Los Hobbits en Perspectiva

 
 

"No entienden ni entendían ni gustan de maquinarias más complicadas que una fragua, un molino de agua o un telar de mano, aunque fueron muy hábiles con toda clase de herramientas." (SDLA I)

 
 
 
 
Generalidades
 
El mayor poder de los Hobbits es su inmutable e infantil inocencia y sencillez. Aunque raras veces ha destacado por ser un poder capaz de cambiar el mundo, la inocencia de los Hobbits fue el auténtico poder que salvó el mundo libre. Aunque este carácter ha producido entre los Hobbits una sociedad aislada, provinciana y poco ambiciosa, las interacciones de los Hobbits son casi completamente inocuas en la más pura acepción de la palabra. Raramente abrigan segundas intenciones o se muestran tacaños, y todo a lo que aspiran es relajarse, comer, fumar hierba para pipa y producir hermosas y hogareñas comunidades de pequeño tamaño.
Este hecho es fundamental, pues convierte a los Hobbits en un pueblo increiblemente difícil de seducir. Los Hobbits no están interesados en el conocimiento sofisticado o en el poder, e ignoran felizmente el mal o la malicia. Poseen la más fuerte de las resistencias naturales que existen contra la mágia. De forma análoga, pueden resistir durante largos períodos de tiempo la masiva voluntad de los artefactos o los espíritus. De esta forma Bilbo, Frodo y Samsagaz fueron capaces de resistir el poder del propio Anillo Único de Sauron durante un período mucho más prolongado de lo que lo habrían soportado el resto de razas. Frodo intentó entregar el Anillo Unico a Gandalf, a la Dama Galadriel y al resto de señores de los Pueblos Libres. Pero estos señores, asombrados y conociendo sus propias debilidades, temieron aceptar el Anillo y rechazaron la generosidad de Frodo. Todos sospechaban que no podrían soportar durante un sólo instante lo que Frodo llevó durante casi todo el viaje hasta el Orodruin.
Pero algunos Hobbits perdieron la protección que les proporcionaba su simpleza. Por ello, el codicioso Sméagol, más tarde conocido como Gollum, se vio embrujado casi inmediatamente por el Anillo Único y actuó como un agente de la voluntad de Sauron una y otra vez. A la inversa, la piadosa decisión de Frodo de no matar al patético Gollum se combinó con el destino para destruir el Anillo en el Monte del Destino.
Los Hobbits se ven desconcertados por la presencia o intereses de un personaje codicioso o malicioso. Aunque pueda ignorar las intenciones o habilidades de una persona sutil, un hobbit desconfiará u odiará rápidamente a ese tipo de personas. Frodo, que había ofrecido voluntariamente el Anillo a otros, desconfió instintivamente de la débil voluntad de Boromir, y de esta forma evitó un desastre mayor del que acaeció a la Compañía.
Finalmente fue la inocencia hobbit la que salvó a la Tierra Media de Sauron y su Anillo; un poder que Sauron no podía comprender, estimar adecuadamente, o conquistar. El Señor Oscuro nunca se detuvo a considerar que alguien pudiera estar interesado en destruir el precioso y malévolo Anillo Único en lugar de utilizarlo para sí mismo. Así, Sauron persiguió a la Compañía, pero no protegió el lugar de la destrucción del Anillo como debería haberlo hecho.
Sólo en el instante en que Frodo se puso el Anillo junto a la grieta del Monte del Destino descubrió Sauron su error. Nadie salvo un hobbit podría haber soportado la carga del Anillo y llevarlo hasta el lugar de su destrucción. Nadie salvo los Hobbits podrían haber resistido su insidiosa influencia erosiva el tiempo suficiente como para tener éxito en la gran búsqueda. (Gandalf reconoció este sutil poder mucho antes que ningún otro.)
Los señores de los Pueblos Libres basaron su última esperanza desesperada en un hobbit, y gracias a él se salvó a la Tierra Media en el umbral de su destrucción.
 
Características Físicas
 
Los Hobbits son conocidos por su mezcla única de rasgos físicos.
Son los más pequeños de los pueblos hablantes, promediando entre 60 y 120 cm. de estatura. Por esta razón, a menudo se les denomina "medianos". Tienden a comer de forma prodigiosa, y todos ellos suelen ser regordetes u obesos. Las barrigas protuberantes y redondeadas son algo común en este pueblo.
A pesar de su corpulencia, los Hobbits son increiblemente diestros tanto con sus cuerpos como con sus manos. Son rápidos, sutiles y ágiles. Esto les convierte en excelentes acechando, buenos arqueros y admirables artesanos. Las manos de los Hobbits poseen dedos sorprendentemente largos, finos y rápidos, con los que son capaces de llevar a cabo cualquier tarea no mágica y no técnica. De ahí que su arte doméstico, decoración, complementos, juguetes, jardines, ropas y adornos suelan ser de muy buena calidad. Sus manos y pies son exageradamente grandes y con más pelo que los del resto de los pueblos hablantes, lo suficiente como para considerarlos peludos.
Además de su destreza, los Hobbits poseen una resistencia y una constitución que rivaliza con la de los Enanos. Son resistentes a las temperaturas extremas, especialmente en manos y pies. Por esa razón, todos los Hobbits, salvo los Fuertes, suelen ir descalzos, incluso ante el tiempo más inclemente. Aunque la mayor parte de los Hobbits suele alimentarse y relajarse de forma regular, si se les presiona, pueden soportar viajes prolongados sobre terrenos extremadamente agrestes.
Los Hobbits envejecen más lentamente que los humanos, alcanzando la madurez a los treinta años, y muchos viven más del centenar de años. Cualquier hobbit mayor de ciento veinte años es considerado un anciano y será recordado como parte de la historia hobbit de la región.
 
Culturas y Sociedad Hobbit
 
Los valores que fundamentan la cultura hobbit son el conservadurismo, la alegría, la paz y el contento.
Juzgan a todo el mundo según su grado de conformidad y satisfacción con la tranquila vida del pueblo. Las actividades más tipicas de los Hobbits son comer, relajarse, fumar hierba para pipa, practicar la jardinería, trabajar de forma despreocupada y llevar a cabo grandes reuniones sociales que se caracterizan por sus grandes banquetes y la mutua entrega de regalos.
La ambición, el espíritu aventurero, el descontento y la actividad mundana son mal vistos. Las actividades de subsistencia local dependen, por supuesto, de la geografía de la comunidad, y las preferencias varían según la raza. Los Pelosos prefieren las laderas de las colinas, las tierras altas y las quebradas. Los Fuertes prefieren las riberas de río, los valles y las llanuras. Los Albos disfrutan en los frescos bosques nórdicos. La mayoría de los Hobbits suele disfrutar del simple trabajo de la vida de granjero, molinero y artesano.
Las residencias de los Hobbits también varían según el clan, pero suelen ser estructuras de poca altura. Normalmente, los Hobbits no gustan de las alturas, odian las torres y las escaleras de caracol y raramente construyen ningún edificio de más de un piso de altura. Aunque alguna vez una comunidad de Albos puede romper los estereotipos, relacionándose con alguna comunidad élfica. Cada comunidad hobbit tiene sus propio estilo gubernamental independiente, como el oficial thain, alcalde, es hereditario de la Comarca.
Los Hobbits son monógamos, y los solterones son raros; la mayor parte se casan. Los Hobbits suelen trazar el linaje familiar tanto por parte patema como materna, aunque los Fuertes sólo trazan su linaje familiar por vía materna.
Los Hobbits prefieren vivir sus vidas de forma feliz y monótona, vidas que se ven gobernadas por las seis comidas que llevan a cabo durante el día, sus cómodas labores y trabajos, sus variados pasatiempos, y por sus ropas brillantes, normalmente de color verde o amarillo. Son conformistas y les disgusta lo bizarro e inusual.
Apenas se mezclan con las otras razas, considerándolas demasiado ruidosas y causantes de problemas. Aún así, los Albos disfrutan con la compañía de la Gente Grande, especialmente los Elfos; los Pelosos prefieren a los silenciosos Enanos; y los Fuertes hallan a gusto con los Hombres, incluso con los de las Tierras Brunas.
Sin embargo, casi todos los Hobbits han adoptado, desde el siglo XIII de la Tercera Edad, un dialecto común por encima de su propia lengua abandonada. En este importante aspecto, los Hobbits se han adaptado a sus vecinos. Ocasionalmente, gustan de contar historias sobre personajes aventureros, especialmente si son Hobbits; aun así, son tremendamente reservados y suspicaces cuando se enfrentan a personajes de aspecto extraño o individualistas en la vida real.
Son tan provincianos que cuando Frodo logró salvar a todo el mundo libre, estaban más impresionados por Merry y Pippin, quienes expulsaron a los indeseables de la Comarca tras la Búsqueda del Anillo, y por Samsagaz Gamyi, quien ayudó a los frutales locales a dar grandes cosechas en los años siguientes a la Guerra del Anillo.
Normalmente, los Hobbits buscan excusas para dar fiestas, frecuentemente una o más a la semana. Su religión informal también les proporciona festivales varias veces al año, en los que celebran los dones de la naturaleza, especialmente en Año Nuevo, Día de Año Medio, la Cosecha y en Yule. Estos festivales son lo suficientemente significativos como para que los Hobbits interrumpan sus fiestas regulares y participen en estas fiestas más espléndidas.