LA HISTORIA DEL PUEBLO ENT
 
 
 
 
 
Los historiadores élficos registraron la creencia de que los Ents fueron concebidos por los pensamientos de Yavanna, Reina de la Tierra, como los Pastores de los Arboles. Como ella, los Onodrim han amado siempre a los árboles y a las olvar (todas las plantas del mundo) por encima de todo. La mayor parte de los pueblos creen que los Ents son las criaturas hablantes más viejas. Pero los altos elfos dicen que los Onodrim no fueron mencionados en la canción de creación de los Valar, sino que fueron creados por un vala, al igual que los Enanos fueron fabricados por Aulë.
Galadriel creía que cuando Yavanna percibió la piedad que Eru sintió por Aulë al permitir vivir a los Khazâd tallados de la roca, pidió también un espíritu vivo para sus hijas, las olvar. Parece ser que Oromë también tuvo algo que ver en esta petición, ya que los Onodrim varones sienten una mayor lealtad hacia él, mientras que las hembras sienten más devoción por Yavanna. No está claro si los Ents fueron árboles que recibieron alma o si fueron criaturas separadas que llegaron a parecer árboles tras haber cuidado de los bosques durante tanto tiempo.

Esta perspectiva de una tardía creación, sin embargo, es una idea falsa. Todo lo que está ahora presente en la Tierra Media estuvo en la Música, aunque no fuera reconocido por los Valar como lo que era hasta mucho más tarde. Eru siempre supo que los Ents, al igual que los gigantes y las águilas, empezarían a existir por medio de la Canción. Los Valar cantaron las notas que les fueron enseñadas por Eru. Y él les enseñó sus partes de la canción sabiendo que sus personalidades individuales alterarían subsconscientemente la Canción, creando lo que supo que sería así desde el principio.

Los Onodrim, originalmente mudos, se comunicaban silenciosamente con los árboles, hasta que aprendieron el don del habla de los Habladores (Q. "Quendi"), los elfos, y aprendieron muchas lenguas. De hecho, Bárbol dijo que en realidad los elfos habían despertado a los Ents, volviéndoles conscientes. Con el tiempo, los Onodrim llegaron a comprender incluso los rápidos y confusos lenguajes de los hombres, aunque por encima de todo preferían su propio idioma.
Raramente, cuando aparece alguna necesidad imperiosa, cualquier ent puede convocar a los demás para reunirse en las grandes asambleas de Ents, reuniones comunitarias donde se discuten temas y se deciden soluciones. Normalmente, un ent consultará con algunos de los Ents cercanos para determinar si el asunto es tan importante como para convocar una asamblea de Ents. Una vez convocados, los Ents se reúnen en el Valle Emboscado, el "valle oculto" del Bosque de Fangorn, que es el lugar tradicional de encuentro.
Las asambleas de los Ents no se desarrollan siguiendo ningún patrón de gobierno o jerarquía, sino que se basan completamente en la confianza mutua, el cuidado y el respeto. Cada ent es considerado un individuo participante y contribuyente, y la discusión tiene como objetivo llegar al consenso. Las asambleas de Ents, que son muy lentas y tardan mucho en actuar, se distinguen por el constante uso del lento y retumbador idioma éntico.
Los Onodrim nunca habían montado en cólera hasta que llegaron los primeros ejércitos orcos, portando armas de acero, y talando los bosques indiscriminadamente. Los amados árboles eran derribados sin piedad, y más aún cayeron después, a pesar de las protestas y las reprimendas de los Ents. La furia de los Pastores de Arboles creció y se solidificó en un odio absoluto. Los bosques sufrían allá donde aparecían los Orcos; el odio llevó, finalmente, a una acción decisiva: los Ents comenzaron a matar a los orcos en cuanto los veían. Los Orcos les llamaron demonios de los árboles.

Los Ents también desconfían enormemente de los enanos, ya que consideran que también acostumbran a cortar la madera. Por ejemplo, en la Primera Edad del Sol, toda la comunidad de enanos de Nogrod fue atrapada y absolutamente masacrada por los Ents en el Monte Dolmed, después de que los enanos hubieran saqueado Menegroth, la ciudad de los elfos grises. Los Ents y los enanos han permanecido suspicaces y tensos los unos con los otros desde entonces, tensión que ya Yavanna había predicho entre el Pueblo de los Arboles y el Pueblo de las Piedras. Los Ents también son suspicaces respecto a los humanos, ya que éstos varían mucho en disposición y temperamento. Algunos parecen respetar profundamente los bosques, mientras que otros son tan tontos y malévolos como los orcos. Y algunos hombres, en particular los constructores de barcos de la Segunda Edad, se ganaron el odio de los Ents tras sus numerosas talas de árboles. Naturalmente, los Ents prefieren a los elfos de los bosques, amantes de la naturaleza, aunque prefieren no inmiscuirse en los interminables problemas que los elfos tienen con el gobierno, el arte o la magia. Los Ents también comenzaron a amar a los hobbits cuando los descubrieron en la Guerra del Anillo. Aunque Bárbol reprendió a Merry y a Píppin por odiar al bosque del cual tenían tanto miedo.

 
Los Jardines de Las Ent-Mujeres
 
Una de las grandes tragedias y misterios de la historia de la Tierra Media es la relacionada con la historia de las Ent-mujeres.
Sucedió que los varones y las hembras de los Ents comenzaron a separarse gradualmente los unos de los otros, ya que sus corazones y amores se fueron haciendo diferentes. Los varones preferían los grandes árboles de los bosques, y las cosas salvajes del mundo; las montañas, los arroyos, y cualquier fruto que fuera depositado en el suelo para el viajero que pasaba. Sin embargo, las hembras amaban más los huertos al aire libre, los árboles frutales, y las llamadas olvar menores: las hierbas, las flores y los matorrales, y todas las cosas que podían ser cultivadas, dirigidas y ordenadas.
Así que las Ent-mujeres abandonaron a sus compañeros y habitaron en las tierras abiertas que hay junto al Anduin. Allí, enseñaron a la raza humana a cuidar los frutos de la tierra, recibiendo de esta forma los beneficios de la agricultura. En aquellos jardines vivían las Ent-mujeres, y ocasionalmente, los Ents las visitaban.
Entonces, en la Segunda Edad, los jardines fueron destruidos en el terrible conflicto entre Sauron y la Última Alianza de Hombres y Elfos. Huyeron para construir un nuevo hogar en algún otro sitio, lejos de la maléfica oscuridad que rodaba hacia ellas desde el norte.

Y, en ese momento, la historia perdió todo rastro de ellas. Pudieron haber escapado y haberse ocultado lejos de las tragedias y dolores del mundo. Pudieron haber sido descubiertas y masacradas por Sauron, quizás incluso siendo utilizadas como comida para sus ejércitos. Pero la verdadera historia sigue sin conocerse. Los Ents buscaron durante milenios a sus Mujeres, pero nunca encontraron ningún rastro suyo. Incluso al final de la Tercera Edad, Bárbol aún tenía algún resquicio de esperanza de que podría encontrar a su amada Fimbrethil.

 
El Asalto a Isengard
 
En la época de la Guerra del Anillo, al final de la Tercera Edad, los Ents se habían retirado casi completamente al Bosque de Fangom, y raramente salían de sus límites. Por aquellos entonces, tres Ents eran considerados como los más viejos de todos los que aún vivían: Fangorn, Finglas y Fladrif. De los tres, sólo el sabio y anciano Bárbol permanecía involucrado en los asuntos del mundo actual. Finglas se había aislado en sí mismo y casi se había convertido en un árbol, sin volver a hablar o caminar nunca. Fladrif, gravemente herido en combate contra los orcos, y tras haber sufrido la pérdida de muchos de sus hijos y todos sus claros de abedules, se había retirado a una alta montaña, separado de su propio pueblo.
Durante la Guerra del Anillo, Bárbol y los Ents más jóvenes se enfurecieron más aún ante los malos tratos a que eran sujetos tanto los Ents como sus bosques por parte de los agentes de Saruman. Fueron los hobbits Merry y Pippin los que hicieron ver a Bárbol que el momento de la decisión había llegado.
Así que Bárbol convocó la asamblea de los Ents y decidió llevar a cabo la Marcha de los Ents, durante la cual cayeron sobre la hueste y la torre de Saruman. Atacaron fila tras fila de Ents, entre las cuales había numerosos Ucornos, y la potencia de Isengard quedó hecha trizas. Simultáneamente, en la Batalla de Cuemavilla, las legiones de orcos eran eliminadas por un bosque de ucornos. Desde entonces, los Ents pudieron vivir en paz hasta el final de sus días.