundear por Beleriand. Sumido en su angustia, Húrin reveló inintencionadamente el paradero aproximado de Gondolin. Posteriormente, llegó a Nargothrond, donde mató a Mîm, el Enano Mezquino, y llevó el Nauglamír de vuelta a Thingol. Allí, en Doriath, Melian le curó sus males, y al fin pudo morir en paz.
 
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Tuor. Sobrenombre: "Poderoso"
 
Tuor fue el único hijo de Húor y Rían. Nació tras la muerte de su padre en la Batalla de las Lágrimas Innumerables, y su madre murió de pena poco después de su nacimiento. Annael de Mithrim, un elfo sinda, le crió a escondidas como su propio hijo en las Cavernas de Androth.
Mithrim estuvo sometido al yugo de los Orientales durante toda la infancia de Tuor, pero Annael le mantuvo seguro durante sus primeros dieciséis años. Sin embargo. cuando tenía diecisiete años, los sindar intentaron abandonar Androth y fueron interceptados durante su huida a los Puertos de Sirion. Tuor fue capturado y esclavizado por Lergan el Oriental, y pasó los siguientes tres años como un esclavo. Escapó a la edad de veinte años y logró volver a las desiertas cavernas de Androth.
Tuor llevó a cabo una guerra de un solo hombre contra los Orientales durante el curso de los siguientes tres años. Mató a muchos de sus enemigos e hizo que las fuerzas de Lorgan pagaran por sus crímenes contra los sindar. Llegado un momento, su solitaria luchó pesó demasiado sobre su espíritu. de forma que se desplazó hacia el oeste, hasta el desierto reino costero de Nevrast.
Mientras estaba en Nevrast, Tuor entró en los santos salones de Vinyamar y descubrió las armas y la armadura dejadas por el rey noldo Turgon antes de la fundación de Gondolin. Siguiendo los consejos del vala Ulmo, Tuor adoptó las prendas y armas encantadas, entre las que figuraban la gran hacha Dramborleg, la legendaria "Trueno Afilado", y partió hacia el este en dirección al reino oculto de Gondolin portando un mensaje para Turgon.
Durante el viaje, se encontró con un elfo de la ciudad que buscaba, lo que le permitió encontrar la ruta hacia su secreto destino. Este errante era Voronwë, hijo de Aranwë; último y único superviviente de los barcos que Turgon había mandado a pedir ayuda a los Valar, puesto que veía cómo Morgoth era inaccesible para los exiliados y sus aliados edain.
Una vez en Gondolin, Tuor comunicó el mensaje de Ulmo a Turgon, el Rey Supremo de los elfos. Ulmo avisaba de la condenación de la ciudad y pedía al Señor Noldo que abandonara su precioso hogar y volviera a Nevrast. Turgon, actuando de forma poco inteligente, se dejó dominar por el orgullo y no por la sabia palabra del vala, pero sintió curiosidad por el mensajero de Ulmo, y trabó amistad con el adan.
A su vez, Tuor se enamoró de Idril, la hija de Turgon. Tuor decidió quedarse en Gondolin para poder cortejar a Idril y a Turgon esto le pareció positivo y para lanzar la relación le nombró su heredero. El adan se convirtió en el Señor de los Gondolindrim. Maeglin, hijo de Eöl y, según él mismo, sucesor de Turgon, ardió con una cólera interior.
Tuor se casó con Idril, marcando así la segunda unión entre un adan y un elfo. Su hijo Eärendil nació en Gondolin la siguiente primavera. Desafortunadamente, Maeglin codiciaba a la esposa de Tuor, pero Idril previó el peligro que supondrían los insanos celos de Maeglin, y en secreto mandó construir un túnel que unía la ciudad con el estrecho paso conocido como Cirith Thoronath ("Grieta de las Aguilas"). Todo esto sin que nada llegase a oídos de Maeglin, que conservaba una gran influencia entre los habitantes de Gondolin.
Finalmente, Maeglin traicionó a Turgon y a Gondolin. Cuando Tuor sólo tenía treinta y siete años, y Eärendil no era más que un niño, los ejércitos de Morgoth descubrieron y asaltaron Gondolin, destruyendo por completo la ciudad y matando a la mayoría de sus habitantes, el rey Turgon entre ellos. Tuor luchó duramente por defender la condenada ciudad noldo, pero fue en vano. Aunque mató a Maeglin y vengó su traición, se vio obligado a huir con su familia. Uniéndose a su mujer, siguió a Idril, Eärendil y a sus sirvientes, camino de un lugar seguro en los marjales que había en la desembocadura del río Sirion.
Tras una larga permanencia en Arvenien, Tuor se convirtió en un diestro marinero, y junto a Idril construyo su propio y hermoso Barco Blanco. Lo llamaron Eärráme ("Ala marina"). Tras completarlo, dijeron adiós a Endor y navegaron hacia el oeste, atravesando el Mar Separador hasta Aman.
Su hijo Eärendil se quedó atrás, pero su partida final fue semejante a la de sus grandes padres. El destino de Eärendil es bien conocido, pero no hay ningún final conocido para la historia de Tuor e Idril.
Se dice, no obstante, que vivieron en Eldamar, y que Tuor fue el único mortal al que se le permitió vivir entre los Primeros Nacidos de Aman. Este final es acorde al destino de Tuor, pues era la personificación de la unión de hombres y elfos que volvió tan especial a la ciudad de Gondolin, y su vida simbolizó la esperanza que prevalecería tras la Batalla Final con que finalizarían los Días Antiguos.
 
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Túrin.
Sobrenombres: Túrin Turambar ("Amo del Destino"); Turamarth; Neithan ("El Ofendido"); Gorthol ("Yelmo Terrible"); Agarwaen ("El Manchado de Sangre"); Adanedhel ("Elfo hombre"); Mormegil ("Espada Negra")
 
Túrin Turambar fue el primogénito de Húrin y Morwen, y hermano de Lalaith y Nienor. Fue una de las más trágicas figuras de la historia adan y, con la excepción de su padre, fue el mayor guerrero de los Nacidos Después que pusiera jamás pie en Arda.
Túrin nació en Dor-lómin, donde pasó sus primeros ocho años aprendiendo de su ilustre padre y de su tío, Húor. Cuando toda la hueste de la Tercera Casa se reunió y marchó a la guerra contra Morgoth, vió a sus parientes por última vez. Todos salvo unos pocos perecieron en la guerra.
Durante el subsiguiente desastre en la Batalla de las Lágrimas Innumerables ("Nirnaeth Arnoediad"), Húor convenció al Rey Supremo élfico Turgon para que se retirara a Gondolin. Los dos hermanos lucharon en una sangrienta acción de retaguardia para cubrir su retirada. Una flecha envenenada alcanzó a Húor en el ojo, acabando con su vida, mientras que Húrin fue capturado y llevado a Angband. Allí, el valiente adan se negó a someterse a Morgoth o a revelar la situación de Gondolin, de modo que el Enemigo Negro lanzó una maldición contra la línea de Húrin. Desde ese momento, el destino de Túrin quedó inextricablemente unido al maléfico encantamiento del Vala Caído.
Morwen envió al joven Túrin a la seguridad de Doriath tras la guerra, y allí fue criado por Elwë. Se volvió fuerte —como su padre, más aún— y luchó junto a su maestro, el elfo Beleg Arcofirme. Los dos lucharon a lo largo de la frontera septentrional de Doriath durante tres años antes de que Túrin cayera víctima de la negra maldición.
Cuando Túrin volvió triunfante a la capital de Elwë en Menegroth, fue involucrado en una estúpida discusión con el consejero del rey Saeros, un elfo nandor. Golpeó al elfo y provocó su muerte accidental al día siguiente, cuando Saeros intentó tenderle una vengativa emboscada. Túrin huyó entonces a las tierras salvajes, temeroso de la venganza de sus anfitriones. Aunque Elwë envió a Beleg a rastrearle y el arquero logró encontrar a su amigo cuando huía, nadie pudo convencer a Túrin para que volviera a Doriath.
Beleg descubrió este hecho e intentó calmar la ira llena de remordimiento del adan. Los dos se unieron en una campaña de guerrillas contra Morgoth de corta duración. Sin embargo, finalmente fueron traicionados y los orcos capturaron a Túrin. Beleg liberó a su compañero, pero el adan guerrero mató accidentalmente a su amigo. Una vez más, Túrin se vio abrumado por la tragedia.
Túrin volvió a vagar, desgarrado por la pena. Mientras estaba en las tierras salvajes, se encontró y trabó amistad con el elfo Gwindor de Nargothrond, quien le llevó a la corte élfica del rey Orodreth. Túrin rindió homenaje a los bondadosos Primeros Nacidos, y entró a su servicio como gratitud por su amabilidad. Orodreth quedó admirado de sus proezas militares y, en poco tiempo, se convirtió en el primer hombre que jamás capitaneara una hueste de elfos.
Como capitán guerrero de Nargothrond, Túrin derrotó a numerosos enemigos y se ganó el odio eterno de Morgoth. Desafortunadamente, este hecho selló el destino de sus compatriotas.
Las exitosas estrategias de Túrin le llevaron a embarcarse en una atrevida ofensiva, y ordenó construir un puente sobre el río que protegía Nargothrond para que así los elfos pudieran desplegar sus fuerzas ante sus enemigos de un modo mucho más rápido. Entonces, cuando un ejército atacó desde el norte, Túrin capitaneó el grueso de la hueste élfica para encontrarse con él en el campo de batalla.
El rey Orodreth murió y Gwindor fue mortalmente herido durante la subsiguiente batalla en la llanura de Tumhalad. Los hijos de Nargothrond fueron aniquilados, se dispersaron o perecieron; ya que con el ejército de Morgoth venía el dragón Glaurung, el Gran Gusano de Morgoth, cuyo poder fue más que suficiente para arrasar a la orgullosa hueste élfica.
Túrin sobrevivió, aunque sólo para enterarse de que la indefensa ciudad de Nargothrond había sido saqueada por Glaurung y sus tropas. La hija de Orodreth, Finduilas, que amaba al adan guerrero, fue capturada. De nuevo, Túrin se sintió responsable, de modo que se apresuró a desafiar al dragón y salvar lo posible.
Glaurung halló al colérico adan en las puertas de la ciudad élfica y allí lo embrujó. Confuso y desconsolado, Túrin huyó hacia el norte y detuvo su huida cuando se halló entre el pueblo de su abuela en el reino boscoso de Brethil. Volvió a batallar contra los sicarios de Morgoth tras un largo período de recuperación.
Mientras tanto, Glaurung se encontró con la única hermana superviviente de Túrin, Nienor, a quien el adan guerrero había visto por última vez cuando sólo era una niña. El dragón lanzó un sortilegio sobre ella que le robó la memoria, y a continuación la envió vagabundeando hacia su hermano, que permanecía en Brethil. Allí la halló Túrin, la cuidó, y se casó con ella sin saber que era su hermana. Dándose a conocer únicamente como Niniel, Nienor pronto concibió al hijo de su hermano.
Cuando Túrin finalmente halló a Glaurung y se vengó matando al Gran Gusano, el dragón levantó la maldición que pesaba sobre Níniel (Nienor), permitiéndole contemplar su inconsciente crimen. Ella, amargada por el remordimiento y la sensación de culpa, se quitó la vida saltando desde el cañón de Cabed-en-aras.
Túrin culpó inicialmente al rey Brandir de Brethil por la muerte de Nienor, pues sabía que Brandir codiciaba a Níniel y había intentado casarse con ella al creer que Túrin había muerto. Mató a su anfitrión y señor antes de descubrir la verdad.
Tras descubrir la razón del suicidio de su hermana, Túrin hizo lo mismo arrojándose sobre su propia espada. La maldición había seguido su curso y había acabado su trágica vida muerto por su mano asesína.
Los Haladin le enterraron bajo la Piedra de los Desventurados en Cabed Naeramarth, un promontorio que según cuentas las leyendaas, sobrevivió a la cataclísimica inundación del final de los Días Antiguos y que seria conocida como la isla de Tol Morwen. Finalmente, su madre cansada del mundo murió y fue enterrada por su marido Húrin junto al lugar donde él. Se había dado muerte.
 
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Uldor. Sobrenombres: "Sin tierra"; el Maldecido.
 
Uldor, un capitán oriental, era el hijo menor y más fuerte de Ulfang el Negro. Gran Capitán de los Ulbarim (S. "Hueste sin hogar"). El clan de su padre se alistó al servicio del elfo Caranthir, uno de los hijos de Fëanor, poco después de entrar en Beleriand.
Sin embargo, y sin que lo supieran los elfos, Ulfang y sus tres hijos servían en realidad a Morgoth. Proporcionaron información al Enemigo Negro durante muchos años.
Durante la Batalla de las Lágrimas Innumerables ("Nirnaeth Amoediad"), Uldor capitaneó a los aliados orientales y sirvió a Caranthir en el ejército del este bajo el mando de Maedhros. Sus falsos informes retrasaron inicialmente el avance de ésta tropa; pero el ejército oriental finalmente se encontró con la principal hueste de Morgoth y flanqueó con éxito a las fuerzas del Amo Negro de Angbad.

Entonces, Uldor cometió su mayor acto de traición. Ordenó a sus propios guerreros que cambiaran de facción y atacaran a sus aliados. Aunque muchos huyeron debido al miedo y la confusión, otros se reunieron bajo los estandartes del Oriental Maldecido y sus dos hermanos; y les siguieron en un ataque sorpresa contra Maedhros y sus seguidores.

Mientras tanto, un mensajero de Uldor se deslizó hasta las colinas cercanas y dio sus órdenes de ataque a una fuerza de hombres orientales que apoyaban su causa y que permanecían a la espera de atacar.
Los hijos de Ulfang estuvieron a punto de aplastar a Maedhros y sus seguidores, pero el noldo Maglor derribo a Uldor, y los orientales fieles (los hijos de Bór), sacrificaron sus vidas para matar a Ulfast y Ulwarth. El contingente de Uldor se desmoralizó, ofreciendo un brillo de esperanza para Maedhros.
Sin embargo, en ese momento, el principal ejército oriental llegó desde su escondrijo en unas elevaciones cercanas y cayó sobre la retaguardia del ejército de Maedhros. Su carga hizo trizas al ejército élfico, y sólo la valentía de los enanos de la retaguardia permitió a la hueste de los hijos de Fëanor retirarse sin ser aniquilada completemente.
No importa cual hubiese sido el resultado de la batalla, los supervivientes de esta desesperada retirada recordarían para siempre que la traición de Uldor les costó la guerra. Muchos años tuvieron que pasar, hasta la Guerra de La Cólera, para vengarse de esta ignominiosa traición.
 
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